
¿El fin de ‘tenemos que hablar’?: los efectos psicológicos del 'ghosting'
Desaparecer en la época de la hiperconectividad parece imposible. Sin embargo, en los últimos años hacerlo silenciosamente se ha convertido en una tendencia para terminar una relación sin dar explicaciones.
Por: Tatiana Jaramillo
La mediación de la tecnología en las interacciones sociales ha transformado todas las relaciones interpersonales, pero sobre todo las amorosas. Lo que empieza con una reacción a una historia de Instagram puede evolucionar a mensajes diarios por WhatsApp y eventualmente a la publicación de un TikTok sobre la historia de amor con el audio viral del momento. En el mundo de la hiperconectividad las señales de interés son multiplataforma y las de desinterés también.
Un último mensaje se queda sin abrir mientras una de las partes ignora todas las notificaciones de su pareja y la otra espera ansiosa al menos una. La relación se acabó y solo uno de los dos lo sabe. Para el otro inicia un periodo de incertidumbre: ¿Cuántos mensajes sin responder son demasiados? ¿Cuándo se da la relación por terminada? ¿Qué pasó? Con el tiempo el silencio hace obvio lo evidente: no habrá explicaciones.
El ghosting es la práctica de terminar una relación cortando abruptamente todo contacto con la otra persona, es decir desapareciendo como fantasma de su vida. Un reciente estudio del Pew Research Center encontró que 3 de cada 10 adultos han sido 'ghosteados', la mayoría entre los 18 y los 29 años. La práctica es más común en parejas que se conocieron a través de aplicaciones de citas y para terminar relaciones que apenas inician. Aunque la mayoría de los encuestados confesó también haber 'ghosteado' en algún momento, el 97 por ciento concuerda que no es una práctica aceptable para terminar una relación estable.
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