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Los representantes de las curules de paz

La cooptación de las curules de paz: los clanes políticos se quedaron con la mitad de las sillas para las víctimas

Karen Manrique, Jorge Tovar y James Mosquera son algunos de los candidatos reelectos en curules de paz que han sido cuestionados e investigados durante su función legislativa | Crédito: Colprensa

El mecanismo creado para representar a las víctimas en el Congreso terminó siendo un botín para las maquinarias regionales. Siete congresistas fueron reelegidos y al menos la mitad de las 16 curules de paz quedaron bajo el control de los clanes.

Por: Jonathan Beltrán

Las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep) nacieron con la firma del Acuerdo de Paz de 2016 como una medida de reparación para los 167 municipios más afectados por el conflicto armado. El objetivo era otorgarles a las víctimas 16 curules en la Cámara de Representantes, blindadas frente a los partidos tradicionales para garantizar que las comunidades rurales tuvieran voz propia en el Capitolio.

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Sin embargo, la más reciente elección volvió a poner en entredicho el propósito original de las curules de paz. En varios territorios, las campañas estuvieron atravesadas por denuncias de presiones armadas, cuestionamientos sobre la financiación y el respaldo de estructuras políticas tradicionales que observan estos escaños como una puerta de entrada al Congreso con bajos umbrales de votación.

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