
Abelardo, bajo juramento: los 100 días que medirán su mandato
Crédito: Reuters.
Que De la Espriella sea presidente ya rompió varios pronósticos. Que cumpla lo que prometió sería un milagro todavía mayor que su “patria milagro”. Sus primeros 100 días mostrarán si podrá cumplir sus promesas. El nuevo presidente tiene claro que está montado sobre unas expectativas tan altas que fácilmente se le convertirían en su cruz, ya que podría estrellarse contra los límites institucionales.
Por: Redacción Cambio
Abelardo de la Espriella es hijo de lo inusual. Su candidatura parecía un sinsentido hasta que llegó a segunda vuelta. Luego, su triunfo parecía impensado hasta que ganó sin despeinarse. Y los borradores de su ceremonia de posesión parecían demasiado excéntricos como para caber en el protocolo presidencial. Pero de alguna o muchas maneras, todo pasó. El mismo hombre que ha saltado de faceta en faceta —abogado penalista defensor de personajes cuestionados como el testaferro de Maduro, Alex Saab; cantante de ópera italiana; empresario de Ron; y ateo confeso en el pasado–, le imprimió esa misma esencia al día más importante de su vida.
Hubo alfombra roja y gala. Alabanza, oración y aleluya. Ceremonia marcial y hasta un acto de escapismo para —en cuestión de minutos— aprovechar la oscuridad del auditorio en el momento de reflexión y subirse al helicóptero FAC 002 con el fin de llegar al Batallón Pichincha. Lo de De la Espriella es tan inusual que cinco presidentes, el rey de España, casi todo el Congreso y hasta Infantino, el presidente de la FIFA, terminaron viendo en una pantalla el primer discurso del nuevo jefe de Estado de Colombia.
Fueron muchas las miradas cruzadas en la Arena Santiago de Cali para dar crédito a lo que estaba pasando, y no necesariamente desde la óptica crítica u opositora. Para abelardistas y no abelardistas la sensación era la misma: ¿Esto de verdad está ocurriendo?
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