
Los niños que se convirtieron en asesinos: una cruda realidad en Colombia
La investigación contra el menor de 15 años que disparó a quemarropa contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay ha abierto un debate sobre la efectividad de la justicia que hoy se imparte a los menores de edad en el país. En los últimos 15 años, casi 7.000 menores han sido sancionados por cometer homicidios. Y son más de 96.000 los sentenciados por múltiples crímenes.
Un niño cuya madre falleció. Un padre ausente que vive fuera del país. Que tiene 15 años, dice la Fiscalía, o 14, dicen otros actores. No importa. Un niño que a fin de cuentas se hizo viral por una oscuridad que le pesa: asestar tres balas 9 milímetros con una pistola Glock en el cuerpo del senador Miguel Uribe Turbay, quien lucha por su vida en un cuarto de hospital tras el atentado que sufrió el pasado 7 de junio.
Un niño, según define la ‘Convención Internacional sobre los Derechos del Niño’ a todo menor de 18 años, que dejó su inocencia en un entorno hostil. Que rechazó la oferta para jóvenes vulnerables de la Alcaldía de Bogotá y tuvo un breve paso por ‘Jóvenes en Paz’, un programa presidencial. Ese niño que, según vecinos, pasara sus días en un parque entre el humo de la marihuana y ahora está interno en el búnker de la Fiscalía afrontando un proceso por tentativa de homicidio agravado y porte ilegal de armas.
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