
Sergio Fajardo: dueño de nada
Sergio Fajardo presenció pasivamente el enfrentamiento público sin hacer nada para llamar al orden y retomar el sentido de la unidad. Las semanas que siguieron fueron de agonía y el triunfo de Fajardo no le devolvió la alegría irremediablemente perdida a la Coalición de la Esperanza.
Quizás nunca en la historia política de Colombia se había vivido un triunfo más amargo que el del ganador de la llamada Coalición de la Esperanza. Fue una larga carrera de errores en donde los líderes del centro acabaron con la esperanza de sus votantes y le abrieron el paso a la repetición de una película que el país ya vio en 2018.
La moda de las tercerías llegó a la política colombiana de la mano de Antanas Mockus. Lo intentó en 1998 asociado con Noemí y Carlos Lleras de la Fuente para enfrentar a Horacio Serpa y a Andrés Pastrana, que a la postre resultó ganador. Con la fórmula patentada volvió a tratar en 2010 haciendo equipo con otros dos exalcaldes de Bogotá: Enrique Peñalosa y Lucho Garzón. La receta era relativamente sencilla. Consistía en hacer campaña juntos, no darse golpes bajos, privilegiar la visión de equipo sobre la figuración individual y proclamar que todos estaban dispuestos a cargarle la maleta al ganador. Todo lo contrario de lo que hicieron Sergio Fajardo, Alejandro Gaviria, Juan Manuel Galán, Jorge Enrique Robledo y Carlos Amaya.
"Todo el mundo quedó inconforme con la lista pero el más insatisfecho era Alejandro Gaviria, que no pudo meter ni un renglón. Quizás pensando en compensar esa iniquidad el exrector empezó a recibir manzanillos en sus filas".
La historia de este desastre arrancó cuando a Angélica Lozano y a Claudia López se les ocurrió importar de Francia a Íngrid Betancourt para que actuara como amigable componedora y encontrara la fórmula para abrirle la puerta de la Coalición de la Esperanza a Alejandro Gaviria. La idea sobre el papel sonaba bien. La coalición representaba la despolarización. La forma de alejarse de los extremos y proponer un gobierno de equipo que juntara lo mejor de cada uno de sus jefes. Íngrid llegó a decir que incluso había que ampliar la coalición hacia el Partido Liberal y César Gaviria porque necesitaban a todos para vencer. Su primera meta era concretar la entrada de Alejandro Gaviria.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios





