
El misterioso doctor Héctor Carvajal
El abogado Héctor Alfonso Carvajal es el puente entre Álvaro Uribe y el presidente Gustavo Petro.
El desconocido abogado que arregla reuniones entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe se perfila como el más opcionado candidato para convertirse en el próximo fiscal general de la nación. ¿A qué horas ganó tanto poder?
Por: Redacción Cambio
Este viernes por la noche se encontraron por tercera vez el presidente de la república, Gustavo Petro, y quien históricamente ha sido su mayor adversario político: el expresidente Álvaro Uribe. No se sabe cuál de los dos pidió la reunión pero sí quién la organizó y fungió de anfitrión. Se trata del vallecaucano Héctor Carvajal Londoño, un ilustre desconocido para la mayoría de los colombianos hasta hace unos meses, pero que hoy es uno de los abogados más influyentes del país, permanente contertulio de magistrados de las altas cortes, miembros del círculo cercano del presidente Petro y de altos funcionarios públicos.
La reunión tuvo como escenario el apartamento de Héctor Carvajal. Los dos hombres más poderosos del país hablaron de la paz total, la reforma a la salud, las pensiones y el metro de Bogotá alrededor de una crema de arracacha y de un salmón con ensalada servido en la mesa de comedor del abogado de 68 años. La conversación fue cordial y los únicos interlocutores distintos a ellos fueron el presidente de Fedegán y negociador con el ELN, José Félix Lafaurie; el contralor general de la república, Carlos Hernán Rodríguez, y el dueño de casa, quien, por cierto, parece ser el mayor ganador de estas reuniones.
Carvajal fue uno de los abogados de Gustavo Petro en los procesos derivados de la fallida destitución que quiso imponerle el procurador Alejandro Ordóñez, al entonces alcalde de Bogotá. El hoy presidente manifestó su gratitud con él a través de Twitter en 2017. Por otro lado, la cercanía con el expresidente Álvaro Uribe viene del hecho de haber sido abogado de sus hijos Tomás y Jerónimo en un asunto administrativo relacionado con el multimillonario negocio de la Zona Franca de Occidente. Esa improbable jugarreta del destino lo llevó a un lugar que posiblemente no tenga ningún otro colombiano: estar al tiempo en el corazón de Petro y en el de Uribe.
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