
¿Cómo le fue a Rodolfo Hernández en la Alcaldía de Bucaramanga?
El ingeniero recuperó notablemente las finanzas de la ciudad, pero tuvo muy malas relaciones con el Concejo, se quedó colgado en infraestructura y no pudo frenar la inseguridad. Suspendido por la Procuraduría por participar en política, en septiembre de 2019 renunció al cargo antes de que culminara su período.
Lo que Rodolfo Hernández logró en Santander el pasado 29 de mayo no tiene precedentes. Consiguió el apoyo en primera vuelta del 67 por ciento de los electores del departamento, con 782.378 votos. Su tierra natal es, sin duda, su fortín. Prueba de ello es que su contendor, Gustavo Petro, obtuvo medio millón de votos menos.
El éxito del ingeniero tiene origen en su periodo como alcalde de Bucaramanga, entre 2016 y 2019. Con su insistente discurso anticorrupción, Hernández volcó la atención de los bumangueses hacia sus esfuerzos por disminuir la burocracia y sanear los estados financieros del municipio. Son pocas las obras de infraestructura que puede presumir, pero eso no afectó en nada su favorabilidad. Su narrativo caló de tal forma que hoy pocos recuerdan las dos suspensiones que le impuso la Procuraduría cuando era alcalde.
Sus formas poco convencionales, tendientes a la confrontación, polémicas y arrebatadas, son su principal legado. Bucaramanga tiene un antes y un después tras su paso. Y no precisamente por su gestión, sino por su forma excéntrica de hacer política.
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