24 Septiembre 2022

La agroecología, una alternativa a la agricultura convencional

El Tolima apuesta por los cultivos agroecológicos, sistemas de producción sustentables y amigables con el medio ambiente.

Gabriela Casanova
Cultivos agroecológicos en la finca de Fabiola Pérez. Créditos: Gabriela Casanova.

Por Gabriela Casanova, Nicoll Miranda y Alejandra Varela, estudiantes de la Universidad de Ibagué

La popular plazoleta en el barrio El Vergel de Ibagué no es solo un lugar para disfrutar de una cena con amigos, de un almuerzo en familia o de un paseo vespertino.  Allí, también, cada sábado, a las cinco de la mañana, cuando todos los locales están cerrados, llega un grupo de productores tolimenses a montar un mercado agroecológico, donde venderán las cosechas de sus fincas. Esos mercados son una alternativa a la agroindustria, en la que se utilizan cultivos a gran escala. Ambos sectores han chocado a lo largo de la historia: ¿Qué es mejor? ¿Cantidad o calidad? ¿Vale la pena pagar más por productos sin químicos? ¿a qué le debo apostar para comercializar mis cultivos? 

En el mercado de El Vergel se puede apreciar el aroma de las frutas y el café, la frescura de las cebollas y de las lechugas y la dulzura de la jalea real. Allí van a comprar algunos ibaguereños quienes, no obstante, tras 20 años de existencia de ese mercado, hasta ahora se dan la oportunidad de conocer sus productos. Pero hay todavía muchos otros habitantes que no conocen la existencia de este lugar. 

En el Tolima hay varios municipios que ponen en práctica el cultivo agroecológico, como Natagaima, Coyaima, Purificación, Líbano y Armero Guayabal, entre otros. Este es un sistema de producción que promueve una agricultura que potencia la diversificación de especies de plantas y animales y el uso de insumos naturales, libres de químicos. La agroecología es una iniciativa que beneficia a los productores locales y a las zonas rurales, las cuales han adquirido una gran relevancia en el departamento. Pero sobre ella hay aún varias preguntas en cuanto a su rentabilidad o potencial para impulsar el mercado agroecológico en Colombia.

Gabriela Casanova
Los cultivos agroecológicos son mucho más amigables con los ecosistemas circundantes y con la biodiversidad. Créditos. Gabriela Casanova


 En Ibagué se destacan dos mercados agroecológicos: el Mercado Agroecológico del Vergel y los Mercados Campesinos de Ibagué (MCI). El primero está auspiciado por la Escuela Agropecuaria Ecológica Campesina y Mercados Orgánicos de Colombia, que lleva 20 años en funcionamiento. Jesús Fernando Hernández, su director, busca a familias que quieran dedicar sus predios a los cultivos ecológicos y les brinda capacitaciones en torno al cultivo, producción y comercialización de los productos orgánicos. 

Nunca en Colombia han creado una universidad para el campesino. Esta escuela cubre el vacío que no cubre la academia”, comenta Hernández. Asimismo, este mercado cuenta con un punto de venta en el barrio El Vergel y en el corregimiento de San Bernardo. Actualmente, también están capacitando a agricultores de Cajamarca. 
 

El caso del corregimiento Coello-Cocora 

Fabiola Pérez  hace parte del grupo de comerciantes tolimenses que vende su producción en el mercado de El Vergel.  En su finca, situada en Coello-Cocora, se fabrican panela y cacao artesanal. También se cultivan plátano, banano, naranja nativa, aguacate, mandarina nativa, guayaba nativa, yuca, ahuyama y limón mandarino. Además, se crían gallinas semi criollas. 
En este tipo de cultivos se aprovecha el entorno. Fabiola aclara que la maleza más bien debería llamarse bueneza porque les sirve de abono a las plantas. “Al pasar la guadaña va a quedar ahí la capa vegetal y va a descomponerse, por lo que nos sirve de abono”, afirma ella. De igual modo, menciona que también utilizan la cascarilla del café y otros residuos de la finca como fertilizantes. 

Un aspecto curioso es que en este sistema de producción los cultivos de distintas especies se mezclan y generan un ecosistema diverso, donde hay una relación de colaboración entre las plantaciones. En este caso, dentro del mismo cultivo se puede encontrar cacao mezclado con café y banano. “Es a propósito que estén los cultivos juntos, porque eso genera frescura  para el cultivo del café, y cuando llueve también protege la flor de este grano”, comenta Fabiola.

Alejandra Varela
 Créditos: Alejandra Varela

Los jueves y viernes, Fabiola y su familia toman lo obtenido de la cosecha y lo empacan en bolsas o en canastillas. El sábado se levantan a las dos de la mañana, ponen los productos orgánicos en una camioneta contratada y llegan al barrio El Vergel de Ibagué entre las 5:15 y 5:30 de la mañana. Sobre mesas con manteles verdes organizan sus cosechas para vendérselas a los ibaguereños, sin intermediarios. El esposo de Fabiola se queda en la finca organizando los productos para venderlos los domingos en la plaza de la calle 28 de Ibagué

Desde el 2008, Fabiola y su hermana Ligia hacen parte de una asociación de mujeres. Inicialmente eran 27, pero con las dificultades y cambios ocurridos por la pandemia quedaron solo nueve. Todas las mujeres de la asociación cosechan de manera agroecológica y, así, a través de una convocatoria de la Alcaldía de Ibagué, accedieron a un beneficio que les permitió organizar su propia biofábrica, con insumos, indumentarias, una bodega y recipientes.

Allí, esta asociación de mujeres elabora sus propios biofertilizantes: los hacen a base de plantas e insumos que la misma finca provee. Plantas como nacedero, pringamosa, matarratón y miel de purga (melaza), así como levadura y estiércol del ganado los utilizan para elaborar fertilizantes. También, capturan microorganismos  alrededor del bosque cercano a la finca.

Cada ocho días usan sus mezclas de fertilizantes  en los cultivos. Para que estos sean los ideales, enriquecen las mezclas con algunos minerales. “Nosotras mismas hacemos preparados líquidos, de nitrógeno, fósforo, potasio, supermagro, sulfo-cálcico y, con esto, abonamos y fumigamos los cultivos, todo con nuestros propios biofertilizantes”, indica Fabiola.   

Gabriela Casanova
Huerto de Fabiola Pérez. Créditos. Gabriela Casanova

La salud pública como un plus de la agroecología 

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los plaguicidas y fertilizantes utilizados en la agricultura convencional tienen efectos negativos para la salud y el medio ambiente. Por un lado, los plaguicidas causan cánceres y efectos neurológicos, inmunológicos y reproductivos; por otro, los fertilizantes hacen que el suelo pierda nutrientes y contaminan el agua. 
Según Jesús Hernández, muchos agricultores del mercado El Vergel eran tradicionales, es decir, utilizaban químicos en los cultivos de sus predios. “Ellos ven la necesidad del cambio. Han conocido los efectos de los agroquímicos en su salud, y la de sus familias y trabajadores. A ellos les consta que la gente muere por los agroquímicos”, puntualizó el director de la Escuela agropecuaria ecológica campesina.

Asimismo, Sergio Pérez, ingeniero agrónomo de la Universidad del Tolima y uno de los productores del mercado, dice: “Aquí viene mucha gente con problemas de salud, así como aquellas personas que tienen cáncer y que, por las quimioterapias, buscan estos alimentos que no tienen químicos”.  

Agroecología
Productos del Mercado Agroecológico del Vergel. Créditos: Gabriela Casanova 

¿Hay ganancia en la agroecología?

Arlex Angarita Leyton, campesino y coordinador del posgrado de especialización en agricultura familiar de la Corporación Uniminuto (Bogotá), explica que, por medio de la agroecología, se pueden generar ganancias. Sin embargo, se debe comenzar por la transición agroecológica: “Quien desee iniciar un proceso de producción agroecológica debe primero desintoxicar los suelos, identificar las especies a incorporar, así como los sistemas de diversificación”, comenta. 

“Tarde o temprano las explotaciones agrícolas deberán ir cambiando hacia estos sistemas, ya que la contaminación y el deterioro de los ecosistemas están haciendo que se opte por producciones más amigables con el medio ambiente”: Matín Alonso Mendoza, ingeniero agrónomo.


En Colombia se ha demostrado que estos sistemas de producción pueden funcionar, ya que mantienen los estándares de rentabilidad económica. Un ejemplo es la Hacienda El Chaco, en el departamento del Tolima, que produce arroz y tiene ganadería a gran escala con principios agroecológicos que la han convertido en un referente nacional.

Tampoco se trata de establecer precios elevados, porque los precios deben estar acordes con el mercado. Aun así,  hay un valor agregado en el proceso utilizado para obtener un producto limpio, generado con un nuevo modelo como el de la agroecología. Asimismo, el comercio directo ayuda a tener mejores ingresos porque los productores se conocen con los consumidores sin intermediarios.  

Gabriela Casanova
Créditos: Gabriela Casanova

Sin embargo, Martín Alonso Mendoza, ingeniero agrónomo y asesor técnico de la empresa Impulsores Internacionales S.A.S, sostiene que la agricultura convencional tiene  ventajas en comparación con la agroecología: “Se usan grandes cantidades de agro insumos como fertilizantes, insecticidas y fungicidas, a diferencia de la producción agroecológica, que tiene rendimientos más bajos”. Por lo tanto, sigue habiendo una brecha entre los beneficios económicos que ofrece cada sistema. 

Mendoza aclara que la agroecología, en un futuro, podría superar a la agricultura convencional: “Tarde o temprano las explotaciones agrícolas deberán ir cambiando hacia estos sistemas, ya que la contaminación y el deterioro de los ecosistemas están haciendo que se opte por producciones más amigables con el medio ambiente”, puntualiza.
 

Tendencia en Europa 

En Alemania y Gran Bretaña, desde los años 30, y en el resto de países de Europa, a finales de los años 90, crecieron los sistemas de producción sostenible, ecológicamente amigables y libres de componentes dañinos, debido a los subsidios y a las políticas de producción ecológica adoptadas en el Programa Agroambiental de la Unión Europea. Esa misma tendencia se dio después en la agricultura orgánica certificada, la agricultura natural y los procesos de producción agroecológicos.

En Europa hay productores que forman parte del movimiento agroecológico mundial. Ganadería, silvicultura, producción de lácteos, apicultura, viñedos y producción de aceitunas son algunos de los negocios que se  encuentran, y que marcan una diferencia en comparación con América Latina. Allí, los trabajadores del campo cuentan con una categorización distinta y con niveles de formación altos, ya que, para poder trabajar en ese segmento de la economía tienen que presentar un título, y deben demostrar conocimientos suficientes como productores agrícolas, en lo cual se diferencian de los agricultores latinoamericanos.  
 

En un futuro…

No hay duda de que la agricultura y la ganadería extensivas contribuyen a que se pierda la biodiversidad de los suelos, tal y como lo afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Por eso, existen organizaciones como la Red Nacional de Agricultura Familiar (Renaf)  y el Movimiento Agroecológico Latinoamericano y del Caribe (Maela), que promueven la conservación de los recursos naturales. 

La agricultura convencional causa daños irreversibles en los ecosistemas. Teniendo en cuenta el ritmo de crecimiento de la población mundial, la agroecología tendrá que ser necesaria en el futuro.