
La guerra por el oro entre disidencias de las Farc y el Clan del Golfo en Briceño, Antioquia
El control de la extracción en el cerro Berlín y de puntos estratégicos sobre el río Cauca, en la zona rural de Briceño, Antioquia, es el principal motivo de la disputa entre estructuras ilegales que ha provocado el desplazamiento de habitantes de la región.
Por: Javier Patiño C
El norte de Antioquia ha sido, en los últimos años, escenario de enfrentamientos entre los frentes 18 y 36 de las disidencias de las Farc y la subestructura Luis Hernando Rozo Verbel del Clan del Golfo (sur de Bolívar). El interés común: el control de minas de oro y de un corredor estratégico entre el centro y el norte del país.
Según un alto oficial de la Cuarta Brigada, las confrontaciones se concentran en el cerro Berlín y en varios puntos estratégicos a la orilla del río Cauca. “En esa zona, las disidencias de las Farc han mantenido presencia permanente y cobran por la explotación de esas minas. Se estima que cerca del 80 por ciento de las minas son ilegales y que tributan un 10 por ciento de su producción al grupo armado ilegal”, indicó el oficial.
Las autoridades estiman que en la región se extraen entre dos y tres toneladas de oro al año. Si se considera que un kilogramo del metal tiene un valor cercano a los 420 millones de pesos, el negocio podría generar más de 1,2 billones de pesos anuales.
El oficial aseguró que integrantes de la subestructura Luis Hernando Rozo Verbel han ingresado desde Valdivia (Antioquia) con el objetivo de arrebatarles el negocio a las disidencias, lo que ha desencadenado desplazamientos en la zona.
Como forma de presión, alias Primo Gay y alias Chejo –cabecillas de las disidencias de las Farc– enviaron mensajes a varios líderes de las juntas de acción comunal en la zona rural de Briceño para generar una crisis humanitaria: impidieron el ingreso de alimentos e insumos necesarios para la actividad minera, lo que ha afectado gravemente a la población.
“En solo una semana, a la cabecera municipal de Briceño ingresaron más de 2.100 personas, que llegaron atemorizadas por el miedo a represalias de las disidencias y por la posibilidad de confrontaciones entre ambas estructuras ilegales por el control de la zona”, agregó el oficial.
Para evitar un mayor desplazamiento y el aislamiento de comunidades, a la zona han ingresado más de 500 uniformados de la Cuarta Brigada del Ejército. Estas tropas han debido enfrentar no solo ataques de los grupos ilegales, sino también la presencia de campos minados.
Operaciones militares en la zona
Las operaciones para recuperar el control de la región están lideradas por el general Carlos Eduardo Caycedo, comandante de la Cuarta División del Ejército. Según explicó, se han realizado labores de desminado en varias veredas para permitir el tránsito de la población civil, mientras se mantienen acciones militares destinadas a frenar el avance de las estructuras ilegales.
El comandante informó que las tropas custodian la zona rural de Briceño, donde han encontrado banderas y vallas alusivas al Bloque Magdalena Medio, del frente 36 de las disidencias.

“De manera inmediata se verificó el sector con personal experto en explosivos para corroborar que no hubiera artefactos en los elementos instalados. Una vez verificados, se procedió a su desinstalación y destrucción”, señaló el general.
En un sector conocido como La Ye de La Virgen –muy transitado por los pobladores– un perro antiexplosivos detectó junto a la vía un artefacto. “Se activaron los protocolos de seguridad y se procedió a la destrucción controlada por parte del grupo de Explosivos y Demoliciones (Exde) de esa unidad militar, garantizando la libre movilidad de personas y transportadores que pasan por este sector”, explicó el comandante.
Las operaciones continúan con el objetivo de neutralizar las amenazas que afectan la seguridad y la tranquilidad de los antioqueños.
Los cabecillas
La trayectoria criminal de alias Chejo comenzó en 2017 cuando ingresó al ELN. En 2018 pasó al frente 36 de las disidencias de las Farc, donde se convirtió en hombre de confianza de alias Firú, con presencia en Anorí, Campamento y Angostura (Antioquia). Inició como explosivista y, entre 2019 y 2022, estuvo a cargo de las finanzas de la estructura. En 2023 ascendió a segundo cabecilla y a comienzos de 2025 fue designado jefe del frente 36.

Un informe de inteligencia lo perfila como un actor de “alta peligrosidad, con amplia experiencia en operaciones armadas y gran influencia dentro de la estructura 36”. Las autoridades le atribuyen acciones de terrorismo, extorsión, intimidación contra la población civil y ataques contra la fuerza pública para mantener el control territorial.
Según reportes oficiales, estaría vinculado a, por lo menos, seis acciones criminales: tres contra la población civil, una contra infraestructura y dos contra la fuerza pública. De las 21 personas bajo su mando, 20 tienen órdenes de captura.
Su segundo al mando es Néider Yesid Puñates López, conocido con los alias Primo Gay o Santiago. En 2023 fue vinculado al asesinato de cuatro jóvenes en los municipios de Campamento y Angostura. Las autoridades también lo relacionan con actividades de extorsión a mineros –formales e informales– y con homicidios selectivos, entre ellos el del concejal Juan Camilo Espinosa, ocurrido el 18 de junio en San Andrés de Cuerquia, mientras se movilizaba en silla de ruedas. Actualmente se ofrece una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita su captura.

Autoridades locales y departamentales han expresado su rechazo ante estos hechos y han recordado que esta estructura hace parte del Bloque Magdalena Medio, que sigue las órdenes que alias Calarcá adelanta diálogos con el Gobierno nacional.
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