
Desminado: el peligroso camino de los soldados que desactivan la muerte para salvar vidas
Esta es lucha diaria de los uniformados en Pueblo Rico, Risaralda, para devolverles la tranquilidad a sus habitantes, que durante años no han podido transitar con seguridad debido a la presencia de artefactos explosivos ocultos.
Por: Javier Patiño C
Antes de que amanezca, y mientras la neblina aún cubre la cordillera Occidental, los soldados del Batallón de Desminado Humanitario número 6 del Ejército Nacional de Colombia ya están en marcha en Pueblo Rico, Risaralda. Con las botas hundidas en el barro, avanzan con cautela, cuidando cada paso. Solo se oyen las agitadas respiraciones. Aunque todavía no han llegado al área peligrosa, el riesgo es latente.
Desde el área administrativa donde pernoctan, ubicada en la vereda Jamarraya, en el municipio de Pueblo Rico, los uniformados caminan más de dos horas por trochas empantanadas, senderos improvisados en la montaña y pendientes al borde del abismo, muchos de ellos abiertos a machete. Es apenas el primer tramo de una jornada que exige resistencia física, concentración y una disciplina absoluta.
Al final del día, tras ocho horas de trabajo milimétrico en la búsqueda de artefactos explosivos ocultos bajo tierra, el recorrido se repite: otras dos horas de regreso, esta vez con el cansancio acumulado y la misma precaución para evitar una caída o una lesión. En total, son cerca de diez horas diarias de desplazamiento para cumplir una misión que no admite errores.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios



