STEM, un modelo educativo necesario para afrontar los retos del siglo XXI
Para afrontar problemas como la crisis económica y climática, el aumento de los movimientos migratorios, la escasez de alimentos, las desigualdades digitales, la sustitución de empleos por robots y la sobrepoblación es necesario educar, desde la primaria, a los ciudadanos con competerncias en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Por Mauricio Duque, Margarita Gómez, Maria Fernanda Gutierrez y Carolina Santacruz-Pérez (*)
Tanto los profesionales en particular como los ciudadanos en general estarán enfrentados a grandes retos en las próximas décadas. La crisis económica y climática, el aumento masivo de los movimientos migratorios, la escasez de alimentos, las desigualdades digitales, la sustitución de empleos por robots y la sobrepoblación son algunos de los factores que generan grandes incertidumbres y retos que deberán afrontarse, algunos de ellos en el corto plazo. Como la educación es la base para resolver gran parte de estos desafíos, su reingeniería es urgente y constituye un compromiso por parte de todos los actores, especialmente ahora, en este periodo donde la pandemia dejó grandes retrasos en los procesos de aprendizaje de los niños e importantes lecciones sobre el papel de los docentes, la adaptabilidad tecnológica y la salud mental de los educadores, educandos y de los padres de familia.
Un examen de los retos que implica lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) muestra cómo las áreas de ciencias naturales, tecnología, ingeniería y matemáticas son indispensables en la búsqueda de soluciones factibles y efectivas en compañía de otras áreas como la salud, la educación o las ciencias sociales, por ejemplo. El tiempo para lograr algunas de estas soluciones se agota, como sucede con el cambio climático.
Lograr ciudadanos alfabetizados en las áreas de STEM (por sus siglas en inglés de Science, Technology, Engineering and Math) y disponer de un número adecuado de profesionales en estas áreas es un requisito ineludible para lograr formar parte del capital humano necesario para enfrentar los retos ya mencionados.
Se estima que más del 90 por ciento de las labores productivas en una sociedad se sustentan en conocimientos de las áreas de STEM, si bien el número de profesionales en estas áreas es pequeño e incluso insuficiente en algunas especialidades. Los requerimientos por profesionales de áreas de STEM tenderán a crecer.
De otra parte, los resultados disponibles sobre los aprendizajes y las preferencias de los estudiantes en las áreas de STEM muestran cifras preocupantes. En matemáticas, por ejemplo, los resultados en pruebas estandarizadas son bajos y en general se encuentra que el ciudadano promedio, además de no tener la alfabetización mínima que le permita comprender datos, estadísticas y gráficas, cree que no sirve para las matemáticas, no le gustan y el solo nombre le genera angustia. Los estudiantes a menudo se terminan sintiendo incapaces de hacer matemáticas, terminan por generar una regla meta cognitiva que dice: “no sirvo para las matemáticas”, regla que bloquea el aprendizaje. La investigación muestra que este es fundamentalmente un resultado de una enseñanza inadecuada. Las matemáticas son indispensables en muchas profesiones y actividades humanas y al igual que no tener competencias en lenguaje es un impedimento importante en la sociedad, no tenerlas en matemáticas reduce de forma dramática las posibilidades de todo ciudadano.
En las otras áreas de STEM se encuentran resultados similares, lo cual resulta preocupante en una sociedad basada en el conocimiento y en la tecnología. Además, las brechas de preferencias y desempeño en las áreas de STEM son grandes, particularmente en contra de las mujeres y de grupos sociales marginados. Por ejemplo, en áreas estratégicas como las ciencias de la computación la participación de las mujeres está por debajo del 20 por ciento.
Estos bajos resultados son producto de múltiples factores. Sin embargo, el más importante es la calidad de la educación. Algunos estudios han estimado que la escuela y los maestros explican el 70 por ciento de los resultados de los estudiantes, siendo el 30 por ciento restante el resultado de otros factores.
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