11 Agosto 2022

Crisis ambiental: de la desesperanza a la inspiración

Crédito: Cortesía Nicolás Ibargüen - Exile Content Studio

Nace Elemental, un podcast dirigido por Nicolás Ibargüen en el que se narran las historias de personas que están en el frente de batalla de la crisis ambiental. Esta es la visión de su creador sobre el desafío más grande que enfrenta la humanidad.

Nicolás Ibargüen es un periodista y productor de contenidos colombiano que desde hace años se ha parado de frente ante los más dramáticos problemas ambientales, observando de primera mano el daño que le estamos causando a nuestro planeta y cómo avanza sin freno la crisis climática. Él es testigo.

Ha estado en Groenlandia presenciando cómo el calentamiento derrite gota a gota los hielos polares, en Tanzania conoció le acelerada reducción en la población de especies que ya tienen sus días contados sobre la faz de la Tierra y buceando en el “mal llamado” Mar de Cortés evidenció la contaminación que ha convertido a los océanos en irremediables depósitos de plástico viejo.

Además, Nicolás es productor y presentador de Elemental –en conjunto con La No Ficción y Exile Content Studio–, una serie de ocho capítulos en su primera temporada, en formato podcast, que aborda temas relacionados con la relación entre la humanidad y el medio ambiente, como la biodiversidad, el maltrato animal o la contaminación por plásticos. “Hemos tenido un éxito tremendo y una gran respuesta del público, así que ya estamos produciendo la segunda temporada con historias igual de impactantes”, anticipa Nicolás. CAMBIO habló con este periodista, y su visión sobre la crisis ambiental es un salto de la desesperanza a la inspiración.

Nicolás Ibargüen
Nicolás Ibargüen
Cortesía Nicolás Ibargüen - Exile Content Studio

¿Cómo surge la idea de desarrollar el proyecto de Elemental?

Me dedico a comunicar temas sobre el medio ambiente, es mi pasión, y lo he hecho a través de diferentes plataformas, siempre con la misión de inspirar y despertar conciencia para que más personas entiendan la emergencia ambiental en la que nos encontramos. Ha sido un reto muy grande, porque cuando hablas de medio ambiente, la tendencia es siempre llegarles a las mismas personas, es decir, a la gente que ya entiende un poco lo que está pasando, que tiene preocupación o que le interesa el tema. Pero es mucho más difícil llegarles a las personas que no están enteradas o que no están interesadas –que desafortunadamente es la mayoría–. Mi reto ha sido crear estrategias para llegar a ese público, y así nace la idea de Elemental, con la intención de contar historias relacionadas con el medio ambiente a través de la vida de personas que están haciendo cosas de verdad inspiradoras y maravillosas.

En mi opinión, existen dos problemáticas ambientales principales y de alcance mundial: el cambio climático y la extinción de especies. Estas son las emergencias que, por primera vez en la existencia de la humanidad, están poniendo en riesgo nuestra propia supervivencia. Por otra parte, en Elemental buscamos narrar las historias de personas que están haciendo algo por el medio ambiente, y encontramos estas vidas fascinantes y que nos ayudan a inspirar a otras personas.

¿De estas historias, cuál le impactó particularmente?

Hay un tema que me interesa a nivel personal, y es donde convergen el problema ambiental y la crueldad hacia los animales, el trato de nuestra especie al resto de especies. Entonces, para mí fueron muy impactantes un par de historias: la de un ganadero de tradición familiar que se dio cuenta de todo el daño que estaba causando y decidió acabar su ganadería –su sustento de vida– y transformarla en un santuario de animales. 

También, por la misma razón, la historia de un torero que tuvo un accidente en el ruedo que le cambió la vida por completo, y ahora es uno de los defensores más importantes en Colombia de los derechos de los animales. 

Los temas relacionados con medio ambiente nos generan desesperanza, porque las soluciones tardan y el futuro no luce promisorio. Usted, que ha dedicado su vida profesional a la divulgación de esta emergencia, ¿no siente que le habla a una audiencia sorda?

Es muy fácil entrar en la desesperanza. Cuando trabajaba como corresponsal de medio ambiente en Univisión pude ver de primera mano la destrucción y el impacto tan arrasador que tiene nuestra vida cotidiana en cada rincón del planeta. Y esto me hizo pasar por depresiones profundas. Pero, por otro lado, también es muy inspirador y para mí no hay nada más importante que dedicar el tiempo que podamos a proteger lo que nos queda de los recursos naturales, porque todas las actividades humanas –TODAS– dependen de un planeta saludable. 

La historia ha demostrado que la humanidad es capaz de generar grandes cambios, siempre empezando por un grupo pequeño de personas que están suficientemente convencidas para creer que es posible cambiar. Ahora, cuando se necesitan ideas radicales y acciones urgentes, creo que lograremos responder al desafío. Pero, además, tenemos que creer en nuestro poder como individuos: somos mucho más poderosos como individuos de lo que nos damos crédito. 

Jane Goodall y Nicolás Ibargüen
Jane Goodall y Nicolás Ibargüen
Cortesía Nicolás Ibargüen - Exile Content Studio

¿Qué está en juego?

A diferencia de otros momentos históricos, hoy, frente a la crisis ambiental, no tenemos siglos para generar un cambio lento. Como nunca antes, la civilización que conocemos está en riesgo y no tenemos tiempo para sentarnos a observar.

El capítulo de Álvaro Múnera, que se refiere a la a la tauromaquia –uno de los tópicos más polémicos–, profundiza en nuestra relación con otras especies, que generalmente es desbalanceada y cruel… 

La tauromaquia es un reflejo de la enfermedad de nuestra sociedad, una muestra de cómo tratamos a las otras especies. Acá soy muy estricto en mis creencias, pues pienso que si no resolvemos esta relación la humanidad no podrá sobrevivir. Tenemos que reparar esa visión que tenemos sobre nosotros mismos como una especie suprema y con derecho sobre las demás, porque la realidad es que solamente somos un hilo más en el tejido de la vida. Además, llegamos hace poco tiempo, y en un lapso muy corto hemos causado un daño extraordinario, poniendo incluso en riesgo nuestra propia existencia. En los últimos 50 años ha desaparecido el 60% de la vida salvaje del planeta, y quizá la causa sea esa creencia –que nos trajeron las religiones monoteístas– de que somos supremos.

En toda la historia de la vida sobre el planeta, que suma unos 4.500 millones de años, se han presentado cinco extinciones masivas por diferentes causas naturales. Estamos actualmente atravesando la sexta extinción masiva, esta vez ocasionada por los efectos de la actividad humana. Y esto es muy grave, porque la diversidad es como el sistema inmunológico del planeta. 

Veo nuestra situación como un Jenga, que es un juego en el que vas sacando uno a uno los palitos que componen una torre, hasta que esta se derrumba: estamos haciendo eso con la diversidad de especies, estamos sacando el último palito y nos enfrentamos al colapso del sistema completo. 

Otro de los capítulos se adentra en la crisis del plástico, y aquí podemos destacar el poder del consumidor, que presionó al gobierno y a las empresas para que emprendieran acciones…

De acuerdo. Soy un creyente absoluto del poder del consumidor, el poder del individuo. Y pienso que los gobiernos y las empresas subestiman este poder: ellos no saben que nosotros podemos decidir no consumir, y por eso actúan con tanta arrogancia, con tanta ignorancia y corrupción. Pero el plástico es un ejemplo de nuestro poder. El nivel de contaminación que generan las empresas que producen y utilizan plástico es aterrador, y la realidad es que el porcentaje de plástico que se recicla es mínimo. Entonces, pienso que el consumidor tiene que retomar su poder como individuo, empezar a educarse para tomar mejores decisiones, y presionar a los gobiernos y a las empresas para que tomen acciones reales. Eso lo que buscamos con estos podcasts: inspirar al individuo para que ejerza su poder.

¿Usted cree que el reciclaje funciona?

Sí funciona, pero es una medida que debe ser parte de un conjunto de soluciones, porque sola es insuficiente. Creo que le estamos dando una importancia mayor de la que realmente tiene, creemos que es suficiente con arrojar la botella de plástico en la caneca del reciclaje. Hoy, el reciclaje ya debe ser una obligación. Pero también las empresas deben generar sus productos con materiales que después puedan ser rehusados o reciclados, y los consumidores debemos cambiar nuestra manera desenfrenada de consumir. 

Todos estos temas ambientales empiezan o terminan por algún lado en el dinero… 

No es un tema de reorganizar el presupuesto y conseguir un poquito más de plata aquí o allá para atender el medio ambiente, porque nuestros problemas son mucho más profundos y muchísimo más costosos de lo que pensamos. Entonces, la única solución es cambiar nuestro paradigma económico y de consumo. Existe una distorsión en este modelo, y es que la destrucción ambiental no está contabilizada en los balances de las empresas ni de los gobiernos. No entendemos el verdadero costo para la vida de destruir un río, o de explotar minería en un páramo, o de poner a circular cantidades inmensas de plástico. Las empresas, en nuestro modelo actual de producción, no están pagando el costo real de su impacto ambiental. Como especie humana somos poco inteligentes, porque estamos destruyendo el sistema que nos da la vida… 

Nicolás Ibargüen
Nicolás Ibargüen
Cortesía Nicolás Ibargüen - Exile Content Studio

¿Cómo juega en este desafío el conocimiento y la información?

En su mayoría, los líderes que elegimos –y cuando digo líderes no solamente me refiero a los políticos, sino también a los empresarios–, carecen de conocimiento sobre lo que está ocurriendo. Pero las personas que sí tiene este conocimiento, que son los científicos del mundo, están diciendo que si no hacemos inmediatamente lo necesario entonces todo lo que somos, todos nuestros emprendimientos, todo el arte que produzcamos, todas las políticas que decidamos, todo se va a derrumbar, porque nuestro planeta no va a poder soportarnos como especie. Debemos escuchar más a los científicos, y menos a los políticos y empresarios.

Piense en Colombia, en todos los frentes medioambientales abiertos en nuestro país. ¿Cuál de estos le preocupa más? 

Los colombianos somos como niños malcriados: tenemos el segundo país más biodiverso del planeta, pero eso para nosotros no es relevante. Lo único que hacemos es replicar las políticas de desarrollo económico de los países más “desarrollados” y al mismo tiempo ignoramos que estamos destruyendo nuestro capital más grande. Para mí, ver cómo rompemos récords de deforestación, que estamos hablando todavía de fracking, que somos uno de los pocos países que admiten la tauromaquia, que todavía nos planteamos explotar los páramos, donde matamos más líderes ambientales que en el resto del planeta… me llena de tristeza, es aterrador y deprimente…

…Entonces le propongo que terminemos de una manera positiva. ¿De todas las experiencias que ha conocido en nuestro país, cuál le ha traído esperanza?

En realidad, encontrar tantas personas que dedican sus vidas a la protección del medio ambiente, que están haciendo el esfuerzo todos los días, que están comunicando esto, que están educando a los niños… eso es inspirador. Siento que existe una conciencia creciendo rápidamente, que está despertando; y ahí está el poder del individuo, porque lo que empieza con un grupo pequeño de personas realmente sí puede alcanzar una dimensión importante. Esto me llena de esperanza.

NOTA DE LA REDACCIÓN: Aparte de la pertinencia de los temas que se tratan en Elemental, la producción de cada uno de los capítulos conduce al oyente a través de las historias de una manera fascinante. Por eso, CAMBIO invita a escuchar y a seguir esta serie para entender un poco más sobre el mayor desafío de la humanidad.