Petro logró un acuerdo nacional: contra su propuesta de constituyente

Crédito: Crédito: Presidencia de la República

18 Marzo 2024

Petro logró un acuerdo nacional: contra su propuesta de constituyente

La propuesta del presidente Gustavo Petro de abrir la discusión sobre una asamblea nacional constituyente logró unir a sectores diferentes, que critican la idea. ¿Para qué sirve entonces una propuesta políticamente inviable?

Por: Andrés Mateo Muñoz

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El presidente Gustavo Petro finalmente lo logró. Pudo conseguir un acuerdo nacional alrededor de un tema crucial para el país. Sin embargo, no sucedió como lo esperaba. La propuesta confusa y ambigua sobre una asamblea nacional constituyente consiguió que, casi por unanimidad, todos los sectores políticos, académicos y económicos se pusieran de acuerdo en cuestionar una idea tan polémica como inviable.

Desde el apasionado discurso del 15 de marzo en Cali, el presidente Gustavo Petro ha necesitado de varios trinos, un abecé compartido a medios y hasta una entrevista para dar más luces sobre su idea. Aún así, la propuesta de la constituyente no solo sigue sin tomar forma, sino que pocos lo secundan en una idea tan turbulenta.

Otro salvavidas para la oposición

Los discursos del presidente, así como sus trinos, suelen estar cargados de anuncios sorpresivos, incluso para su mismo gabinete. La idea de la constituyente no fue la excepción. Por un lado, nadie en el petrismo tenía en el presupuesto una propuesta tan desafiante, y por otro, ningún representante de la oposición esperaba un regalo del jefe de Estado en plena tarde de viernes.

La mención del presidente de una asamblea nacional constituyente reencauchó a uno de los dos fantasmas que han perseguido a Gustavo Petro en los últimos seis años junto al de la expropiación.

“Si esta posibilidad de tener un gobierno electo popularmente en medio de este Estado y bajo la Constitución de Colombia no puede aplicar esa constitución, porque lo rodean para no aplicarla y se lo impiden, entonces Colombia tiene que ir a una asamblea nacional constituyente”, dijo el presidente Petro el 15 de marzo en Cali.

Las primeras reacciones al acalorado discurso del mandatario llegaron de los sectores de oposición. “Gustavo Petro se quitó la máscara, ya demostró que se quiere quedar en el poder (...) no nos vamos a dejar quitar el país”, dijo la senadora María Fernanda Cabal. 

Por su parte, el senador Miguel Uribe Turbay aseguró: “Es el momento de unirnos, trascendiendo ideologías políticas y partidos. Es el momento de defender principios y valores democráticos. Es el momento de dejar los egos a un lado”.

Envalentonada por el golpe casi mortal a la reforma a la salud, la oposición encontró un nuevo insumo para renovar su discurso. La idea de una asamblea nacional constituyente tiene tal magnitud que atemoriza a sectores independientes y de centro, indispensables para la gobernabilidad de cualquier presidente.

“En democracia protegeremos la Constitución del 91, que sí fue fruto de un acuerdo nacional y ciudadano. Petro no tiene mayorías ni para aprobar una Ley ordinaria, mucho menos para convocar una Constituyente”, escribió la exalcaldesa Claudia López en su cuenta de X. 

López y Antanas Mockus fueron los líderes del Partido Verde que en 2018 condicionaron su apoyo a la campaña presidencial de Petro a cambio de que el entonces candidato garantizara no convocar a una constituyente.

Antonio Navarro Wolff, el otro líder verde y uno de los constituyentes de 1991, también descartó apoyar la idea de un nuevo proceso similar por esta época. “No luce necesaria una nueva asamblea nacional constituyente en estos momentos”, dijo Navarro.

Las dudas frente a la propuesta del presidente Petro son tan grandes que alcanzan a cubrir a los sectores progresistas, como el mismo Pacto Histórico. No todos los integrantes de esta coalición han respaldado la idea de jefe de Estado. Por el contrario, sus pronunciamientos han sido cautelosos. Es el caso del senador Iván Cepeda, que pidió avanzar en la idea del acuerdo nacional:

“Sigo creyendo en la posibilidad de un acuerdo nacional que permita llegar a una salida concertada de los problemas fundamentales del país (...) no pierdo la esperanza de que mediante el diálogo construyamos ese pacto histórico e invito al presidente a perseverar en ese esfuerzo”, fue el llamado de Cepeda.

¿A quién le habla entonces Gustavo Petro?

Desde hace varias semanas el presidente Gustavo Petro empezó a hablarle directamente a sus bases a través de discursos, trinos y hasta de los nombramientos de los nuevos integrantes de su gabinete. Parece ser que el jefe de Estado renunció a la interlocución con aquellos sectores a los que hace unos meses llamó a un acuerdo nacional. 

El año y medio que ha pasado sin que ninguna de sus reformas sociales haya tenido éxito en el Congreso desgastó la faceta negociadora del presidente. Petro no obtuvo resultados políticos significativos construyendo un gabinete con representantes de sectores de centro y partidos tradicionales. Tampoco las alianzas con algunos congresistas le han dado los réditos suficientes y sí le han restado credibilidad dentro del mismo progresismo. 

Por ello, el anuncio de Petro de iniciar la discusión sobre la constituyente no pudo darse en un escenario más simbólico que el del pasado 15 de marzo: un discurso frente al “monumento a la resistencia” en Puerto Rellena, Cali, el epicentro del estallido social de 2021. Allí, frente a la minga indígena, el presidente parecía en campaña, hablando de una propuesta a todas luces inviable políticamente, pero rentable con sus electores.

Para el politólogo y analista Alejandro Chala: "el gobierno lo que busca es llegar a escenarios de radicalización democrática a través de propuestas como la constituyente, con la finalidad de que sea la presión social la que genere cambios en las lógicas de negociación". 

Por ello, aunque el presidente se dedicó a explicar los objetivos de su propuesta a través de X, las dudas sobre las razones prácticas por las que se necesitaría una asamblea nacional constituyente y no tramitar proyectos de reformas constitucionales en el Congreso persisten. De nuevo las elecciones de 2026 aparecen como un factor decisivo. Así lo expresó el senador y constituyente Humberto de la Calle Lombana:

"Para aprobar una constituyente se requiere ley y dos convocatorias al pueblo. Esto indicaría que los dos años que faltan estarán dirigidos no a gobernar con eficacia y serenidad, sino a preparar el escenario de 2026", dijo De la Calle.

Petro se cansó del Congreso, del trámite, la negociación y la concertación. Sabe que le faltan poco más de dos años de Gobierno y no hay tiempo de cumbres, cónclaves y tintos, como el que se tomó con Álvaro Uribe en 2023. La cancelación del desayuno con los senadores de la Comisión Séptima fue diciente. Habrá confrontación política, discusión y llamados a la movilización social.

Un pulso de popularidad en varios frentes que será la campaña anticipada de 2026: desde las reformas a la salud, a las pensiones y al sistema laboral, hasta la primera línea del metro de Bogotá. El presidente Petro confiará en la presión que puedan hacer en las calles sus aliados más leales: las bases populares responsables de una gran parte de los 10 millones de votos que logró en 2022. Un camino democrático pero riesgoso donde el presidente se juega todo su capital político y, de paso, el de su proyecto progresista de largo plazo.

"Revivió Pinochet", trinó Petro cuando el plebiscito que impulsó Gabriel Boric para hacer una nueva constitución fracasó en Chile. ¿Qué trino podría escribirse dentro de unos meses con el agitado ambiente político generado por la propuesta de constituyente?

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