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Novena dia 6

Día 6 de la Novena de Aguinaldos: El difícil viaje de la Sagrada Familia y las oraciones

¿Listo para el Día 6? Reza aquí la Novena de Aguinaldos del 21 de diciembre. Guía paso a paso: oraciones, gozos y la conmovedora lectura del viaje a Belén.

Por: Redacción Cambio

En el calendario litúrgico y cultural de Colombia y gran parte de Latinoamérica, el 21 de diciembre marca un punto de inflexión decisivo en la Novena de Aguinaldos. Al llegar al día sexto, la narrativa que ha acompañado a las familias durante la última semana abandona la quietud de la anunciación para adentrarse en la acción dramática: el inicio de la travesía hacia Belén.

El contexto histórico y espiritual del día sexto

La Novena de Aguinaldos, escrita originalmente por el fraile franciscano Fray Fernando de Jesús Larrea en el siglo XVIII, no es solo una repetición de rezos; es una crónica progresiva. Si los primeros días nos invitan a la reconciliación y a la preparación interna, el día seis nos confronta con la realidad histórica y política de la época de Jesús.

La consideración de hoy relata un hecho geopolítico con repercusiones eternas: el edicto del emperador Augusto César. Este mandato, que ordenaba un censo (empadronamiento) en todo el Imperio Romano, obligó a José y a María a abandonar la relativa seguridad de su hogar en Nazaret.

¿Por qué es crucial este día?

Desde una perspectiva teológica y narrativa, el día sexto resuelve una aparente contradicción. Jesús había sido concebido en Nazaret, pero las antiguas profecías, específicamente la de Miqueas, señalaban que el Mesías debía nacer en Belén de Judá, la ciudad del Rey David.

El artículo de hoy analiza cómo un decreto imperial, puramente burocrático y civil, se convierte en el instrumento involuntario para el cumplimiento de las escrituras sagradas. Es el misterio de la Divina Providencia actuando a través de la historia humana.

Guía paso a paso para rezar la novena: día 6

A continuación, presentamos el orden litúrgico tradicional para este sexto día. Se recomienda realizar la lectura en familia, con pausas reflexivas para interiorizar el mensaje de humildad y obediencia que caracteriza a esta jornada.

1. Oración para todos los días

El acto de apertura invoca al "Benignísimo Dios", recordando el sacrificio de la encarnación.

"Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro hijo la prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.”

(Se reza tres veces el Gloria al Padre).

2. Consideración del día sexto (21 de Diciembre)

Este es el núcleo narrativo de hoy. La lectura nos invita a visualizar el difícil viaje de la Sagrada Familia.

Análisis de la Lectura: El texto de hoy nos sitúa en Nazaret. José y María, descendientes del linaje real de David, no están exentos de la ley romana. A pesar del estado avanzado de embarazo de la Virgen y de la necesidad de José de mantener su trabajo diario para subsistir, la orden es imperativa. Deben viajar.

La lectura destaca la "fidelidad inviolable". Jesús, desde el vientre, inspira a sus padres a no resistirse, enseñando a las "almas interiores" que a veces los cambios de planes abruptos y las incomodidades externas (como un viaje en el crudo invierno) son parte de un plan superior.

Texto para la lectura:

"Jesús había sido concebido en Nazaret, domicilio de José y María, y allí era de creerse que había de nacer, según todas las probabilidades. Mas Dios lo tenía dispuesto de otra manera y los profetas habían anunciado que el Mesías nacería en Belén de Judá, ciudad de David. Para que se cumpliese esa predicción, Dios se sirvió de un medio que no parecía tener ninguna relación con este objeto, a saber: la orden dada por el emperador Augusto, de que todos los súbditos del imperio romano se empadronasen en el lugar de donde eran originarios.

María y José, como descendientes que eran de David, no estaban dispensados de ir a Belén. Ni la situación de la Virgen Santísima ni la necesidad en que estaba José del trabajo diario que les aseguraba la subsistencia, pudo eximirles de este largo y penoso viaje, en la estación más rigurosa e incómoda del año.

No ignora Jesús en qué lugar debe nacer e inspira a sus padres que se entreguen a la Providencia, y que de esta manera concurran inconscientemente a la ejecución de los designios. Almas interiores, observad este manejo del Divino Niño, porque es el más importante de la vida espiritual; aprended que quien se haya entregado a Dios ya no ha de pertenecerse a sí mismo, ni ha de querer a cada instante sino lo que Dios quiera para él; siguiéndole ciegamente aun en las cosas exteriores, tales como el cambio de lugar donde quiera que le plazca conducirle. Ocasión tendréis de observar esta dependencia y fidelidad inviolable en toda la vida de Jesucristo, y este es el punto sobre el cual se han esmerado en imitarle los santos y las almas verdaderamente interiores, renunciando absolutamente a su propia voluntad.”

3. Oración a la Santísima Virgen

En este día, la oración a María cobra un sentido especial al imaginarla como una viajera gestante, enfrentando la intemperie con serenidad.

"Soberana María que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado hijo.

¡Oh dulcísima madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que lo aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.”

(Se reza tres veces el Avemaría).

4. Oración a San José

San José, protector y guía, es la figura de la fortaleza silenciosa. En el día 6, él asume la responsabilidad de guiar a su familia a través de las montañas de Judea hacia Belén.

“¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan soberanos misterios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza.

Os ruego, por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abracéis en fervoroso deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. Amén.”

(Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria).

5. Gozos navideños (Aspiraciones para la venida del Niño)

El momento cumbre de participación colectiva. Estos versos, cantados tradicionalmente, expresan el anhelo del alma por la llegada del Salvador. El coro responde: "Ven, ven, ven. Ven a nuestras almas Jesús, ven no tardes tanto".

  1. ¡Oh, Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh, Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
  2. ¡Oh, Adonai potente que Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte el brazo!
  3. ¡Oh, raíz sagrada de José que en lo alto presenta al orbe tu fragante nardo! Dulcísimo Niño que has sido llamado Lirio de los valles, Bella flor del campo.
  4. ¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas de regio palacio! ¡Sácanos. Oh Niño con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!
  5. ¡Oh, lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.
  6. ¡Espejo sin mancha, santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño, da al mísero amparo!
  7. ¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, De Israel anhelo Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
  8. ¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado! ¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
  9. ¡Ven, que ya María previene sus brazos, do su niño vean, en tiempo cercanos! ¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
  10. ¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
  11. ¡Ven ante mis ojos, de ti enamorados! ¡Bese ya tus plantas! ¡Bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra, te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
  12. ¡Ven Salvador nuestro por quien suspiramos Ven a nuestras almas, Ven, no tardes tanto!

6. Oración al Niño Jesús

El cierre de la novena es una súplica directa a la infancia de Cristo, confiando en la promesa revelada a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento.

"Acordaos, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 'Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado'.

Llenos de confianza en vos, ¡oh Jesús!, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos por los méritos infinitos de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a vos, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén.”

Análisis profundo: ¿Qué nos enseña el sexto día en la actualidad?

Más allá de la repetición anual, el sexto día de la Novena de Aguinaldos resuena con fuerza en el contexto moderno. La consideración toca temas universales como la migración, la incertidumbre y la resiliencia.

1. La providencia frente a la adversidad

El texto subraya que José y María no se quejaron del decreto del emperador. No vieron el viaje como una desgracia, sino como un movimiento necesario dentro de un plan divino que ellos quizás no comprendían en su totalidad en ese momento. Para el creyente moderno, esto se traduce en la capacidad de encontrar propósito incluso en las situaciones laborales o familiares más complicadas.

2. El desapego material

La frase “quien se haya entregado a Dios ya no ha de pertenecerse a sí mismo“ es un llamado radical al desapego. En una época de consumismo desmedido propio de la temporada navideña, el día sexto nos recuerda que la Sagrada Familia tuvo que dejarlo todo —casa, comodidad y seguridad— para cumplir su misión.

3. La geografía de la fe

Históricamente, el viaje de Nazaret a Belén cubría aproximadamente 150 kilómetros a través de terreno montañoso. En la antigüedad, este trayecto podía tomar entre cuatro y siete días, dependiendo de la velocidad de la caravana y la condición física de los viajeros. Recordar que María realizó este trayecto en la etapa final de su embarazo añade una capa de humanidad y sacrificio tangible a la celebración.

Al finalizar el sexto día, estamos a solo tres jornadas del nacimiento. La atmósfera de la novena cambia; la expectativa crece. Ya no estamos en la preparación estática, sino en el camino dinámico.

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