
“A nosotros nos pagan por servir. Yo no le estoy haciendo un favor a nadie”: presidente del CNE
En entrevista con CAMBIO, Cristian Quiroz, presidente del Consejo Nacional Electoral, asegura que no es un órgano al servicio de partidos ni de intereses particulares. En medio de tutelas, presiones y polarización, defiende la independencia del organismo y advierte que el reto del país no está en las urnas, sino en la cultura política: una democracia fuerte que exige cambiar la forma en que se ejerce y se vive la política.
Durante meses, el Consejo Nacional Electoral ha vivido en el centro de la tormenta. Las personerías jurídicas, las consultas internas del Pacto Histórico, las tensiones con la Registraduría y las investigaciones sobre campañas presidenciales han puesto a la entidad bajo una presión excepcional. En medio de ese ruido, Cristian Quiroz, presidente del CNE, insiste en que buena parte de las críticas se sustentan en una comprensión equivocada del funcionamiento real del sistema electoral.
Un órgano colegiado que decide por mayoría, no por impulso
Antes de entrar en la coyuntura, Quiroz hace una precisión que considera urgente: “El Consejo Nacional Electoral es un órgano colegiado elegido por el Congreso de la República. No de origen partidista. Eso es un concepto sesgado”.
Explica que, aunque los partidos postulan, una vez dentro “tenemos que dejar esa postulación porque ya hacemos parte de un órgano colegiado”. Y ninguna decisión se toma de forma solitaria: “Si no hay seis votos, no se toman decisiones”.
Para él, esto obliga a que cada magistrado se desprenda de sus posturas personales: “Así yo tenga una creencia jurídica, tengo que convencer a otros ocho magistrados”.
Personerías jurídicas: un laberinto legal inevitable
Sobre la discusión del Pacto Histórico, En Marcha y otras colectividades, Quiroz recuerda que la ley marca límites estrictos: “La norma dice: no se podrá ni fusionar ni escindir un partido que tenga procesos electorales abiertos”.
Y subraya que muchos de estos trámites llegaron tarde: “La solicitud llegó en diciembre, en un año preelectoral, cuando todo el mundo está con sus procesos a flor de piel”.
También destaca los retos de la democracia interna. En el caso de Colombia Humana, por ejemplo: “Sus decisiones deben tomarse en una asamblea de 78.000 personas. Eso hace parte de su democracia interna”.
La consulta del Pacto Histórico y la tutela que movió todo
La inscripción y posterior revocatoria de la consulta del Pacto Histórico evidenció los choques entre decisiones judiciales y funcionamiento electoral. “Nosotros no permitimos la consulta porque había un partido sin personería”, recuerda. Luego vino la tutela que ordenó inscribirla, y aunque después fue declarada improcedente, el aparato electoral ya estaba activado: “Mover el aparato electoral cuesta mucho dinero. Pero tiene que hacerse porque la democracia trata de eso”.
Sobre si fue una consulta partidista o interpartidista, se mantiene neutral: “No puedo pronunciarme. Cuando llegue a la Sala Plena, me tendría que declarar impedido si opino”.
El caso Petro: competencias y límites
Respecto a la investigación por los topes de campaña, Quiroz delimita el alcance del CNE: “Tenemos la capacidad de investigar la campaña presidencial, pero no al presidente. Son procesos diferentes”.
La ponencia está en manos de conjueces y, por ello, evita cualquier pronunciamiento adicional: “No me puedo referir porque el proceso no se ha cerrado”.
Precandidatos desbordados y un CNE con 190 funcionarios
En un país donde precandidatos llenan estadios antes del inicio oficial de campaña, el órgano electoral trabaja con límites estructurales: “Nuestra planta de personal, aunque tú no lo creas, son 190 personas. En 2023 tuvimos 178.000 candidatos”.
Y vuelve a una confusión común: “La gente confunde la Registraduría con el Consejo Nacional Electoral. Pero somos entidades distintas”.
Ante el crecimiento de la actividad política anticipada, hace un llamado directo: “La gente tiene que denunciar. Si ven murales, vallas, eventos, deben ponerlo en conocimiento del CNE”.
Recuerda que la entidad sí tiene poder sancionatorio: “Podemos sancionar, podemos revocar inscripciones”.
El debate sobre firmas y avales
Aunque defiende la participación ciudadana, Quiroz es crítico frente a ciertas prácticas: “No estoy de acuerdo con que empiecen por firmas para luego buscar el aval de un partido. Eso engaña al elector”.
Aclara que muchas personerías recientes no nacieron del CNE: “La Corte Constitucional dio los parámetros. Nosotros cumplimos lo que ordena la Corte”.
Compra de votos: el problema que más le preocupa
Sobre la compra de votos, Quiroz la señala como uno de los problemas más profundos del sistema: “Esa normalización de que un voto vale 50.000 pesos tiene que parar”.
Y explica la herramienta que tendrá un rol fundamental este año: la capacitación de testigos electorales. Esa estructura, asegura, hace que “sea muy difícil” alterar un resultado. “En una mesa es muy difícil, se tienen nueve personas, a parte de los testigos de los partidos”, dice.
Instituciones fuertes, cultura política débil
Ante quienes cuestionan la multiplicidad de órganos en Colombia, Quiroz responde: “Las instituciones han funcionado históricamente. Tú no puedes opacar lo que hace una buena institución porque hubo una persona mala”.
Y recuerda algo que considera esencial: “A nosotros nos pagan por servir. No le estamos haciendo un favor a nadie”.
Un país que necesita bajar el tono
Lo que más le inquieta no está en el código electoral, sino en el ánimo colectivo: “Estamos fracturados como sociedad y hasta dentro de las familias. Eso no está bien”.
Por eso insiste en recuperar la conversación democrática: “Qué bueno sería poder sentarnos con alguien que piensa distinto y decir ‘no estoy de acuerdo’ y ya”.
Para él, la democracia colombiana es más fuerte de lo que parece. Sus crisis no vienen del sistema, sino de la forma en que los ciudadanos entienden —y ejercen— la política.
Lea los comentarios



