16 Julio 2022

La grabación comprometedora de la mamá del presidente Duque

Juliana Márquez, mamá del presidente Duque, tenía conversaciones con Nova Lorena Cañón sobre los bienes de la SAE.

Crédito: Jorge Restrepo H.

En poder de la justicia hay al menos dos llamadas interceptadas entre Juliana Márquez, madre del presidente Iván Duque, y Nova Lorena Cañón, implicada en la red de corrupción del senador Mario Castaño. En una de las comunicaciones hablan de asignación de bienes incautados y doña Juliana dice que hace gestiones ante entidades del gobierno para conseguir ayuda para un proyecto social suyo.

Los investigadores que seguían los tentáculos de la red de corrupción del senador Mario Castaño se sorprendieron cuando en las interceptaciones escucharon la voz de la madre del presidente Iván Duque. Doña Juliana Márquez fue grabada hablando con Nova Lorena Cañón, relacionista pública y una de las protagonistas del entramado de corrupción.

Nova Lorena Cañón
Nova Lorena Cañón

El hallazgo no pasaría de ser una anécdota si no fuera porque en las comunicaciones hablan de bienes incautados a narcotraficantes y otros delincuentes, en poder de la gubernamental Sociedad de Activos Especiales (SAE) que podrían ser asignados a una obra social de la mamá del presidente; así como de un lobby que doña Juliana admite hacer ante subordinados de su hijo.

De acuerdo con las comunicaciones doña Juliana Márquez está interesada en apoyar varias casas taller y Nova Lorena Cañón busca, a nombre de la “primera madre de la nación”, el respaldo de entidades públicas.

Una de las llamadas menciona la participación de un coronel de la Policía, de apellido Castillo, con influencia en la SAE para que le sean asignados bienes incautados al proyecto de la mamá del presidente. En la comunicación, Cañón afirma que solo hacía falta que Juliana Márquez dijera cuántas casas necesitaba porque 28.000 predios estarían a su disposición. Evidentemente ninguna otra obra benéfica podría contar con una madrina tan poderosa, como la madre del presidente, para abrir las puertas del gobierno.

Una de las comunicaciones fue grabada el martes 13 de abril de 2021 a las 9:23 de la mañana.

Juliana Márquez: Quiubo, Lorena.
Lorena Cañón: Juliana ¿Cómo va? ¿Cómo ha estado?
Juliana: Bien, gracias.
Lorena: Ah, bueno señora, acabo de salir de la SAE. Le dejé una artesanía al teniente coronel Castillo porque ya se está terminando de finiquitar el tema del inmueble del barco San Rafael.
Juliana: ¡Ay, no puede ser!
Lorena: Sí, me dijo, venga Lorena miremos todo, le decimos, estamos esperando un apoyo de la Gobernación, pero ya está listo. Dijo, Lorena, quiero que organicemos una reunión con el director de SAE porque si la señora Juliana necesita otros inmuebles que nos diga en qué ciudades quiere. Tenemos 28.000 inmuebles con los que podemos apoyar.
Juliana: ¡Ay, no, Dios mío!
Lorena: Me dijo, miremos de pronto en el Tolima qué se puede hacer…
Juliana: ¿Qué pasó con lo del Tolima?
Lorena: Con lo del Tolima, no, acuérdese que con lo del Tolima no le hemos pedido ningún inmueble a él.
Juliana: No, pero ¿con lo de la Cruz Roja?
Lorena: Con lo de la Cruz Roja, están haciendo como toda la consulta. La señora Luz de Soler también está allá ya pendiente. Yo viajé, dos días después de que hablé con Juliana, ella miró, tomó fotos, todo, se reunió con el de la Cruz Roja y todo porque la conoce.
Juliana: ¿Ella fue?
Lorena: Sí, ella fue. Dos días después de que hablé con Juliana, yo viajé con la señora Luz. Y la señora Luz tiene muy buen nexo con la Cruz Roja, porque les presta a las bodegas aquí en Bogotá para que guarden las cosas.
Juliana: ¡Ah, qué maravilla!
Lorena: Sí, entonces dijo, digámosle a la señora Juliana, dijo, Lorena, voy a organizar una reunión, usted viene y conectamos a la señora Juliana y ¿en qué ciudades necesita inmuebles? porque hay varios, en Guayabal tienen 9, en Honda hay 7, en Espinal hay 17.
Juliana: Ah no…
Lorena: Dijo pues que me diga la señora Juliana, se organiza, porque si necesito que me cuente esos talleres escuela que la señora juliana quiere dejar, podemos dejarlos en concesionados (sic) con los inmuebles.
Juliana: Perfecto.
Lorena: Entonces yo le traje un frutero grandísimo, grabado y él le va llamar para agradecer.
Juliana: Sí, perfecto. El otro nunca me llamó.
Lorena: ¿No? Es que sabe qué, ha estado corriendo, pero el señor viceministro me dijo: ¡ay, Lorena, márquele a la señora Juliana! Le dije señor viceministro, hablémonos hoy en la tarde y le organizo el puente de la llamada, porque sabe qué, es un trabajador incansable.
Juliana: No, yo sé, pero ya hablamos el otro día. Igual estoy muy agradecida.
Lorena: Y me dijo también que nos va a organizar con el director de Dijin, que, porque con el de la Dijin pueden donar lo que quieran, ciclas, dijo, allá hay carros, lo que la señora Juliana pregunte, allá le pueden decir si lo hay o no lo hay.
Juliana: ¡Ay, qué maravilla, Lorena! Yo cómo le agradezco.
Lorena: Yo lo único que le dije al capitán Castillo, le dije vea, coronel, nosotros lo único que hacemos es solicitar las cosas y ustedes mismo las entregan.
Juliana: Bueno, pues yo hablé con la Cancillería, estamos esperando una llamada de la Embajada de España, ellos están estamos esperando, miremos a ver qué dicen, ya hice la vuelta con el vice, Dios quiera que nos funcione, no se olvide de las guitarras.
Lorena: ¡Ay, Juliana, ¡muchas gracias! No, tranquila, no me olvido de las guitarras. Entonces organizo las reuniones y le cuento.
Juliana: Ok. Muchas gracias.
Lorena: Bueno, Juliana, hasta luego.


El mencionado coronel Castillo parece ser Alexander Castillo Marín, alto oficial de la Policía Nacional quien se desempeñó como enlace de esa institución ante la SAE. CAMBIO lo contactó pero él declinó hacer comentarios sobre el alcance de la conversación argumentando que todo era parte de una investigación judicial.

La mamá del presidente de la república no tiene funciones públicas, ni autoridad sobre los subalternos de su hijo. Sin embargo, es difícil que un funcionario de cualquier nivel se niegue a pasarle al teléfono o a cumplirle su deseo si está en sus manos. Por eso, es cuando menos indelicado que doña Juliana Márquez haya hecho gestiones ante entidades gubernamentales y también que haya permitido que Nova Lorena Cañón las hiciera a su nombre.

Cañón, quien busca beneficios por colaboración ante la Fiscalía, ha declarado que “La señora Juliana Márquez nunca se enteró de los pagos que me hizo el senador; incluso ella desconocía que yo trabajaba con el señor Mario Castaño, es una persona ajena a la situación”. Sin embargo, reconoce que hacía gestiones para ella. Hay indicios claros de que en un proyecto llamado la Casa Taller de Salamina, Caldas, podría haber estado trabajando al mismo tiempo para el congresista corrupto y para la mamá del presidente.

El 31 de marzo de este año, Nova Lorena Cañón rindió un interrogatorio en la Fiscalía en el que dijo que conoció al senador Mario Castaño, entre agosto y octubre de 2019, que se lo presentó en un almuerzo su socio Pablo Gómez (no ha sido vinculado a la investigación) y que, supuestamente, durante ese almuerzo, el senador les pidió que ayudaran a que el Ministerio de Hacienda viabilizara 2.000 millones de pesos al Ministerio de Cultura para una escuela taller de Salamina, Caldas. Según Nova Lorena Cañón, por esa gestión, el senador les pagaría “15 puntos”, es decir, cerca de 300 millones de pesos en la tasa de cambio de la red de corrupción.

La versión del senador es otra. En su indagatoria, el capturado Mario Castaño afirma: “Para nada se habló de proyectos y menos de generar pagos, puntos, porcentajes, de ninguna naturaleza (…) Ella tenía muchas relaciones públicas, tenía la capacidad de ingresar a casi todas las entidades del Estado. Ella tenía y utilizaba una chapa muy grande, como la asistente de la mamá del presidente en todas las instituciones donde iba”.

La Corte le preguntó al senador si sabía cuáles fueron las gestiones que hizo Nova Lorena para lograr los 2.000 millones de pesos para la escuela taller de Salamina. Sobre el tema, dijo que, desde el principio, ella se mostró como madrina del proyecto, pero siempre haciendo alusión a que era la representante de la mamá del presidente.

Para respaldar su versión, Castaño anunció que tiene una prueba.

“No tuve absolutamente nada que ver en eso y quiero manifestarle que hay un reconocimiento, hay un video, en el cual la señora mamá del presidente Duque la coloca como estandarte para trabajar en la casa taller a Lorena Cañón. Si las gracias y el reconocimiento lo tiene la mamá del presidente, ¿cuál puede ser el interés que yo tenga en ese tipo de gestiones? (…) el proyecto no representa para mí réditos de ninguna naturaleza ya que esta era apadrinada, directamente, por la señora Juliana Márquez”, dijo.

El video fue conocido por CAMBIO. Se trata de un mensaje de doña Juliana Márquez enviando un saludo a la Casa Taller de Salamina, Caldas. La mamá del presidente explica que por la situación creada por la pandemia no pudo ir a visitarlos y agrega “pero en representación mía estará Lorena Cañón que estará pendiente de ustedes todo el tiempo para traerme sus inquietudes”.


CAMBIO buscó a la señora Juliana Márquez, quien no respondió las llamadas ni en la línea que estuvo interceptada ni en otra que ha usado recientemente. Un vocero de la Casa de Nariño, consultado sobre el tema insistió en que la propia Nova Lorena Cañón declaró que doña Juliana no sabía nada de sus actividades ilegales. Al ser preguntado sobre el lobby de la mamá del presidente y de la señora Cañón a nombre de ella, ante entidades del gobierno, dijo que no podía hacer comentarios porque desconocía las interceptaciones.

Ahora la Corte Suprema de Justicia deberá evaluar si la madre del presidente Iván Duque simplemente cometió una indelicadeza por ingenuidad. O si debe compulsar copias para que la Fiscalía la investigue porque hacer lobby ante subalternos de su hijo puede hacerla responsable del delito de tráfico de influencias de particular, para el cual se establece una pena de cuatro a ocho años de prisión.

Si esta última fuera la situación, paradójicamente, terminaría investigada por un subalterno del fiscal general, Francisco Barbosa, compañero de pupitre de su hijo, el presidente.