
Invertir en 2026: estrategia, disciplina y cabeza fría en medio del ruido electoral
En un año electoral cargado de incertidumbre, el mayor riesgo no está en las urnas sino en las decisiones emocionales. Mantener la disciplina, conocer el perfil de riesgo y no esperar el “momento perfecto” puede marcar la diferencia entre construir patrimonio o quedarse al margen.
Colombia atraviesa un año electoral marcado por la polarización, la incertidumbre económica y un bombardeo constante de opiniones en redes sociales. En ese ambiente, muchas personas dudan: ¿invierto ahora o espero?, ¿retiro lo que tengo?, ¿y si el mercado cae?
El webinar “Invertir en un año electoral: entre mitos y oportunidades” —organizado por CAMBIO y Bancolombia— buscó responder esas preguntas con pedagogía y perspectiva. El invitado central fue Jorge Arango, presidente de Valores Bancolombia, quien dejó una idea clara desde el inicio: el mayor riesgo no es el año electoral, sino tomar decisiones emocionales.
El perfil de riesgo no es un detalle técnico, es un tema personal
Uno de los puntos más sólidos de la conversación fue la importancia de conocer el perfil de riesgo antes de invertir. No se trata solo de buscar rentabilidad, sino de entender qué tan cómodo se siente cada persona con la volatilidad.
“Si alguien responde las preguntas y me doy cuenta de que no tiene tolerancia al riesgo, que es totalmente averso, y lo invertimos en portafolios con renta variable que tienen volatilidad, esa persona va a sufrir muchísimo”, explicó Arango. Y fue enfático: “La aversión al riesgo es un tema interno, totalmente subjetivo. No se puede forzar”.
Forzar una estrategia que no coincide con la personalidad del inversionista puede ser más dañino que asumir un rendimiento más moderado pero sostenible en el tiempo.
#InvertirEnUnAñoElectoral | Jorge Arango, presidente de Valores @Bancolombia, explica que para invertir en el 2026 es fundamental “creerle mucho al país” y no ver la inversión en una coyuntura de un año, sino a mediano y largo plazo. #EnVivo https://t.co/0vqsScNYr5 pic.twitter.com/MKnWyFcTyi
— Cambio (@estoescambio) February 20, 2026
No esperar “el mejor momento”
Entre los errores más comunes al empezar a invertir, Arango identificó tres:
- Esperar el momento perfecto para entrar al mercado.
- Asustarse ante rentabilidades negativas de corto plazo.
- No diversificar adecuadamente el portafolio.
El primero suele ser el más frecuente. La idea de que existe un punto exacto para invertir termina paralizando decisiones. Los mercados siempre tendrán ruido —elecciones, inflación, tensiones internacionales o movimientos en las tasas de interés— y quien espera a que desaparezca la incertidumbre, simplemente no empieza.
“El error de equivocarse está en no hacerlo”, resumió. Más costoso que invertir en un año electoral puede ser dejar pasar años completos sin construir patrimonio.
Constancia: más importante que el monto inicial
Otro de los mensajes centrales fue la diferencia entre invertir una suma grande de manera puntual y ser constante durante años.
La disciplina pesa más que el impulso. Una persona que invierte 100.000 pesos mensuales durante décadas suele obtener mejores resultados que quien invierte una suma importante y la retira ante la primera caída.
Cuando el objetivo es de mediano o largo plazo —como la jubilación— no tiene sentido evaluar la inversión con el lente de dos o tres meses. Las caídas temporales hacen parte del ciclo. Lo que marca la diferencia es permanecer invertido.
#InvertirEnUnAñoElectoral | ¿Qué alternativas sencillas existen para empezar a invertir? Jorge Arango, presidente de Valores @Bancolombia, explica que los fondos de inversión colectiva “son un primer paso”. Añadió que “lo más importante es que arranquen hoy”. pic.twitter.com/A6gY5wHRyZ
— Cambio (@estoescambio) February 20, 2026
Diversificar, educarse y controlar las emociones
Concentrar todos los recursos en un solo activo porque “está de moda” o porque alguien más obtuvo buenos resultados es un error frecuente. La diversificación técnica, a través de portafolios balanceados o fondos de inversión colectiva, permite distribuir el riesgo de manera más eficiente y reducir la exposición a movimientos bruscos del mercado.
Pero diversificar no es suficiente si las decisiones se toman desde el miedo o la euforia. Las reacciones emocionales suelen ser las más costosas. Si el propósito es una vejez tranquila y faltan 20 años para alcanzarla, una caída puntual del mercado no debería alterar la estrategia.
En ese punto entra otro factor clave, la educación financiera. Durante la conversación se abordó una barrera cultural persistente, la idea de que invertir es solo para personas con altos ingresos. Hoy existen alternativas desde montos bajos —incluso desde 50.000 pesos en algunos fondos de inversión colectiva— que amplían el acceso a quienes antes se sentían excluidos.
Invertir no es un privilegio reservado a unos pocos, es un hábito que puede construirse desde el primer salario. Destinar entre el 15 % y el 20 % del ingreso al ahorro e inversión puede transformar de manera significativa el panorama financiero a largo plazo.
2026 no es una excepción
Al final, la pregunta inevitable fue si 2026 es un buen año para invertir. La respuesta fue sencilla: todos los años lo son. No existe un calendario perfecto, existe el interés compuesto y la ventaja de empezar temprano.
En medio del ruido electoral, el mensaje es claro. “Separar la emoción del análisis, tener un propósito definido, conocer el perfil de riesgo y mantener la disciplina son principios que trascienden cualquier coyuntura política”, sostuvo Arango.
Invertir no es una apuesta impulsiva, sino una decisión estratégica que, sostenida en el tiempo, puede convertir pequeños esfuerzos mensuales en grandes resultados.
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