17 Enero 2023

‘Palabras piel’, la casa del cuerpo y el lenguaje

María Gómez Lara.

Acaba de publicarse 'Palabras Piel', una antología de la obra poética de María Gómez Lara. Recoge una década de escritura y conecta sus libros publicados en este tiempo y su producción literaria actual.

Por: Federico Díaz-Granados

Las palabras y el lenguaje son mi casa”, nos recordó María Gómez Lara en la presentación de la antología Palabras piel en días pasados. Y lo afirmó con la convicción absoluta de quien dice en voz alta una verdad de a pulso. En este caso una de sus grandes certezas ha sido la preocupación de toda una vida no sólo por las palabras sino por el papel que juega el lenguaje en la forma en la que se expresan las emociones humanas. Por eso es por lo que la poesía se convierte en el vehículo ideal no solo para darle un nombre a esas emociones sino para llenar aquellos vacíos y grietas que nos van dejando el paso por la vida: “Yo me he pasado toda la vida escribiendo sobre los huecos. Sobre el vacío; los vacíos metafóricos o emocionales. Y de repente me queda este vacío literal, adentro de la cabeza”, afirmó la poeta en una entrevista y lo reafirma en cada intervención.

Palabras piel es una antología personal impecablemente editada por Frailejón Editores, que da cuenta de una década de escritura en la que ciertos vasos comunicantes permiten establecer diálogos y correspondencias entre los diferentes libros publicados en este tiempo y su producción literaria actual. Allí aparecen algunos poemas del libro Contratono que recibió en el año 2014 el Premio Internacional Loewe a la Creación Joven y publicado al año siguiente por la editorial Visor, y de El lugar de palabras, editado en 2020 por la editorial Pre Textos. Además de incluir textos de estos dos volúmenes la autora nos adelanta algunos poemas de dos libros inéditos: Cortar el árbol no era dejar semilla y El registro exacto de tu voz quebrada.

Para quien se acerque por primera vez a la poesía de María Gómez Lara encontrará en esta antología no sólo una poderosa y original voz poética, sino que podrá identificar un relato de vida, una crónica donde las ruinas, aquellos desprendimientos de siempre, los dolores y las ausencias se han sintetizado en unos poemas que han convertido todo aquello en instrumento para la belleza. Los derrumbes como un modo de comprenderlo todo leyendo las claves de los escombros que deja la tempestad. Cada poema habla de todos nosotros y de nuestros vacíos y pone palabras sobre aquellas cosas que van tejiendo las cicatrices de la vida. De igual forma este libro da cuenta de dos grandes asuntos que son transversales a los cuatro libros mencionados: el cuerpo y el lenguaje. Desde esos dos grandes tópicos parten todos los demás temas que cohesionan la antología.

En la poesía de María Gómez Lara aparece el abrigo como espacio de refugio y de belleza en medio del dolor, el frío y la incertidumbre. El abrigo es rojo e ilumina en la opacidad de los inviernos porque la poeta sabe que nació en el trópico


El cuerpo y el lenguaje son nuestros lugares seguros, nuestras casas y de alguna forma nuestras patrias y desde allí se formulan las grandes preguntas y se definen los asuntos particulares y universales: En Contratono hay una mirada concisa sobre el desarraigo, las mudanzas y desprendimientos; en El Lugar de las palabras la enfermedad y la real posibilidad de perder las palabras hacen de este libro un testimonio de vida y de reflexión sobre su fugacidad pero también es un libro sobre el miedo y sus acechos inclementes; En Cortar el árbol no era dejar semilla aparece la pregunta por la raza, la genealogía y los ancestros de una manera directa y desde la voz poética se responde, se increpa y se perdona y en El registro exacto de tu voz quebrada aparece la reflexión sobre el oficio, la creación para definir de alguna forma la poesía y lo poético.

Ante lo que proponía la poeta polaca Wislawa Szymborska en su discurso de aceptación del premio Nobel de literatura en 1996 sobre que todo poema debería partir del “no sé”, María ha sabido enunciar eso mismo desde la forma en que sana y perdona. Sabe soltar todo lo que se ha quebrado y con los fragmentos que quedan construye una nueva fascinación por la belleza que encierra el naufragio. Así a lo largo de su obra busca en sus poetas de cabecera descifrar las claves del mundo para reinventarlo. Por ejemplo, en su conocido poema dedicado a la poeta norteamericana Emily Dickinson, María Gómez Lara menciona que “Nací con la piel oscura / en un país del trópico / y vine a buscarla a este estruendo tan lejano de su voz / que se enredaba en las praderas”. Esta afirmación se responde años después con el poema Nací con la piel curtida para los derrumbes cuando subraya: “no es culpa de mi papá / que sean tantas las cicatrices / ni sabe él / de la piel que tuve para guardarlas / sabe eso sí / que mi piel es oscura como la suya”.

Este libro da cuenta de dos grandes asuntos que son transversales a los cuatro libros mencionados: el cuerpo y el lenguaje. Desde esos dos grandes tópicos parten todos los demás temas que cohesionan la antología.


A la manera metafórica de la niña del abrigo rojo de la célebre película La lista de Schindler de Steven Spielberg, en la poesía de María Gómez Lara aparece el abrigo como espacio de refugio y de belleza en medio del dolor, el frío y la incertidumbre. El abrigo es rojo e ilumina en la opacidad de los inviernos porque la poeta sabe que nació en el trópico y podría afirmar como admirado Eugenio Montejo que “Tal vez sea todo culpa de la nieve / que prefiere otras tierras más polares,/ lejos de estos trópicos”. La amenaza es clara y es que la poeta podría perder el instrumento de su oficio y son las palabras. El diagnóstico médico no daba lugar para el titubeo: el tumor está cerca del lugar de las palabras. Perderlas significaría estar mucho más a la intemperie y todo ese terror se tradujo en una expresión poética llena de fuerza y significado: “De el lugar de las palabras / palabras y palabras y palabras que no bastaban para borrarte / pero ocupaban un espacio en la página / y al verlas dibujadas / comenzaba a sanar / al rodearte con ellas / empezaba a convertirte en cicatriz”.

Libro

La poeta uruguaya Ida Vitale, ganadora del premio Cervantes en 2018 escribió en el prólogo a Contratono que “Su expresión lírica es, por ahora, la obvia, auténtica respuesta que el poeta da a un estado espiritual. Donde podía haber un poema de amor, ya al comienzo del libro, encontramos restos de fuego, vacío, ceniza y todos los vaciados, los negativos que el lenguaje ofrece para dar cabida al hueco, para rodearlo y expresarlo como tal. Su forma es su coraza y su nutriente. Espero que sea recibido también como su lección de humildad y su forma de, generosamente, inventar el mundo”. Nada más cierto para definir una poética que desde sus inicios ha sabido asentir en la duda, a afirmar a pesar de los desastres y caídas. Palabras piel da cuenta de todo eso y de una apuesta que desde hace tiempo María Gómez Lara ganó porque supo que la poesía es la conciencia de nuestro lenguaje y que, desde la imaginación, el deseo o la inocencia de ver caer todo para solo contemplar el asombro se puede fundar una patria íntima, propia y sin fronteras.