
El Pacto en vilo: los enredos internos de la Colombia Humana complican las cuentas del petrismo para 2026
El Pacto Histórico es la coalición de partidos que llevó al presidente Petro a la Casa de Nariño. Crédito: Colprensa.
El partido de Gustavo Petro ha sido la columna vertebral del Pacto Histórico. La ponencia que votará el CNE propone dejarlo por fuera de la fusión del petrismo por supuestos errores internos en una asamblea controversial. De la decisión depende la capacidad del Pacto de presentar candidaturas fuertes a la Presidencia y el Congreso en 2026.
Por: Mateo Muñoz, Claudia Quintero
Ningún otro sector político depende tanto de una decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) como el Pacto Histórico. Las columnas y vigas de lo que se ha imaginado como un petrismo unificado, con un candidato a la Presidencia y listas únicas al Congreso, podrían agrietarse a tal punto de necesitar una reingeniería. La ponencia que se someterá a votación en ese organismo propone dejar por fuera de la fusión a la Colombia Humana, el bastión ideológico y operativo del proyecto político del presidente Petro.
En las cuentas del petrismo no estaba un escenario tan paradójico: que en el CNE se propusiera dar el visto bueno a su unificación, pero dejando por fuera a una de las fuerzas más importantes. El sentido de la ponencia del magistrado Altus Baquero se salió del cálculo de la mayoría dentro del Pacto Histórico. No parecían existir razones para negar la fusión, aunque la demora ya estaba generando zozobra y provocó el pronunciamiento del presidente Petro y la amenaza de acciones ante la CIDH.
Por ello, las últimas horas en el petrismo han sido de cónclaves, reuniones y llamadas para saber qué hacer y estudiar los escenarios que existen. El panorama no es claro ni alentador. Lo mejor que le podría pasar al Pacto Histórico es que la ponencia sea derrotada en la sala plena la próxima semana, pero es un escenario idealista por las cargas en esa corporación. Con esto claro, se barajan algunas alternativas y un eventual plan de choque.
¿Subsanar un error crónico?
El argumento principal de Baquero para dejar por fuera a la Colombia Humana es que hubo un vicio en la asamblea de ese partido que aprobó la unificación. Según el documento que se someterá a votación, en el encuentro nacional de agosto del año pasado no participaron los delegados suficientes para que la decisión estuviera ajustada a los estatutos del partido.
Según dice Baquero, en ese encuentro de la máxima autoridad del partido no hubo el cuórum deliberatorio requerido según los estatutos vigentes en esa época. Tan solo asistieron 1.280 delegados: hicieron falta más de 70.000. En otras palabras, lo que hoy ‘condena’ a Colombia Humana es la cantidad de afiliados que tiene.
Pero más allá de la forma, en el último año el partido de Petro ha demostrado tener unas grietas internas cada vez más difíciles de disimular. Como lo contó CAMBIO en ese momento, la Colombia Humana llegó dividida a la asamblea nacional de ese entonces, al punto de que el mismo jefe de Estado les jaló las orejas: “Si se van a ir cada grupito por su cuenta, eso se llama suicidio político y es una irresponsabilidad con el pueblo de Colombia”.
De hecho, en julio de 2024, el CNE ya había tumbado varios puntos de la convocatoria a la asamblea de la Colombia Humana. Las propuestas que tuvieron el visto bueno de ese organismo fueron las relacionadas con la fecha del encuentro. Los demás artículos, que reglamentaban el evento e incluían temas como el censo electoral y el porcentaje aplicado para la elección de los delegados, quedaron sin efectos jurídicos.
Además, la convocatoria para las bases a la asamblea en el centro de convenciones Ágora se hizo apenas tres días antes de la fecha de inicio del encuentro. Por ese entonces, varios militantes le dijeron a CAMBIO que les era imposible asistir por la falta de recursos y el poco tiempo para coordinar el traslado de las regiones a la capital.
Entre las reacciones apresuradas y que escapan al shock dentro del petrismo hay algunas que plantean la posibilidad de subsanar este error y volver a solicitar la fusión. Sin embargo, en el fondo es claro que logísticamente es imposible hacer una asamblea extraordinaria, con el cuórum necesario y que el CNE decida en cuestión de semanas.
“Están diciendo que para las solicitudes de fusión se necesita una asamblea en la que se reúnan por lo menos 76.000 afiliados. Pero tendríamos que volver a convocar la asamblea y someter a votación la apuesta de unificación en solo una semana y es casi imposible reunir a esa cantidad de militantes”, le dijo a CAMBIO el representante Alejandro Toro.
Además, otro problema es que la ponencia condiciona la unificación a que dos investigaciones que están en curso en contra de la UP y el Polo se resuelvan. Si la decisión es adversa, la fusión se cae porque, de tres partidos que quieren fusionarse, solo quedaría habilitado el Partido Comunista.
“Uno puede prever que los magistrados ya van a tomar una decisión, que es positiva en el aspecto en que permiten la fusión, pero se burla de nuestro derecho a participar y a organizarnos. Al final, no se nos va a permitir tener una personería como movimiento político que se fusiona. Además, tampoco podremos presentar candidatos a una consulta previa”, dijo el representante Gabriel Becerra.
Un último camino que evalúan y que mencionó el representante Alejandro Toro es que Colombia Humana renuncie a su personería jurídica y cada militante se sume al Pacto. No obstante, siguiendo la ponencia del magistrado Altus Baquero, esa decisión también se tendría que aprobar en una asamblea con 76.000 delegados.
El experto en derecho electoral Alfonso Portela asegura que esta última opción es, quizá, la más atípica e improbable. “Una decisión de ese tipo podría ser exótica y no tendría ningún efecto jurídico. Los directivos no son dueños de la colectividad, sino que representan a la comunidad, que serían los simpatizantes de los partidos. En ese sentido, cada partido tendría que hacer una asamblea para modificar los estatutos y que se apruebe una eventual liquidación. Pero hablar de una renuncia a la personería es desconocer la ley de partidos”, le dijo a CAMBIO.
¿Sacrificar la oportunidad de mostrar los dientes?
Con la opción de arreglar el error cada vez más lejos, en el petrismo se baraja el escenario de darle un revolcón a la consulta programada para el próximo 26 de octubre. Inicialmente, se esperaba que en ella compitieran los nueve precandidatos de todas las fuerzas afines al Pacto, así como los aspirantes al Congreso para sacar una lista única.
Sin embargo, la inminente decisión sobre Colombia Humana y la otra sobre Progresistas (el movimiento de David Racero, Heráclito Landínez y María José Pizarro) obligarían a excluir de ese escenario a los dos partidos. En la práctica, lo anterior implica la ausencia de Pizarro y Gloria Flórez. También de Susana Muhamad y Gustavo Bolívar, el que mejor marca en los sondeos. Así las cosas, el partido del presidente tendría que escoger a un candidato para competir en las consultas interpartidistas de marzo, y Progresistas llegaría a ese entonces con la aspiración única de Pizarro.
Además, tendrán que construir sus propias listas al Congreso y –sin querer o no– competir contra movimientos que en la realidad parecen uno solo.
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