
Decenas de soldados apoyaron la logística para transportar 25 toneladas de ayudas a afectados por el terremoto
Tres camiones salieron de Bogotá con 25 toneladas de alimentos, cobijas, colchonetas y otros elementos destinados a las familias afectadas por el terremoto. En el Batallón de Artillería de San Mateo, en Pereira, cerca de 40 soldados se encargaron de que parte de esa carga continuara su recorrido hacia el Chocó.
Por: Javier Patiño C
La misión, liderada por la Brigada de Desminado Humanitario del Comando de Ingenieros, comenzó antes del amanecer. Durante cuatro días se recolectaron las ayudas que ahora recorren diferentes rutas hacia comunidades afectadas de Valle del Cauca, Quindío y Chocó.
En Pereira, por razones logísticas y de seguridad, las 10 toneladas destinadas al Chocó fueron trasladadas a otros vehículos para continuar su recorrido hacia Sipí, Bajo Baudó, Puerto Meluk e Istmina.
Al finalizar la tarde, el calor acompañaba una jornada de trabajo que exigió el esfuerzo de cerca de 40 soldados. Los vehículos fueron ubicados muy cerca unos de otros para facilitar el traslado de la carga. Los uniformados formaron una cadena humana y comenzaron a pasar cajas y costales de un camión a otro.

El trabajo se realizó de manera coordinada. Una caja pasaba de unas manos a otras y, después, un costal. Cada soldado que recibía una ayuda continuaba el movimiento mientras otro esperaba para recibirla.
Sin necesidad de esperar nuevas instrucciones, los uniformados completaron el traslado en aproximadamente una hora.

Las ayudas continuarán su recorrido hacia comunidades donde varias familias afectadas por el terremoto todavía necesitan elementos básicos. Algunas permanecen a la intemperie y esperan colchonetas, cobijas y carpas.
Detrás de cada caja hay cuatro días de recolección, una madrugada de salida, horas de carretera y el trabajo de decenas de soldados que hicieron posible que las ayudas avancen hacia las familias que las esperan.
En Pereira, la carga tomó diferentes caminos. Diez toneladas emprenderán rumbo al Chocó, mientras que las restantes continuarán hacia comunidades del Valle del Cauca y el Quindío.
Las manos que comenzaron a mover las ayudas en Bogotá no serán las mismas que las llevarán hasta su destino final. Sin embargo, el propósito permanece: llegar a las familias que, días después del terremoto, esperan comenzar a reconstruir sus vidas.
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