El congresista Pedro José Suárez Vacca, representante del Pacto Histórico y otrora honorable juez de la República, ha intentado por todos los medios sepultar el proceso penal que enfrenta ante la Corte Suprema de Justicia y que podría significar el fin de su carrera. Su estrategia, sin embargo, ha fracasado estrepitosamente.
El pasado 25 de febrero de 2025, la Sala de Primera Instancia de la Corte le negó la solicitud de cesación de procedimiento, atizando un golpe contundente a sus maniobras dilatorias. Lo más revelador de este fallo no es solo la negativa a archivar el caso, sino el desmantelamiento total de su defensa. El alto tribunal rechazó todas sus pruebas, dejando al descubierto la precariedad de sus argumentos. Como diría mi abuelita, al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Suárez Vacca pretendió respaldar su defensa con un conjunto de pruebas testimoniales y documentales que, según él, demostrarían su inocencia. Entre la evidencia, solicitó la declaración de una señora llamada Flor Marina Delgadillo Espitia, esposa de un condenado cuya vigilancia estuvo bajo su control. También de Sandra Cecilia Jiménez Zamudio, exfuncionaria del Centro de Servicios Judiciales, y de la señora Olga Lucía Rodríguez Guerrero, quien trabajó en el Juzgado Quinto de Ejecución de Penas.
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