
Carnaval Internacional de las Artes: 20 años de la reflexión como espectáculo
Heriberto Fiorillo, creador del Festival Internacional de las Artes. Foto Cortesía.
En Barranquilla, el Carnaval es mucho más que una celebración temporal. Es un espacio de pensamiento, un camino que se traza a diario y un sentir que se mantiene latente entre quienes viven la fiesta desde sus diferentes ángulos. Es una pregunta permanente. Cuestionarse quiénes somos, cómo celebramos y qué sentido tiene el goce.
Por: David Lara Ramos
Desde hace veinte años la Fundación La Cueva ofrece un espacio en el que las artes y —en general— el ingenio creador, dialogan y se presentan frente a los miles de espectadores que colman los escenarios ávidos de nuevos acercamientos con los personajes que se destacan en sus campos por tener, en todos los casos, algo extraordinario que compartir.
El Carnaval Internacional de las Artes ha asumido generosamente la tarea de abrir espacios para pensar la fiesta mientras ocurre, dialogando sobre raíces, contradicciones y esencias creativas.
En 2026, la conversación llegó con un nuevo impulso. El 5 de febrero, La Cueva ofreció Pensando el Carnaval, en el que reunió a creadores, investigadores y hacedores de la fiesta para compartir su memoria viva, su presente y sus proyecciones. Ese encuentro fue el punto de partida de la conversación que ahora se expande hacia la celebración durante tres días.
Del 20 al 23 de marzo, Barranquilla vuelve a vestirse con tres días de programación, cuatro escenarios culturales, cinco países invitados y más de una centena de creadores de todos los lenguajes del arte.
La Cueva, la Fábrica de Cultura, la Cinemateca del Caribe y la Alianza Francesa de Barranquilla serán los lugares donde la literatura, la música y el pensamiento dialogan con el público. El Carnaval de las Artes, en veinte años, ha demostrado que la fiesta también debe pensarse, discutirse y reinventarse.
El primer día del Carnaval Internacional de las Artes fue el jueves 8 de febrero de 2007. Un momento en que el formato de entrevistas en vivo, con cierto nivel de espontaneidad, se convirtió en espectáculo.
En ese primer día se escuchó al cronista mexicano Carlos Monsiváis. Al cumplirse 20 años de aquella fecha, y próximos a la XX edición del Carnaval Internacional de las Artes, presentamos 10 reflexiones trascendentes. Juzgue usted si están vigentes, juzgue usted si algo ha cambiado y juzgue usted también la relevancia de este gran evento que ha sido la conciencia cultural de una urbe como Barranquilla y una región como el Caribe.
- Reconocer, de entrada, el carácter iluminador de la reflexión de apertura de ese primer momento en 2007, titulado El carnaval para qué, a cargo del escritor mexicano Carlos Monsiváis. Monsiváis presentó nueve miradas sobre el carnaval a partir de las teorías de Mijail Bajtín. El punto central de su conferencia estuvo relacionado con la pregunta ¿Vivir o ver el carnaval?, resumida en la frase: “Mientras uno se resista a ser turista, habrá carnaval”.
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El carnaval, más que una expresión colectiva, es la manifestación individual de las alegrías y desenfrenos. Cada ser humano vive el carnaval con sus riquezas individuales que son producto de su ser, su formación o su manera de afrontar la existencia, según recalcó Monsiváis.

Evento del Carnaval Internacional de las Artes en La Cueva, en Barranquilla. -
Al reflexionar sobre el disfraz, Monsiváis contó que cuando caminaba por Ciudad de México sentía que él era el único que iba disfrazado. Se refirió entonces a la popularización de los piercing, rayitos, cabellos tinturados, jeans rotos o ropa de pasarela. Aquello que definió como la libertad de exhibición y lo carnavalesco parecen salir del carnaval y trasladarse a la vida diaria. Sorprendido, estableció que hay más carnaval en las calles de México que en cualquier otro lugar. ¿Igual podría decirse hoy de Barranquilla?
- De esa manera estamos ante la carnavalización de la realidad y la descarnavalización de la fiesta popular. Llevo 20 años pensando esa frase. En 2021, tiempo de pandemia, momento en que la fiesta se detuvo y los desfiles desaparecieron, al igual que el famoseo inútil de artistas musicales y de televisión, volvimos la mirada hacia el porro negro de Santo Tomás, hacia la danza de los goleros de Sabanagrande, hacia los negros del Cangarú de Baranoa o hacia el Gongo de Galapa. La esencia y el origen.
- Sería bueno que se leyera en voz alta por las calles de Barranquilla la crónica La larga pena del Sátiro Alado, escrita por Heriberto Fiorillo, creador del Carnaval Internacional de las Artes y de la reflexión como espectáculo. Una crónica para entender las disputas entre la creación, la recreación y las morales que habitan una sociedad. Para entender el perrateo creativo y el valor de una rebeldía hecha con inteligencia, investigación, sentido y arte, Monsiváis afirmó que la carnavalización se detiene ante la tragedia, una frase hecha para Barranquilla. Se han tenido homicidios, desastres naturales, antes y durante el Carnaval, pero la fiesta, incluso, en los años de pandemia, se vivió de formas que aún no han sido contadas.
- La historia de un clarinete sin usar y unos poemas chamuscados de quien ahora es el nuevo director de La Cueva.
- Siempre ha sido importante el tema de la relación entre prohibición y libertad, dos conceptos que toman nuevos sentidos durante la temporada de carnaval. Monsiváis dijo que no se podría hablar de abuso de la libertad, porque estaríamos cayendo en actos delictuosos, pero no hay delito cuando se abusa de las represiones. La expresión “abuso de las libertades” ha sido aprovechada por los regímenes represivos para indagar en la conducta de los ciudadanos, y para explorar la intimidad de los ciudadanos como elemento propio de la acción represiva, enfatizó el cronista mexicano. “Hay delito o hay uso de la libertad”, concluyó Monsiváis.
- Isabela Santodomingo dijo que el único talento que ella tiene es haber nacido en Barranquilla, y que una manera de asumir ese talento es invitar a la gente a que viva el Carnaval, a que se disfrace, a que se siente en una esquina y no solo a que vea la Batalla de Flores como un espectador más, por ejemplo. Aseguró que la frase “Quien lo vive es quien lo goza” debe ser la esencia de todo aquel que esté en la ciudad durante los días de carnaval.
- En 2020 y 2021 todos fuimos ‘telecarnavaleros’. Sin embargo, recuerdo la transmisión de la Batalla de Flores de 2020. Se registró aquello que no se había apreciado jamás. Los detalles de cada danza, los verdaderos protagonistas de la fiesta que quedaban en segundo plano ante la avalancha de una farándula oportunista que esa vez no pudo ponerse en el mejor puesto. Aún lo celebro. “¡Qué maravilla!”, exclamaba Fiorillo!

10. Darío Moreu dejó clara su molestia, porque las marcas y las empresas están imponiendo sus criterios en los desfiles. Establecen qué se hace y cómo se hace. De esa manera, lo comercial está dictando la forma de hacer el Carnaval. Fue un comentario que se escuchó en varias sesiones, sobre el que valdría la pena discutir con los anunciantes para las fiestas del presente y el futuro. Esperemos.
11. Al hablar del tema de las obscenidades y la desnudez, Amalín de Hazbún, la gran diseñadora del Caribe colombiano, dijo que el hecho no es mostrar, sino cómo se muestra, sin llegar a lo grotesco. Debe existir una medida de lo que se muestra y lo que se oculta. Sobre este aspecto, Peter Palacios planteó la idea de una comparsa de desnudos, como manifestación de la expresión del cuerpo. Ante esa comparsa de desnudos, Amalín de inmediato reaccionó, dijo que a ella le convendría más que sus integrantes llevaran “alguito” de ropa.
12. En la tertulia ‘Música y carnaval’, el vibrante Rafael Bassi, colaborador hasta su muerte (en abril de 2020) del Carnaval Internacional de las Artes, le comentó al tresista cubano, Pancho Amat, que el Carnaval es una ‘mano de contradicciones’, y entre esas contradicciones, la que genera más polémica es el tema innovación versus tradición. Bassi le preguntó a Amat cómo podría darse esa armonía, ese equilibrio entre la innovación y la tradición. Pancho Amat aseguró que tanto jóvenes como mayores son necesarios para la fiesta, y en especial para la renovación de las músicas. Aseguró que donde no hay experiencia, no hay maduración de las ideas, pero donde no hay juventud no hay continuidad.
¡Cerramos, por ahora!
Vendrán más reflexiones en este 2026 que darán para escribir docenas de artículos. En sus veinte años, el Carnaval Internacional de las Artes ofrece a la región una agenda promisoria, siempre gratuita, en la que estarán el canto de la cubana Albita Rodríguez, el cine de Víctor Gaviria, la escritura de Federico Díaz Granados y el acordeón del heredero de la cumbia, Yeison Landero, entre otros invitados. Se honrarán los 80 años del natalicio de David Sánchez Juliao, los 100 años de Rafael Escalona y Álvaro Cepeda Samudio y, plenamente, los 20 años de encuentros entre las artes, la creatividad y el pensamiento. Eso es la reflexión como espectáculo.
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