
El partido de Petro en el Congreso: empates, faltas, golazos y autogoles en la legislatura que terminó
La segunda legislatura durante el Gobierno Petro demostró que el ejecutivo y su coalición en el Congreso pueden jugar a la política menuda, pero al mismo tiempo son capaces de cometer torpezas bastante caras. Así le fue a la agenda del ‘cambio’ en el último año.
Por: Mateo Muñoz, Jonathan Beltrán
Sin mucho corre corre terminó la segunda legislatura durante la era de Gustavo Petro. “Gracias a todos, aprovechen el mes de vacaciones”, fue el mensaje de ambas mesas directivas de Senado y Cámara el pasado 20 de junio. No hubo sesiones maratónicas hasta la medianoche y más bien la mayoría de congresistas alcanzaron a llegar a sus casas para ver la inauguración de la Copa América.
Con cansancio y calma terminó un año más de trabajo del poder legislativo, el último en el que el Gobierno tuvo un considerable margen de acción. Así lo dicta el reglamento no escrito del Congreso: los primeros dos años son para el ejecutivo y los dos restantes para los congresistas. Por ello, aprovechar esta legislatura que terminó era vital para el presidente Petro, su gabinete y la coalición que lo apoya en el Capitolio.
El corte de cuentas es agridulce para el presidente y la oposición, pero dulce para el debate democrático. No hubo ‘vetocracia’, ni una parálisis absoluta. El Gobierno logró algunos triunfos importantes, pero la oposición consiguió frenarle otros proyectos clave. Ni el globo de la constituyente ni la ‘olmedopolítica’ lograron justificar el mito del “bloqueo institucional”.
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