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Daniel Quintero, aspirante a la Presidencia.

“Quintero agita una bandera que no es de emancipación sino de violencia”

El aspirante a la Presidencia por el Pacto Histórico, Daniel Quintero, en el Puente de Boyacá con la bandera. Foto: Captura de video.

En la línea trazada por el presidente Gustavo Petro, el aspirante presidencial del Pacto Histórico y exalcalde de Medellín enarbola un símbolo que, según los historiadores, en su momento representó una derrota. “Fue parte de un episodio de violencia indigna de un héroe”, dicen.

Por: Armando Neira

Daniel Quintero es el aspirante presidencial que más acciones disruptivas ha realizado en la campaña, lo que lo posiciona como protagonista de la conversación, al menos en redes sociales. La más reciente fue agitar la bandera rojinegra, que en una etapa de su vida usó Simón Bolívar, mientras dirigía unas palabras amenazantes contra la también aspirante Vicky Dávila.

Esa bandera se ha convertido en un símbolo de emancipación para algunos sectores del petrismo, aunque varios historiadores recuerdan que en su momento, en realidad, estuvo asociada a la violencia y al fracaso.

Durante los últimos días ha formado parte del decorado en varios escenarios oficiales. El presidente Petro la llevaba en un pin durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, donde pidió conformar “una fuerza armada para defender la vida del pueblo palestino”, que, según dijo, sería “un ejército poderoso de los países que no aceptan el genocidio”.

Posteriormente, el secretario jurídico de la Presidencia, Augusto Ocampo, la utilizó en una carta membreteada al informar que renunciaba voluntariamente a su visa de Estados Unidos tras la decisión de ese país de retirarle el documento al presidente. Su mensaje tenía a la misma altura la bandera y el escudo de Colombia en la carta donde expresaba su decisión.

La imagen del 1° de mayo

Previamente, también fue usada por Petro en la manifestación del 1° de mayo, cuando desenvainó la espada de Bolívar en un discurso centrado en críticas al Congreso por el hundimiento de la consulta popular. En esa ocasión estuvo flanqueado por Angie Lizeth Rodríguez, directora del Dapre, y Yannai Kadamani Fonrodona, ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes. La bandera estuvo siempre en primer plano. También ha sido exhibida por el saliente director del Dapre, Alfredo Saade, y en algunas imágenes en el escritorio presidencial. 

El presidente Gustavo Petro el 1 de mayo.
El presidente Gustavo Petro el 1 de mayo con la espada de Simón Bolívar y la bandera con los tres cuadrados contrapuestos en rojo, blanco y negro. Foto: Presidencia.

Desde aquel 1° de mayo, la bandera con los tres cuadrados contrapuestos en rojo, blanco y negro se convirtió en un emblema del petrismo, asociándola con un gesto de libertad. Hasta llegar a la ONU.

Petro se refirió al uso del símbolo al citar a  Bolívar: “O codicia o vida. O barbarie o democracia local y global. O libertad o muerte, como decía Bolívar, y enarbolaba esta su bandera: roja, negra y también blanca”.

“Libertad, rojo. Muerte, negro. Blanco, paz posible. Es una revolución mundial de los pueblos lo que se necesita para superar positivamente la crisis climática y no dejarla llegar de crisis a colapso global. Es una revolución de los pueblos unidos, de las civilizaciones que tienen que dialogar más que los estados mismos”. 

“Es una lectura equivocada agitar una bandera que no es de emancipación sino de violencia”, le dijo a CAMBIO el historiador Fabio Zambrano, docente del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (Iepri) y del Instituto de Estudios Urbanos de esa Alma Mater.

Olga L. González, investigadora asociada de la Universidad París Diderot, escribió en un artículo publicado en La Silla Vacía: “Desconociendo su historia, lo que significó y lo que combatió, Petro ha resuelto que se trata de una bandera de emancipación. No es así. Fue una bandera de muerte, y no tuvo nada que ver con la liberación de los esclavos ni con la lucha contra los opresores del pueblo”.

Episodio indigno para un héroe

En su texto, González —quien tiene una maestría en historia latinoamericana de la Universidad Nacional— subraya que la bandera de la “guerra a muerte” no debería usarse como símbolo de orgullo porque “fue parte de un episodio de violencia indigna de un héroe”.

La autora recuerda que, a comienzos del siglo XIX, la élite criolla de Caracas, los mantuanos, acumuló riqueza gracias a la esclavitud y quería más poder político, aunque temía a la mayoría de la población, especialmente a los negros, tras lo ocurrido en la revolución haitiana en 1791.

El presidente Petro en la ONU.
El presidente Gustavo Petro con la bandera con los tres cuadrados contrapuestos en rojo, blanco y negro en su camisa blanca.

Agrega que el pueblo llano no era aliado natural de los criollos. De hecho, muchos mestizos, mulatos y negros apoyaron al asturiano Tomás Boves y se unieron al ejército realista, no al de Bolívar. En ese contexto, Bolívar decretó en 1813 la “guerra a muerte”, ordenando matar a los españoles incluso si eran neutrales, y prometiendo la vida a los americanos.

La medida derivó en una guerra civil sangrienta con miles de muertos y un fuerte trasfondo racial. Bolívar reconoció que casi todos los europeos y canarios fueron fusilados en varias ciudades. También murieron muchos pardos y negros realistas, aunque la memoria oficial casi no los menciona. Sí permanece, en cambio, la ejecución del mulato Manuel Piar, en la que influyeron factores políticos y raciales.

Por eso, es engañoso presentar la “guerra a muerte” como antecedente de la abolición de la esclavitud, asegura González. En su opinión, fue un episodio de violencia convertido en mito político: “Los líderes actuales harían bien en elegir símbolos menos sangrientos y en recurrir a una imaginación histórica más responsable”, señala.

El oportunismo de Quintero

Volviendo al presente, Zambrano, por su parte, considera que la acción del exalcalde Quintero es “oportunista” porque busca mostrarse en sintonía con el relato oficial que se ha trazado desde la Casa de Nariño. Sin embargo, también evidencia su desconocimiento de la historia:

“La campaña admirable de Simón Bolívar terminó en fracaso cuando fue derrotado en Venezuela y tuvo que regresar a Cartagena. Arranca en Cartagena, remonta el Magdalena y, luego de combates en varias ciudades —entre ellas Trujillo, donde decreta la guerra a muerte—, Bolívar entra triunfante en Caracas en mayo de 1813. Fue una acción rápida, pero después, numerosos levantamientos sociales armados comandados por Boves transformaron el conflicto en una guerra civil, que concluyó con la derrota de los patriotas y obligó en 1814 a Bolívar a huir a Cartagena”.

Fue un periodo en el que la aniquilación del enemigo político, civil o militar fue concebida como instrumento legítimo de lucha. Aunque ese capítulo terminó en una derrota, dicen los historiadores.

Aun así, Quintero, otra vez, logró posicionarse en la conversación en redes sociales. Desde que anunció que entraba en la carrera electoral trazó un estilo que se caracteriza por actos disruptivos como izar la bandera de Colombia en la isla que emergió en el río Amazonas, actualmente en disputa con Perú; irrumpir en un partido de la selección Colombia en el estadio Metropolitano para gritar “Fuerza Petro”; o aparecer en la asamblea de la ANDI con una bandera de Palestina. 

Todo ello con el fin de ganar reconocimiento en la consulta interna del Pacto Histórico del 26 de octubre, en la que compite con la exministra de Salud Carolina Corcho y el senador Iván Cepeda.

Hoy Quintero tiene en la red social X 1,1 millones de seguidores. Cuando realiza estos actos, pone a simpatizantes y detractores a hablar en torno a su figura.

La reacción de Vicky Dávila

Ante su mensaje, la aspirante Vicky Dávila declaró: “Daniel Quintero me amenazó con ‘guerra a muerte’. Si algo me pasa, Dios no lo permita, queda esta constancia”. Y agregó: “Por eso, juntos, los valientes de Colombia, los que amamos nuestro país, tenemos que ganar las elecciones y derrotar a este Gobierno corrupto y a todos sus aliados hampones que son una amenaza”.

Daniel Quintero con la bandera en el Puente de Boyacá.
Daniel Quintero con la bandera en el Puente de Boyacá.

Entre los observadores políticos existe preocupación por el tono que ha tomado la campaña, como lo analizó CAMBIO en el artículo “El debate político entra en el peligroso terreno del ‘todo vale’”. En este, los expertos responden a los riesgos de la escalada verbal que hasta este jueves iba en que el presidente Petro acusó a la senadora opositora Paloma Valencia de ser “cómplice” de los falsos positivos, mientras el aspirante Daniel Palacios llamó a Iván Cepeda, precandidato del Pacto Histórico, “heredero de las Farc”. Ahora, este viernes el país se despertó con el video de Quintero en el puente de Boyacá.

María Jimena Escandón, analista política, advierte sobre esta situación que representa, dice, una degradación del debate público y una transgresión al respeto de quienes piensan distinto.

Para ella, es inquietante porque el país permanece en un estado de polarización y se niega a avanzar en la discusión pública. Esta campaña, afirma, promete lo mismo, y el Gobierno, en su recta final, buscará “incendiar socialmente” al país con consecuencias alarmantes de violencia política. “Tenemos por delante un reto muy grande para bajar el tono y concentrarnos en lo importante”, dice Escandón.

De hecho, en la mañana de este viernes, Estados Unidos lanzó críticas al presidente Petro durante una sesión del Consejo de Seguridad en la que Miroslav Jenča, jefe de la Misión de Verificación en Colombia, presentó su informe trimestral sobre la paz en el país.

En esa intervención, el representante estadounidense acusó al Gobierno colombiano de “socavar el progreso hacia el logro de una paz duradera” con políticas “irresponsables” y de recurrir a una “retórica incendiaria”.

“El problema”, concluye Zambrano, “es que los actores políticos actúan sin medir las consecuencias de sus actos porque, entre otras cosas, desconocen nuestro pasado y lo que han significado muchos de sus símbolos, como la bandera que ahora usa Quintero sin saber lo que significa”.

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