18 Agosto 2022

La gente se está endeudando de más y eso podría traernos problemas

Crédito: Yamith Mariño

El Banco de la República y la Superintendencia Financiera coincidieron en advertir a los bancos que no es momento para competir por clientes, sino de cuidar los créditos que ya tienen para no tener problemas en 2023.

Luego de la crisis por la pandemia del covid-19 el país lo hizo todo para reactivar la economía y lo logró tan bien, que hoy la demanda de los hogares crece por encima de la capacidad de producción del país impulsada, en parte, por el endeudamiento. Pero todo lo que sube como palmera, cae como coco y ahora el Banco de la República y la Superintendencia Financiera les piden a los bancos su ayuda para que el coco del crédito y la economía no caigan demasiado fuerte. 

Por un lado, el Banco de la República lleva meses subiendo sus tasas de interés para atajar la inflación aprovechando que la recuperación económica iba mejor de lo esperado gracias al consumo de los hogares, pero en los últimos dos meses ha advertido que estamos creciendo por encima de nuestra capacidad de producción. 

El problema de ese comportamiento es que lo que no produce el país, lo importamos y se agranda el déficit comercial y de cuenta corriente, lo que hace a Colombia más vulnerable frente a cualquier eventualidad en el mundo. Otro problema es que esa demanda está creciendo con mucho crédito y la capacidad de pago de los hogares se agota. 

De acuerdo con las cifras de la Superintendencia Financiera, la carga financiera de los hogares, es decir la proporción de dinero que deben gastar al pago de créditos y tarjetas, era de 26 por ciento hace un año y hoy es del 32 por ciento. Pero a eso se suma que hace un año los colombianos se tardaban entre 11 y 12 meses en caer en mora con sus créditos; hoy solo se tardan tres meses. 

Es decir, el endeudamiento en el país crece demasiado rápido (23 por ciento anual en la cartera de consumo y 17 por ciento en promedio en todos los tipos de crédito) y los hogares morosos se demoran menos tiempo para incumplir sus obligaciones. 

Jorge Castaño, superintendente financiero, dice que “la cartera de consumo no puede seguir creciendo como está creciendo con este deterioro y no se trata de falta de coberturas o previsiones, sino de hacer sostenible ese crecimiento. Esta es una alerta de supervisión”. 

Y los bancos lo saben. Hernando José Gómez, presidente de la Asociación de Entidades Financieras y Bancarias (Asobancaria), les da la razón a Castaño y al gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, y reconoce que “por la recuperación se expandieron el crédito y el consumo y en ese sentido era algo natural acompañar esa recuperación, pero todas esas fiestas tienen un pico y luego viene un ajuste”. 

Gómez reconoce que los créditos deben empezar a moderar su crecimiento para que vayan al ritmo de la economía. Y la economía crecería apenas 3,5 por ciento el próximo año. “Ese es el mensaje que nos ha mandado el banco central con las subidas de tasas de interés, pero en este momento los hogares todavía no están sobreendeudados”, aseguró el directivo gremial. 

La carga financiera de los hogares está en 32 por ciento y según Gómez, el máximo razonable es el 40 por ciento, pero solo nos tomó un año subir esa carga en 6 puntos porcentuales, lo que según el superintendente demuestra que la capacidad de endeudarse de muchos hogares crece demasiado rápido y si a eso se suma la velocidad con la que incumplen sus créditos, llegó la hora de prender la alarma y bajar el ritmo.

En ese sentido, Castaño trabaja en una regulación para que los bancos no le ofrezcan a sus clientes un cupo de endeudamiento mayor del que tienen capacidad de asumir y pagar. La idea, explicó, es que a los bancos les cueste dinero otorgar cupos de crédito que la gente acepta pero no utiliza o no es capaz de pagar, para así bajarle a la velocidad a la que los bancos compiten por nuevos deudores y a la que se entregan créditos que pueden convertirse en un problema.