
La extraña desaparición de un agente infiltrado del Ejército en Santander hace más de 30 años
Luis Fernando Aranzales Caldas estaba dedicado a infiltrar al M-19, pero luego de un operativo en San Gil, no se supo más de su paradero. Su familia demandó a la nación señalando la presunta responsabilidad del Ejército en el hecho. ¿Qué dicen los informes de la época? ¿Por qué el Consejo de Estado se pronunció en este caso? Esta es la historia.
Su familia lo ha buscado en vano y sin descanso. Hasta hoy, nadie sabe qué le pasó a Luis Fernando Aranzales Caldas, quien trabajó desde el 16 de mayo de 1979 para el Ejército como informante y en 1983 fue nombrado agente de inteligencia, según el testimonio de la familia.
El expediente señala que él y su familia tuvieron que cambiarse de identidad y que, dentro de su misión, estaba “infiltrarse en la cúpula de la Regional de Oriente del grupo subversivo Movimiento 19 de abril -M19, y dar información de sus cabecillas y recuperar el armamento”.
Una demanda que la familia radicó contra la nación para que se declarara al Ejército como responsable de su desaparición afirma que no volvieron a saber nada de él desde el 18 de junio de 1986, cuando partió en una misión en San Gil que terminó en una captura. Según la demanda, Aranzales fue visto por última vez en Socorro.
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