
¿Aliens? ¿Monstruos? ¿Mutantes? Las figuras imposibles de Felipe González Corredor
El cerebro de Felipe González Corredor ha conectado varios hechos e imágenes de su vida de una manera tan extraña y caprichosa como los seres que habitan esta exposición, que va a estar abierta al público hasta el 10 de agosto en la galería Salón Comunal.
Por: Simón Posada
Si la expedición botánica hubiera contratado a un ceramista en su equipo, sin duda, sería alguien muy parecido a Felipe González Corredor, un bicho raro entre los artistas colombianos del momento: tiene más cara de científico loco que de artista, y su pelo es tan crespo, enredado y complejo como sus pensamientos. Sin embargo, sus aspiraciones no son para nada científicas. Él dice que solo quiere ser el mejor tornero de cerámica del mundo, y va por buen camino: los bichos que logra fabricar parecen imposibles, pero surgen de sus manos con una habilidad pasmosa.
Cuando niño fue gimnasta olímpico. Sus papás tuvieron un taller de cerámica utilitaria, donde hacían platos, jaboneras y otros productos. Tuvo mucha cercanía con la naturaleza por cuenta de que su mamá era educadora ambiental y su hermano estudiaba biología. Era fan de los cómics, como Spawn, y con el tiempo de artistas como H. R. Giger, Louise Bourgeois y Ernst Heckel.
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