
El regreso de Juliana Guerrero: la mujer más poderosa de Palacio
Una trama de traición y conspiraciones produjo el relevo de Angie Rodríguez del Dapre. Su salida es apenas una muestra del nuevo y recargado poder de Juliana Guerrero. Esa influencia, ahora más consolidada que nunca, le permite poner y quitar altos funcionarios a su antojo. CAMBIO revela la historia.
Por: Redacción Cambio
El 13 de julio del año pasado, CAMBIO publicó el perfil de una misteriosa y atractiva mujer de 23 años que se pavoneaba por los pasillos de la Casa de Nariño y el Capitolio Nacional. Hasta ese momento, casi ningún colombiano había oído el nombre de Juliana Guerrero. Ese día, ni los periodistas que escribieron la nota, ni los usuarios que la leyeron, alcanzaron a imaginar hasta dónde llegarían los alcances de esta joven que, en cuestión de dos años, pasó de ser una desconocida líder estudiantil a convertirse en la mujer más poderosa de Colombia.
Desde esa primera publicación de CAMBIO, Juliana ha coleccionado un inventario de escándalos que ni los caciques más cuestionados alcanzan a completar en una vida entera entregada a la politiquería. La primera pista de su influencia en el Gobierno llegó cuando este medio publicó los registros de vuelo de aviones y helicópteros, solicitados por ella como quien pide un servicio de Uber. A partir de entonces, y amparada por la protección directa del presidente Petro, Juliana logró instalar a sus alfiles en puestos clave, mientras hacía las veces de jefe de despacho presidencial, coordinadora de gabinete del Ministerio del Interior y asesora del ministro Armando Benedetti.
Sin embargo, ninguno de esos cargos logró saciar su apetito de poder, pues ella aspiraba a ser viceministra de Juventudes. Como no tenía título profesional, convenció al presidente de cambiar el manual de funciones para ese cargo, pero nadie se dio la pela de nombrarla, por miedo al seguro carcelazo que supondría ese prevaricato. En lugar de rendirse, Juliana buscó el camino de la ilegalidad: compró el título de contadora pública en la Fundación San José.
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