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Pastilla anticonceptiva
La píldora anticonceptiva fue creada en 1951 por el químico mexicano Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, pero se aprobó para su venta en Estados Unidos como anticonceptivo oral en 1960 | Crédito: Freepik

Los anticonceptivos de la próxima generación: el camino hacia una planificación no hormonal

Desde estrategias no hormonales hasta opciones centradas en la salud reproductiva masculina, expertos de varias partes del mundo que se reunieron en Bogotá en la Conferencia Internacional de Planificación Familiar adelantaron en qué van los avances de la ciencia en cuanto a anticoncepción.

Por: Valentina Giannini

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Cuando las personas tienen acceso a métodos anticonceptivos, “es más probable que sus embarazos sean deseados y seguros, que logren terminar la escuela, acceder a empleos dignos, cumplir su potencial, tener hijos más saludables y contribuir a la construcción de sociedades más prósperas”, asegura la directora ejecutiva de la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva (Unfpa), Diene Keita.

Pese a su importancia en el ámbito de la salud pública, el acceso a medicamentos o dispositivos para prevenir el embarazo sigue siendo una necesidad insatisfecha para millones de personas en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 214 millones de mujeres en los países en desarrollo que desean usar métodos anticonceptivos, pero que no logran hacerlo, ya sea por falta de recursos, ubicación geográfica, inoperancia de sistemas de salud o creencias e ideologías.

De acuerdo con la doctora Ru-Fong Cheng, ginecobstetra, biofarmacéutica y actual directora de Innovaciones en Salud de la Mujer de la Fundación Bill y Melinda Gates, aunque “la planificación familiar no es algo nuevo, y la anticoncepción ha existido durante décadas”, es momento de “pensar en enfoques novedosos” que permitan crear métodos aptos para personas en distintos territorios y con características diversas, especialmente aquellas que residen en países en desarrollo.

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Los preservativos son el único método anticonceptivo que puede prevenir tanto el embarazo como la transmisión de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH | Crédito: Freepik

Cheng explicó en la Conferencia Internacional de Planificación Familiar (ICFP) 2025 -que se llevó a cabo del 1 al 6 de noviembre en Bogotá- que las compañías que se encargan de la investigación en los métodos de planificación familiar deberían tomar una “perspectiva holística”, que se preocupe tanto por su efectividad, como por la seguridad y los deseos de las personas gestantes.

“Lo que vemos en la práctica es sorprendentemente similar a lo que veíamos hace 40, 50 o 60 años. La pastilla sigue siendo la misma. Sigue siendo muy eficaz. Funciona bien. Pero no todo el mundo quiere o puede usar ese producto en particular”, explicó.

De acuerdo con la experta, actualmente los métodos más comunes siguen siendo los mismos que se desarrollaron entre mediados y finales del siglo XX. Se trata principalmente de los anticonceptivos hormonales femeninos como:

  • La píldora anticonceptiva, basada en estrógeno y progestina, que evita la ovulación.
  • Los implantes subdérmicos, varillas que liberan hormonas durante varios años.
  • Las inyecciones hormonales, aplicadas cada uno o tres meses.
  • El parche y el anillo vaginal, que liberan dosis controladas de hormonas.
  • El dispositivo intrauterino (DIU) hormonal, que actúa dentro del útero durante varios años.
  • La esterilización, ligadura de trompas o vasectomía.

También existen métodos no hormonales tradicionales, como el DIU de cobre, los condones masculinos y femeninos, los métodos de barrera o los métodos de observación del ciclo.

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Un DIU es un pequeño dispositivo en forma de T que se inserta en el útero para prevenir el embarazo de forma muy efectiva, con una duración de 3 a 10 años | Crédito: Freepik

Aunque todos ellos han demostrado eficacia, los efectos secundarios de los métodos hormonales incluyen alteraciones del estado de ánimo, cambios en el peso, acné o pérdida del deseo sexual, por lo que han impulsado la búsqueda de alternativas menos invasivas. En muchos casos, además, la carga de la planificación recae casi por completo sobre las mujeres.

Los retos en el desarrollo de nuevos métodos anticonceptivos

Según Frank Strelow, jefe de Planificación Familiar de Bayer, “los obstáculos regulatorios persisten para la introducción de anticonceptivos innovadores en entornos de recursos limitados”. “Los procedimientos para autorizar nuevas sustancias en la anticoncepción fueron diseñados hace décadas para los métodos que se conocen hoy en día, basados en la supresión de la ovulación”, añadió el experto en el evento que reunió en Bogotá a voces informadas sobre anticoncepción y reproducción de todo el mundo.

“Los requisitos son más estrictos y costosos, y en estos mercados se requieren muchas más visitas y mucho más trabajo”, explica.

A esto se suman las brechas de financiación en investigación y desarrollo. Según la doctora Cheng, hoy, solo el 1 por ciento del presupuesto global en innovación farmacéutica se dedica a salud femenina, lo que limita los avances en anticoncepción, salud menstrual o endometriosis.

Los métodos del futuro: hacia una anticoncepción más diversa, reversible y compartida

Las expertas coinciden en que actualmente la innovación en la anticoncepción se enfoca en dos grandes frentes: los métodos no hormonales y la anticoncepción masculina.

Sin embargo, la doctora Sonia Yediand, vicerrectora de la Universidad Médica King George en Lucknow, India, advirtió que “el anticonceptivo oral no hormonal” no necesariamente es una innovación. De acuerdo con la especialista, este en realidad no es nuevo, pues “lleva casi 20 años en el mercado indio, pero sí es novedoso en el resto del mundo”, donde podría tener aplicación. La experta explica que “es un modulador selectivo del receptor de estrógeno y no contiene esteroides”. 

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Según la OMS, "el acceso a la planificación familiar apoya el derecho de las personas a tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva" | Crédito: Freepik

Las moléculas conocidas como moduladores selectivos de receptores de estrógeno (SERM), representan una alternativa prometedora porque no interfieren con la ovulación ni alteran el eje hormonal, y por lo tanto reducen los efectos secundarios. Su acción se centra en el endometrio, impidiendo la implantación del óvulo fecundado.

En el caso de los hombres, Yediand dice que los estudios avanzan en compuestos no hormonales que bloquean temporalmente la producción o movilidad de los espermatozoides sin afectar la libido ni la testosterona. En India, uno de los proyectos más avanzados es RISUG (Reversible Inhibition of Sperm Under Guidance), una inyección en los conductos deferentes que actúa durante años y es completamente reversible.

Otras innovaciones en el campo de la planificación familiar

Por su parte, la doctora Cheng explica que un “método, un poco más avanzado, es el microparche antirrábico”. Este consiste en “un parche o banda adhesiva con pequeñas protuberancias o microagujas que contienen el ingrediente activo”. Según la especialista, el elemento se debe adherir a una parte del cuerpo, como un brazo o pierna, para que los ingredientes se liberen gradualmente, absorbiéndose a través de la piel durante seis meses. 

“La idea es fomentar el autocuidado. Las mujeres podrían aplicárselo ellas mismas. También podrían hacerlo profesionales sanitarios capacitados o agentes de salud comunitarios, aunque no se requeriría formación especializada. Esto podría solucionar algunos de los problemas relacionados con las barreras de acceso” explicó. Según las expertas, actualmente se investigan píldoras masculinas temporales, gel transdérmico de testosterona con progestina, métodos térmicos y de larga duración, aunque la mayoría se encuentra en fases experimentales o clínicas tempranas.

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Algunos anticonceptivos hormonales pueden causar efectos secundarios como dolores de cabeza o náuseas, que suelen mejorar con el tiempo, y algunos métodos también ofrecen protección contra las infecciones de transmisión sexual (ITS) | Crédito: Freepik

Entre lo que existe y lo que vendrá

Chris Purdy, CEO de DKT International, también explicó en la cumbre de expertos en esta materia en Bogotá que “hay muchos productos que, si bien no son realmente nuevos, podrían serlo para muchos de nosotros o en muchos mercados”. “Creo que debemos pensar en cómo llevar productos que ya existen y que cuentan con la aprobación regulatoria necesaria a mercados donde no están disponibles o no son fácilmente accesibles. Esto podría representar una revolución para alguien que nunca antes haya visto ese producto”, añadió.

Entre las innovaciones recientes mencionadas se destacan:

  • DIU más pequeños y fáciles de insertar, incluso con núcleos de plata para mayor duración.
  • Inyectables de larga duración, que pasarían de tres meses a seis o incluso doce.
  • La píldora Miffy 50, un anticonceptivo oral que se tomaría solo una vez por semana.
  • Nuevas píldoras de emergencia con menos efectos secundarios y acción prolongada.

La doctora Cheng añadió que estas opciones buscan mayor autonomía, reversibilidad y comodidad: métodos que no interfieran con la biología natural, que no afecten el deseo sexual y que se adapten a distintas realidades sociales y económicas.

Más allá de la tecnología, las investigadoras coinciden en que el futuro de la anticoncepción depende de la colaboración entre gobiernos, instituciones académicas y organizaciones comunitarias.

Según Cheng, “debemos centrarnos en las usuarias, pero también en los sistemas de salud, los proveedores, los gobiernos y las agencias que deciden qué métodos estarán disponibles”. La Fundación Gates anunció recientemente una inversión de 2.500 millones de dólares para impulsar la innovación en salud femenina, incluyendo la investigación en anticoncepción no hormonal, salud menstrual y salud materna.

El desafío, como concluyó Purdy, no es solo científico, sino cultural y político. Según el experto, lo que se necesita “es garantizar que las nuevas generaciones tengan acceso a métodos más seguros, diversos y centrados en las personas. Una anticoncepción que ya no dependa únicamente de las hormonas, ni recaiga solo sobre las mujeres, sino que amplíe la libertad reproductiva de todos”.

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