13 Abril 2022

El santo de los obreros de Popayán que no desfila en Semana Santa

Este es el santo Eccehomo colonial de los liberales, en una procesión del primero de mayo.

Crédito: Cortesía Junta Proculto Santo Eccehomo.

El Santo Eccehomo, por medio del cual los liberales burlaron la censura conservadora, volverá a las calles de la capital caucana solo después de que finalice la Semana Mayor. Esta escultura religiosa generó discordias entre el presidente conservador Guillermo León Valencia y el pueblo liberal. Una historia que une la religión y la política.

Por: Edinson Arley Bolaños

Solo por medio de la religión los obreros liberales de Popayán lograron burlar la represión y censura, impuestas por las élites conservadoras que gobernaban esa ciudad y a Colombia. Lo hicieron a través del santo Eccehomo, un Jesucristo sangrante que desfila por las calles de la capital del Cauca cada primero de mayo, día internacional de los trabajadores. Una tradición que se conserva desde mediados de 1940, cuando empezó la hegemonía del Partido Conservador, y que fue el refugio de los fervientes seguidores del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, ante la persecución. 

Tres semanas antes de su asesinato en Bogotá, en Popayán fue suspendida la procesión del primero de mayo en la que desfilaría por las calles de la ciudad el santo Eccehomo, amo de los obreros liberales. Luego, el 9 de abril, día del asesinato de Gaitán, hubo disparos del Ejército en las calles, y enfrentamientos que ocasionaron muertos hasta tres días después del magnicidio. 

En el libro Popayán, una ciudad andina de mediados del siglo XX, el antropólogo estadounidense Andrew Hunter Whiteford describió la clandestinidad en medio de la cual los liberales tenían que ejercer sus derechos políticos tras el asesinato de Gaitán. Hunter visitó algunos barrios populares de Popayán y en la intimidad de los hogares encontró ocultas varias estampillas del santo Eccehomo junto con las de Gaitán. Todo lo que olía a liberal en la época de los presidentes conservadores Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez, había que ocultarlo porque implicaba persecución.  

La procesión del primero de mayo fue creciendo con el pasar de los años y se convirtió en la conmemoración más grande del pueblo obrero. La junta que ha organizado esta celebración es distinta a la que tradicionalmente programa las procesiones de Semana Santa, lo que demuestra el origen distinto que encarna cada fenómeno: la primera ha estado conformada por descendientes de obreros liberales y su participación es más masiva; la segunda, más tradicional y está integrada por las élites descendientes de españoles que han gobernado a Popayán, el Cauca y Colombia. 

El fervor por la imagen es mucho más antiguo que la procesión. El santo Eccehomo fue llevado a Popayán desde Pasto, donde una familia lo compró a un escultor quiteño, del que hasta la fecha no se conoce el nombre. De ahí, en 1714 llegaría a la capilla de Belén de Popayán y se convertiría en el protector de la capital caucana. A él le han hecho innumerables rogativas para que cuide y proteja la ciudad en los momentos más aciagos de pestes, inviernos, sequías inclementes, terremotos y pandemias. A mediados del siglo XX se dio el sincretismo entre lo religioso y lo político, pues los liberales al verlo como un Jesús desvalido, ante la opresión que vivían, se aferraron a él porque también guardaban la esperanza de que las cosas cambiarían y aún guardan la fe en la resurrección.  

Solo hasta 1961 el santo Eccehomo de los liberales pudo desfilar en las procesiones de Semana Santa. Misma época en que el embajador de Colombia en España, Guillermo León Valencia, (payanés que un año más tarde sería presidente conservador), aprovechó para gestionar la construcción de una réplica del santo Eccehomo ya que la que se conservaba del siglo XVII estaba bastante deteriorada. El escollo fue que cuando el escultor español José Ascencio Lamiel, quien viajó a la capital caucana, la terminó de elaborar, el pueblo liberal de Popayán se opuso a que esa fuera la imagen que saliera en las procesiones cada primero de mayo. Por eso, fue restaurada la original y la réplica se quedó para los conservadores, nunca ha salido en la procesión de los obreros.  

“Lo cual no significó trompadas”, dice el periodista e historiador de la Universidad del Cauca, Eduardo Gómez. “Simplemente la gente no aceptó que la nueva llegara a reemplazar a la del siglo XVII porque dijeron que la vieja era la liberal y la nueva la goda (conservadora), eso entre bromas para esa época. Son cosas de la religiosidad popular”, enfatiza. 

Santo original y replica
El santo Eccehomo del siglo XVII y la réplica que mandó a construir Guillermo León Valencia. 

Cuando Valencia llegó a la Presidencia en 1962, ya habían pasado 15 años en los que el amo Eccehomo se había convertido en el único estandarte político que los liberales podían exhibir. Incluso, las banderas de las centrales obreras tampoco estuvieron permitidas durante los años en que las élites conservadoras y liberales se rotaban el gobierno, en el periodo del Frente Nacional.

En 2015 la escultura fue restaurada nuevamente, proceso que duró seis meses. Este año, después de dos de pandemia, la procesión regresará multitudinaria el 23 de abril, con el santo Eccehomo sobre los hombros de mujeres obreras hasta la iglesia de San Francisco, en el centro de Popayán. Y en la mañana del primero de mayo los hombres se alistarán para cargar el santo que tiene una base de plata y sigue siendo el amo de hace 342 años. Lo llevarán recorriendo las calles del centro de la ciudad hasta la loma del templo de Belén, donde permanecerá el resto del año.