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Bienestar y salud

Rutinas de autocuidado: el nuevo lenguaje de la salud y el bienestar

El estudio global “A New View of Care”, presentado por Kenvue, revela una transformación profunda: el autocuidado ya no es una práctica estética, sino un pilar esencial de salud física, mental y emocional. Hoy, cuidar de uno mismo significa prevenir, equilibrar y vivir mejor.

En los últimos años, el concepto de bienestar ha evolucionado a la par de las preocupaciones cotidianas. Las largas jornadas, la sobreinformación y el estrés han hecho que millones de personas redescubran el valor de algo tan básico como parar, respirar y cuidarse.

Esa es una de las principales conclusiones del informe A New View of Care, presentado por Kenvue, que analizó las actitudes y hábitos de autocuidado en distintas regiones del mundo. América Latina sobresale como una de las zonas donde el cuidado personal tiene un significado más profundo y emocional.

“Los consumidores están buscando simplicidad y confianza. Nuestra responsabilidad es ayudarlos a navegar la sobreinformación y ofrecer soluciones fáciles de entender, efectivas y respaldadas por la ciencia”, explica Lina Toro, directora general de Kenvue Latinoamérica Norte, quien añade que “estos hallazgos nos inspiran a seguir promoviendo un entorno donde el autocuidado sea un pilar real y sostenible de la salud pública.”  

De verse bien a vivir mejor

En América Latina, las generaciones más jóvenes están redefiniendo qué significa cuidarse. Para ellas, las rutinas de cuidado ya no están ligadas a la vanidad, sino al equilibrio. El 59% de los latinoamericanos asegura que sus hábitos de autocuidado mejoran su salud mental y bienestar, una cifra superior a la de Asia (54%), Norteamérica (53%) y Europa (38%).

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Además, 42% de los consumidores de la región afirma que la salud es un beneficio más importante que la belleza, una declaración que marca un cambio cultural en la forma de entender el bienestar.

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La paradoja de la confianza

La búsqueda de información sobre bienestar vive una tensión constante. Los latinoamericanos confían más en profesionales de la salud (65%) y en sus familiares y amigos (46%), pero cuando buscan orientación, lo hacen primero en canales digitales (63%).

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Las redes sociales y la inteligencia artificial aparecen como fuentes emergentes, aunque todavía generan dudas. Esa contradicción —confiar en unos, pero consultar a otros— abre un espacio clave para que las marcas con respaldo científico traduzcan la evidencia en lenguaje claro y empático. Hoy, la credibilidad se ha vuelto un bien tan valioso como el producto mismo.

Cansancio: el enemigo silencioso

El cansancio es, en América Latina, la barrera invisible del autocuidado. La rutina acelerada, las jornadas extensas y la fatiga mental hacen que las personas posterguen lo que más necesitan: tiempo para sí mismas.

Pero los datos muestran que no se requiere mucho para marcar la diferencia:

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La clave, señala el estudio, está en la simplicidad: rutinas breves, productos prácticos y momentos conscientes que transformen el cuidado en una pausa placentera, no en una tarea.

Prevenir antes que lamentar

Entre las emociones que más impulsan el autocuidado en la región hay una especialmente reveladora: el arrepentimiento. En México, 65% de los consumidores desearía haber comenzado su rutina de cuidado antes, y en toda América Latina 7 de cada 10 personas (70%) admiten lo mismo.  

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha resaltado que invertir en prevención y hábitos saludables desde edades tempranas reduce significativamente la carga económica en los sistemas de salud.

Más allá de las cifras, el estudio de Kenvue pone sobre la mesa una verdad que atraviesa generaciones y geografías: las rutinas de autocuidado se han consolidado como un pilar real de la salud. Estas prácticas estabilizan, conectan a las personas con su cuerpo y las ayudan a afrontar el ritmo cambiante del mundo.

El autocuidado, antes asociado con la vanidad, se ha transformado en una forma silenciosa de resistencia: una manera de cuidar la mente, sostener la energía y construir bienestar a largo plazo. Al final, no se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor, con constancia y propósito.

*Contenido con el apoyo de Kenvue.

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