Una decisión del pasado 18 de septiembre de la comisión seccional de disciplina judicial del Valle del Cauca dejó en firme una sanción con inhabilidad y destitución a dos de los tres funcionarios conocidos como los narcofiscales. Los mismos que la exvicefiscal de la administración anterior protegió, y quienes estaban involucrados en la operación de encubrimiento del asesinato del fiscal antimafia. Paren bolas porque la historia es complicada, hay que recordar detalles, todo para que se siga haciendo justicia.
El caso ha sido denunciado en esta columna. Y empieza a mediados del año 2018 cuando se inició una investigación que involucraba a tres reconocidos narcotraficantes en el Valle: Eduard Fernando Giraldo, alias Boliqueso; Carlos José Robayo, alias Guacamayo y Jair Sánchez Hernández, alias Mueble Fino. Si se imaginaron un guacamayo, comiendo boliqueso sobre un fino mueble, por favor concéntrense queridos lectores, que esto se pone denso.
Durante esa investigación, el fiscal 96 especializado en contra del crimen organizado en Cali, el señor Alcibíades Libreros Varela, conocido internamente por sus colegas como el “fiscal antimafia” por su implacable mano ante los narcos, encontró algo grande. Se trataba de estrechos vínculos de agentes del CTI de Buenaventura y fiscales de la seccional de Cali, con estructuras de tráfico de estupefacientes y otras actividades criminales. Malaventura.
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