
En entrevista con El Unicornio, Alejandro Gaviria dijo que en la segunda vuelta no votará en blanco. Esa declaración apunta a que, si la candidatura de Sergio Fajardo se hunde definitivamente el 29 de mayo –como todas las encuestas lo indican–, podríamos ver al exrector de la Universidad de los Andes aterrizando en la campaña de Gustavo Petro. Un acuerdo en el que todos ganan.
Gaviria no se va a suicidar políticamente. Después de presentarse ante los electores como una opción de progresismo y cambio para el país, sería inexplicable que el exministro de Salud apoyara la candidatura de Federico Gutiérrez, a quien apoya el Gobierno y su bancada.
Tomar las de Villadiego tampoco parece ser opción para un hombre que está dando sus primeros pasos en la política electoral. Escurrir el bulto en los momentos definitivos pasa factura. Y si no, que se lo digan a Sergio Fajardo, quien ha pagado con todo su capital político la decisión de irse a ver ballenas cuando, hace cuatro años, tenía que inclinar la balanza.
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