
Putumayo llega a Europa con 50 toneladas de cacao amazónico libre de deforestación
El programa NaturAmazonas transforma la región andino-amazónica: a través de alianzas entre comunidades, empresas e instituciones, el cacao orgánico se convierte en motor de desarrollo sostenible, generando ingresos para familias locales y promoviendo la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos del mundo.
Desde el corazón de la Amazonía colombiana partirán hacia Europa 50 toneladas de cacao orgánico, producido en Putumayo, Caquetá y Cauca bajo prácticas libres de deforestación. El anuncio fue hecho por Gran Tierra Energy y Conservación Internacional en el marco del programa NaturAmazonas, una alianza que desde hace siete años impulsa la reforestación, la restauración de ecosistemas y la agricultura sostenible en la región andino-amazónica.
Este envío representa mucho más que una operación comercial. Es el resultado de un modelo de desarrollo que demuestra que la Amazonía colombiana puede generar productos de clase mundial sin sacrificar su riqueza natural. En un país donde la deforestación es una de las principales amenazas ambientales —con más de 123.000 hectáreas taladas en 2022, según cifras oficiales—, proyectos como este muestran que la agricultura sostenible puede convertirse en un motor real de transformación.
Un salto del 300 % en un año
En 2024, las asociaciones cacaoteras de Putumayo exportaron 12,5 toneladas de cacao. Para este año, el volumen alcanzará las 50 toneladas, lo que representa un crecimiento del 300 %. La exportación será realizada por Kaoka, fabricante europeo de chocolate reconocido por su modelo orgánico y de comercio justo, y cuenta con el respaldo de instituciones como la Gobernación de Putumayo, Corpoamazonía, UniPutumayo, Socodevi y las asociaciones de productores locales.
El cacao amazónico, además de ser un producto premium, responde a una tendencia global: la creciente demanda de alimentos orgánicos y libres de deforestación en Europa y Norteamérica. Con este sello diferencial, Putumayo no solo compite en precio y calidad, sino que se posiciona en un nicho que premia la sostenibilidad.
De cultivo marginal a cadena productiva sostenible
Hace apenas seis años, el cacao era una actividad marginal en Putumayo. Hoy, gracias al acompañamiento técnico y científico de instituciones como Agrosavia, productores de Perú y Ecuador y empresas como Kaoka, la región cuenta con ocho organizaciones de cacaoteros que agrupan a casi 900 personas —300 de ellas mujeres—, cuatro de las cuales ya tienen certificación internacional de cacao orgánico libre de deforestación.
El proceso ha incluido asistencia en fermentación, secado, control biológico de plagas, certificación internacional y acceso a mercados. Más de 1.000 familias campesinas participan en programas de formación que les permiten no solo elevar la calidad del producto, sino también diversificar sus ingresos y reducir la dependencia de cultivos ilícitos, uno de los principales problemas históricos de la región.
Voces del proyecto
“Hoy es un día muy emocionante para nosotros, ya que vemos los impresionantes resultados de un proyecto que comenzó como un esfuerzo de reforestación y conservación. El hecho de que los productores locales de Putumayo puedan exportar año tras año productos de alta calidad a Europa demuestra que el trabajo conjunto entre la empresa, las comunidades locales y socios estratégicos como Conservación Internacional está dando sus frutos para expandir Putumayo como un actor importante en el sector del cacao en Colombia, al tiempo que se protege el medio ambiente”, afirmó Diego Pérez-Claramunt, presidente y gerente país de Gran Tierra Energy en Colombia.

Por su parte, Fabio Arjona, director ejecutivo de Conservación Internacional, subrayó la dimensión ambiental y social de este logro:
“Durante los últimos ocho años, Natura Amazonas ha tejido una alianza sin precedentes entre comunidades, Estado, sector privado y cooperación internacional. Lo que comenzó como un esfuerzo por evitar que el Putumayo siguiera la senda de deforestación del Caquetá, hoy es una apuesta productiva que demuestra que la conservación y el bienestar de la gente pueden ir de la mano. El cacao amazónico no es solo un producto competitivo en los mercados internacionales: es también un corredor de vida que conecta a los Andes con la Amazonía y protege la biodiversidad local, regional y global”.
Por su parte, Álvaro Daza, representante legal de ASOCAPIC, recordó que la asociación se creó el 16 de enero de 2019. “Gracias al acompañamiento institucional, hoy reconocemos el apoyo del SENA, la administración municipal y los técnicos de NaturaAmazonas, con quienes hemos aprendido técnicas productivas complejas pero efectivas”, afirmó.
Este trabajo ha permitido consolidar un renglón de la cadena productiva lícita en Piamonte, Cauca. Actualmente, ASOCAPIC aporta 11 toneladas de cacao orgánico a la alianza y aspira a alcanzar unas 80 toneladas combinando cacao convencional y orgánico. Daza destacó que “la institucionalidad fortalece al campesino cuando todos nos enfocamos en un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de nuestras familias. No necesitamos ayudas tibias, sino conocimiento; la fuerza la ponemos nosotros”.

Más allá del cacao: los logros de NaturAmazonas
El programa NaturAmazonas no se limita a la cadena del cacao. En sus ocho años de existencia ha logrado la plantación de más de 1,9 millones de árboles, la restauración de 5.000 hectáreas de tierra y la generación de beneficios directos para 4.290 personas, que han visto crecer sus ingresos y mejorar su seguridad alimentaria.
Además, ha apoyado a 700 agricultores en la producción sostenible de cacao, caña de azúcar y açaí, y ha capacitado a 375 personas en técnicas de cría de abejas nativas y producción de miel. Los viveros comunitarios creados en Putumayo ya tienen capacidad para producir cinco millones de plántulas al año, convirtiéndose en un referente para la restauración ecológica en la Amazonía.
La apuesta por el cacao orgánico amazónico se enmarca en un debate mayor: el de la bioeconomía como motor de desarrollo sostenible en Colombia. Así como Noruega transformó sus recursos hidrocarburíferos en el fondo soberano más grande del mundo, Colombia tiene la oportunidad de aprovechar su riqueza natural y cultural para crear cadenas productivas sostenibles, competitivas y exportadoras.
Putumayo, tradicionalmente asociado con el conflicto armado y los cultivos ilícitos, comienza a construir una nueva narrativa: la de una región que produce alimentos de clase mundial, protege la biodiversidad y abre caminos hacia un futuro más sostenible.
*Contenido elaborado con apoyo de Gran Tierra Energy.
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