
A propósito del centenario de Fidel Castro y sus vínculos con Colombia
El 13 de agosto se cumple el centenario del natalicio de Fidel Castro, líder controvertido que marcó la historia de Cuba, América Latina y África, pues su revolución no sólo permaneció dentro de la isla sino que él y su compañero de lucha, el argentino Ernesto Che Guevara, y varios revolucionarios más, quisieron expandirla por los dos continentes. A raíz de su centenario, Luis Eduardo Celis hace un recuento de las relaciones de Fidel Castro con Colombia.
Por: Luis Eduardo Celis
El vínculo de Fidel Castro con Colombia se inició el 3 de abril de 1948, cuando tenía 21 años y llegó a Bogotá, como parte de la Federación Estudiantil Universitaria de Cuba, para asistir al Congreso Latinoamericano de Estudiantes que organizaba la Federación de Estudiantes Colombianos, e iba a celebrarse en la capital del 1 al 15 de abril.
Este Congreso estudiantil coincidía con la IX Conferencia Panamericana
Que también iba a tener lugar en Bogotá, y en ella se fundaría la OEA.
El 7 de abril de ese año, el joven líder cubano había conocido al caudillo liberal, Jorge Eliecer Gaitán. Así narra ese encuentro:
“Para conocer a Gaitán, y para hacerle la invitación formalmente, los estudiantes me invitaron a visitarlo en su despacho, a donde yo me trasladé –no recuerdo exactamente la calle–. Nos recibió en su oficina el día 7 de abril, nos entrevistamos con él; nos trató con gran amabilidad, nos habló con simpatía de lo que estábamos haciendo.
Nos entregó distintos folletos contentivos de sus discursos, entre ellos una preciosa pieza oratoria: ‘Oración por la paz’, que pronunciara en semanas pasadas recientes, después de un gigantesco desfile de masas, en protesta contra los asesinatos que se venían cometiendo en todo el país contra sus partidarios.
Habíamos quedado de vernos de nuevo el 9 de abril, pero ya no pudo ser. Ese día, poco antes de las dos de la tarde, estábamos en el centro de Bogotá cuando empezó a correr la gente gritando: _“¡Mataron a Gaitán!”.
Fidel Castro se involucró con la multitud. Luego contó que ese día aprendió lo que es la indignación de un pueblo y la fuerza colectiva. En esa ocasión, por involucrarse en la revuelta, fue detenido un par de días y expulsado del país.
* * *
Uno de los mejores amigos que tuvo el líder cubano fue el Premio Nobel de literatura colombiano, Gabriel García Marquez. Así le narró García Marquez a Plinio Apuleyo Mendoza -recientemente fallecido-, en su libro el “El olor de la guayaba”, su primer encuentro:
Plinio: ¿Cuándo conociste a Fidel?
Gabo: En México, en 1955. Él estaba preparando la invasión a Cuba desde México. Yo trabajaba en El Espectador y me mandaron a cubrir eso. Me dijeron: "Hay unos cubanos raros en una casa". Fui. Había un tipo alto, flaco, con barba, que hablaba y hablaba. Era Fidel. Tenía 28 años.
Plinio: ¿Y qué te pareció?
Gabo: Me pareció un hombre extraordinario. Hablaba 4 horas seguidas sin repetirse. Y convencía. Yo no creía en revoluciones, pero él sí.
Me invitó a ir a Cuba cuando triunfaran. Me dijo: "Cuando entremos a La Habana te llamo para que vengas". Y cumplió.

Plinio: ¿Y fuiste?
Gabo: Claro. El 8 de enero de 1959 entré con ellos a La Habana en la Caravana de la Libertad. Iba en un jeep, con una ametralladora al lado y sin saber dispararla.
Fidel me nombró en Prensa Latina. Y ahí te llamé a ti, Plinio. Te mandé ese telegrama: "VEN A LA HABANA URGENTE. HAY TRABAJO Y COMIDA".
Plinio: Llegué a los 3 días. Y nos quedamos 3 años.
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La Revolución Cubana tuvo impacto en todo el continente. Y Fidel Castro, como su máximo dirigente, fue todo un imán que generó una enorme atracción entre muchos intelectuales y jóvenes del continente.
En diciembre de 1961, por iniciativa del gobierno del presidente Alberto Lleras Camargo y con apoyo de los Estados Unidos, se convocó una reunión de cancilleres de la OEA en Punta del Este, Uruguay, para expulsar a Cuba de la Organización. El 6 de diciembre, Fidel Castro pronunció un fuerte discurso contra el gobierno colombiano, en el que lo acusó de ser parte de la campaña de Estados Unidos contra Cuba dentro de la OEA; afirmó que Colombia era un "títere" de Estados Unidos; que estaba actuando por orden de Washington en la reunión de cancilleres de la OEA en Punta del Este, Uruguay; que el propósito central de esa reunión era expulsar a Cuba de la OEA; rechazo lo que llamó la "traición" latinoamericana; y señaló que gobiernos como el de Colombia estaban renunciando a la soberanía latinoamericana para alinearse con Estados Unidos.
El 9 de diciembre de 1961, el presidente Alberto Lleras Camargo rompió las relaciones diplomáticas de Colombia con Cuba, aduciendo que era “un gesto de rechazo a la toma del poder por la fuerza”.
En 1961, antes de la expulsión de la isla de Cuba de la Organización de Estados Americanos y de que se implantara la política de aislarla en el continente, ocurrió la agresión de mercenarios cubanos con apoyo del presidente John F. Kennedy, conocida como la invasión a Playa Girón. A esta incursión militar fallida le sucedió la política de bloqueo total que se mantiene hasta el presente y que ha causado enormes pérdidas y sufrimientos enormes a la sociedad cubana.
Como respuesta a la política de agresiones y aislamiento de la Revolución Cubana, Fidel Castro optó por apoyar los procesos insurgentes en toda América Latina, con la excepción de México, que fue el único país de la región que decidió mantener relaciones diplomáticas con Cuba.

En 1962, Fidel Castro estuvo pendiente del surgimiento del ELN, cuyo núcleo inicial fue la Brigada José Antonio Galán, un grupo de 14 jóvenes colombianos que le solicitó a la dirigencia cubana que les impartiera instrucción militar.
En los años sesenta, la revolución cubana y Fidel Castro recibieron la solidaridad de la izquierda colombiana y del Movimiento Revolucionario Liberal de Alfonso López Michelsen. A él pertenecieron intelectuales, periodistas y artistas que tuvieron vínculos con el líder, entre otros Plinio Apuleyo Mendoza y Luis Villar Borda.
En 1969, Isabel Restrepo Gaviria, la madre del sacedorte Camilo Torres Restrepo, se instaló en La Habana, pues luego de la muerte en combate del ELN con el ejército, de su hijo Camilo, en febrero de 1966, se sentía insegura y perseguida en Colombia. Entonces Fidel la acogió con cariño. Isabel falleció en 1973 y sus restos reposan en el Cementerio Colón en La Habana.
Con la llegada a la presidencia de Alfonso López Michelsen, en 1975, se restablecieron las relaciones diplomáticas entre Colombia y Cuba. Para lograrlo, fue importante la gestión de Alfredo Vasquez Carrizosa, quien como canciller del presidente Misael Pastrana había propuesto que se restablecieran las relaciones.
En 1974, tras el golpe en el que murieron los hermanos Antonio, Manuel y Fabio Vasquez Castaño, este, líder del ELN en su etapa inicial, se instaló en La Habana con la anuencia de Fidel Castro y el conocimiento del presidente López Michelsen, quien fue informado del hecho por el gobierno cubano. López estuvo de acuerdo con el refugio en Cuba del jefe del ELN, bajo la condición de que Vásquez no regresara a Colombia, compromiso que fue cumplido por el gobierno cubano. Fabio Vásquez murió en la Habana en 2019.
En el segundo semestre de 1979, Jaime Bateman Cayon, el máximo comandante del M-19, visitó Cuba y se reunió con Manuel Piñeiro, Director del Departamento América del Partido Comunista Cubano, la instancia encargada de las relaciones con los movimientos políticos y las guerrillas de América Latina. Piñeiro, también conocido como el comandante Barbaroja desde la época en que luchó en la Sierra Maestra junto al Che y a Fidel y Raúl Castro, quedó encantado con ese caribeño alegre y desparpajado, y le contó de su encuentro a Fidel. Y este, siempre curioso, quiso conocer a ese guerrillero colombiano. Desde el primer encuentro, Fidel quedó impactado e invitó a Bateman, ya entonces jefe del Movimiento 19 de Abril, M-19, a nadar en el mar, a pescar, y a hablar y hablar y, entonces, nació entre ambos el más estrecho vínculo.
A fines de 1979, cuando Fidel Castro presidía el Movimiento de Países No Alineados y aspiraba a que su país llegara al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Colombia, cuyo presidente era entonces Julio César Turbay, por presión de los Estados Unidos se le atravesó a Cuba, y luego de más de 155 votaciones infructuosas y de que la Asamblea de la ONU pasó el 31 de diciembre votando, Cuba retiró su candidatura después de hacer un acuerdo con México, y este país fue elegido miembro latinoamericano al consejo de seguridad. Pero esa humillación que Cuba sufrió ante el mundo por culpa de Colombia, no la perdonó Fidel Castro. Entonces el líder cubano se sintió libre de compromisos y decidió apoyar decididamente a la guerrilla de su amigo Jaime Bateman.
Así, en febrero de 1980, el M-19 ocupó a la fuerza la Embajada de República Dominicana, toma que duró cerca de dos meses y que se resolvió pacíficamente, luego de que el gobierno de Turbay le solicitó al gobierno cubano que recibiera al comando guerrillero.
En el transcurso del año 80 se desarrollaron dos escuelas guerrilleras en territorio cubano: unos 150 hombres y mujeres participaron de esa experiencia con el beneplácito directo de Fidel Castro. Luego armaron dos columnas que desembarcaron en el Chocó y en el Rio Mira, en departamento de Nariño. La primera fue aniquilada casi en su totalidad, y la segunda fue capturada después de pasar a territorio ecuatoriano de y ser entregada a las autoridades colombianas.
A raíz de esos hechos, en marzo de 1981, el presidente Turbay rompió las relaciones diplomáticas entre Colombia y Cuba.
En diciembre de 1983, el ELN secuestró a Jaime Betancur Cuartas, hermano del presidente Belisario Betancurt. De manera inmediata Fidel Castro condenó el hecho y pidió su liberación, lo cual ocurrió.
En los años ochenta Cuba siguió manteniendo relaciones con las guerrillas colombianas y Fidel Castro siempre estuvo atento a diálogos con la dirigencia guerrillera. Así ocurrió, por ejemplo, con la gira de comandantes de la Coordinadora Nacional Guerrillera en el año 1987, cuando se reunieron Carlos Pizarro Leongomez, entonces comandante del M-19, Manuel Pérez Martínez, comandante del ELN y Francisco Caraballo, comandante del EPL.
En 1986, Gabriel García Marquez, enamorado del cine, le propuso a Fidel Castro que creara una Escuela de Cine y Televisión. Ella fue inaugurada en la población de San Antonio de los Baños y, en su momento, la dirigió el cineasta colombiano Lisandro Duque.
El gobierno del presidente Cesar Gaviria restableció las relaciones diplomáticas con Cuba en el año de 1991. Para ello fue clave la gestión de Gabriel García Marquez.

En junio de 1994, durante la cumbre iberoamericana en Cartagena, Fidel Castro apareció por primera vez sin su clásico vestido verde olivo y lució una elegante guayabera blanca. En esta cumbre, Fidel fue categórico en afirmar que la lucha armada ya no tenía (ni tiene) ningún sentido en América Latina.
Dos años después, en junio de 1996, Juan Carlos Gaviria, hermano del expresidente Cesar Gaviria, en ese momento secretario General de la OEA, fue secuestrado en Pereira. Entonces Cesar Gaviria le pidió a Ricardo Santamaria, embajador de Colombia en La Habana, que pidiera los buenos oficios de Fidel Castro para que lo liberaran. Fidel se apersonó del caso y nombro a José Arbezú y a Tony López, funcionarios del Departamento América, para que viajaran a Colombia y transmitieran el mensaje sobre la solicitud de Cuba y, específicamente, de Fidel Castro, para que el llamado grupo JEGA, que era el responsable del plagio, respetaran la vida de Juan Carlos Gaviria y lo liberara. Y el JEGA accedió a su liberación.

En 1994 y en 1997, por solicitud de Fidel Castro, Gabriel García Marquez habló con el presidente Bill Clinton y con personas de su equipo de gobierno para manifestarle el interés de Cuba en encontrar caminos de entendimiento en temas comunes y lograr el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. En ese propósito García Marquez invirtió sus energías y su prestigio.
La paz de Colombia fue una de las principales preocupaciones de Fidel Castro en la parte final de su vida e intentó, de manera directa, en múltiples ocasiones, encontrar un camino de entendimiento con el ELN y y las FARC. De eso hemos sido testigos en Colombia.
Ahora cuando se cumple el centenario de su natalicio recordamos al hombre que tuvo esta larga e intensa relación con Colombia.
*Luis Eduardo Celis es sociólogo e investigador de la Fundación Paz y Reconciliación.
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