
El Mundial de Trump e Infantino: cuando el fútbol nos desprecia
Nuestro periodista Juan Francisco García analiza el sapo que nos debemos tragar como hinchas latinos si lo que queremos es disfrutar de la fraudulenta fiesta de unión y de paz que promete ser el próximo Mundial en Estados Unidos.
En agosto de este año, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, visitó al presidente Donald Trump en la Casa Blanca y llevó consigo el trofeo original de los mundiales. Después de tocarlo, aunque este privilegio estaba hasta entonces permitido únicamente para jugadores campeones del mundo, con su voz ronca de Godfather, el hombre anaranjado dijo que “era una hermosa pieza de oro”, y acto seguido le preguntó al mandamás de la FIFA si podía quedársela. La pregunta de Mr. Trump es la metáfora escabrosa de lo que está pasando y va a pasar en el Mundial del próximo verano.
🏆🇺🇸 El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, permitió que Trump sostuviera el trofeo de la Copa Mundial 2026 en el Despacho Oval:
— RT en Español (@ActualidadRT) August 22, 2025
— Este trofeo es solo para ganadores… y como usted lo es, por supuesto puede tocarlo.
— ¿Y puedo quedármelo?pic.twitter.com/LH1aEvzYnw
Es verdad que para sostener la gran ficción que tanto nos aliena cada cuatro años, los amantes del fútbol nos tragamos sin asco sapos nauseabundos con tal de disfrutar de “la gran fiesta que une al mundo”. En las dos ediciones anteriores, por no ir más lejos, miramos para otro lado cuando la FIFA le lavó la cara al régimen autocrático y sanguinario de Putin en 2018, sin que esto nos privara de celebrar como maníacos los goles agónicos de Mina y la redención de Falcao.
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