8 Junio 2022

Por qué la proyección de 6,1por ciento del PIB de Colombia no es del todo una buena noticia

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) actualizó sus proyecciones de crecimiento económico en el mundo para 2022 y calculó que el PIB de Colombia crecería 6,1 por ciento, uno de los registros más altos de América Latina.

Según la OCDE, el PIB mundial crecería apenas 3 por ciento este año, lo que significa una disminución desde el 4,5 por ciento del pronóstico anterior como consecuencia de la guerra entre Ucrania y Rusia, que también generará una inflación promedio de 9 por ciento. 

Sin embargo, para algunos países el panorama no es tan desalentador y entre esos se encuentra Colombia. La OCDE estima que el PIB del país tendrá un crecimiento de 6,1 por ciento este año, uno de los más altos de América Latina y el Caribe y en 2023 descendería a 2,3 por ciento. 

Pero esta no es del todo una buena noticia para el país. Lo primero por tener en cuenta es que la inflación sigue alta y según el Banco de la República permanecería por fuera del rango meta (entre 2 por ciento y 4 por ciento) hasta 2023, lo que afecta especialmente a las familias más vulnerables y ha obligado al Emisor a subir las tasas de interés, que a su vez desaceleran el consumo privado, el principal impulsor de la actividad económica. 

Indicadores OCDE

Al respecto, la OCDE señala en su informe que las presiones inflacionarias del país probablemente requieran que se mantenga el ritmo acelerado de aumento de las tasas de interés hasta que lleguen al 8 por ciento, para dejarlas allí estables hasta finales de 2023.

Además, el consumo privado no puede mantener su ritmo acelerado y, de hecho, ya empiezan a mostrarse signos de desaceleración. El más reciente informe de consumo en tiempo real de Bancolombia anticipa “una moderación en los crecimientos del consumo de los hogares del Dane”, aunque el nivel de consumo en términos reales sigue siendo superior al de 2019.

El organismo internacional también destaca que los altos precios de las materias primas benefician las cuentas nacionales vía mayores ingresos petroleros, de carbón y otros minerales. 

Pero esta también ha sido una vieja advertencia, porque la alta dependencia de estos productos en materia exportadora hacen más vulnerable al país frente a las eventualidades internacionales. Es decir, si los precios vuelven a caer rápidamente, los ingresos del país en exportaciones y recaudo por actividades extractivas también lo harán. 

Mario Valencia, economista y analista en Conexión Análisis, señala que “lo grave de la situación es que extiende el problema de fondo: la vulnerabilidad que provoca la dependencia. Significa que se aplaza la diversificación productiva y la transición energética, reduce los incentivos para hacerlo. Para un gobierno es más atractivo ocuparse del corto plazo que de visiones idílicas sobre el desarrollo. Mientras haya recursos para financiar los déficit externo y fiscal, hay menos presión por hacer reformas impopulares como la tributaria”.

Precios segun la OCDE

Vuelve y juega: se requieren reformas

Por último, la OCDE insistió en que Colombia necesita una reforma tributaria a fondo que le permita recaudar más recursos para atender a la población más vulnerable y atacar los efectos sociales que dejó la pandemia. A la vez, es necesario mantener niveles adecuados de inversión pública y cumplir con las metas fiscales. Esta reforma, añade, debe revisar las “exenciones generalizadas y tasas especiales, la mayoría de las cuales favorecen a los más acomodados”.

También sugiere convertir los pagos de seguridad social que hacen las empresas por sus empleados formales en impuestos generales, de modo que disminuyan los costos salariales no laborales y aumente el empleo formal. Otro foco de eficiencia del gasto puede ser unificar todas las transferencias sociales para crear una renta básica que llegue a las familias focalizadas, según la información con la que ya cuenta el Estado.


El sistema pensional también requiere una reforma “a fondo” señaló la OCDE, que sugiere un sistema menos fragmentado y que aumente su cobertura, para así reducir la incidencia de pobreza en adultos mayores.