La sospechosa movida de Alberto Ríos con su empresa Air-e que estaría incrementando los precios de la energía en la costa
9 Junio 2024

La sospechosa movida de Alberto Ríos con su empresa Air-e que estaría incrementando los precios de la energía en la costa

El empresario Alberto Ríos Velilla es el dueño de la empresa Air-e que se quedó con el negocio de la energía en una parte de la costa colombiana, tras la salida hace cuatro años de Electricaribe.

Crédito: Cambio

Casi dos millones y medio de usuarios, en tres departamentos de la costa Caribe colombiana, podrían ser impactados por la jugada de la compañía Air-e que se habría comprado energía a sí misma pero al doble del precio del mercado. CAMBIO revela detalles de una denuncia contra la empresa por presuntas prácticas anticompetitivas.

Por: Paola Herrera

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Una de las empresas más grandes del sector de energía en el país y que distribuye ese servicio en la costa Caribe, específicamente en los departamentos de La Guajira, Atlántico y Magdalena, estaría ganando por lado y lado. Air-e, la compañía del reconocido empresario Alberto Ríos Velilla, logró que el Gobierno le reconociera una millonaria suma de la llamada opción tarifaria, al tiempo que habría obtenido recursos adicionales por una maroma contractual, con la que, además, le habrían incrementado los precios a buena parte de sus usuarios

La jugada tuvo un importante avance en la últimas horas cuando el Gobierno nacional, a punto de vencerse el plazo para tomar medidas que contribuyeran a bajar las tarifas de la energía en el país, anunció que asumirá 2,7 billones de pesos de la opción tarifaria, que es la deuda de todos los colombianos con las empresas distribuidoras, por el congelamiento de los precios que se decretó durante la pandemia. 

Y es que justamente ha sido Air-e la empresa que más ha presionado al Ministerio de Minas y Energía para que se haga cargo de ese pasivo, pero también para que siga estudiando ideas que permitan bajarles más el valor de la energía a los cinco millones de usuarios de estratos 1, 2 y 3 que ellos atienden en la costa, y que ahora mismo viven con el dilema de comer o pagar sus facturas.  

En medio de la discusión sobre las fórmulas para disminuir los precios de la luz, Air-e como empresa distribuidora, ha tenido conflictos hasta con las compañías generadoras de energía que también hacen parte de la cadena en ese sector, e incluso las ha calificado como “actores privilegiados” por tener millonarias ganancias.

Por eso, le han solicitado al Gobierno una y otra vez que cambie la regulación para que no solamente las empresas distribuidoras, como ellos, sino también las generadoras, asuman las pérdidas que se acumulan por la falta de pagos o por el robo de energía que es constante en la zona donde esa empresa opera. Otra alternativa que han planteado es que dicho déficit sea redistribuido en las facturas de todos los colombianos, para que no lo paguen solo los usuarios en el norte del país. 

A pesar de esa preocupación tan reiterada que ha manifestado Air-e por los precios de la energía y las exigencias que ha hecho para que bajen, llama la atención que con otros negocios cuestionados la compañía estaría provocando que las tarifas suban de forma artificial. 

Por lo menos así lo evidencia una denuncia conocida por CAMBIO que ya llegó a la Superintendencia de Industria y Comercio y a la Superintendencia de Servicios Públicos, en la que se advierte un presunto caso de prácticas anticompetitivas en un proceso de licitación pública en el que no pudo participar ninguna otra empresa y en el que habrían terminado comprándose la energía a ellos mismos, pero al doble del precio que tenía el mercado

¿Se autocompraron la energía?

El presunto caso de violación al régimen de competencia empresarial se habría presentado en febrero de este año cuando la empresa Air-e abrió una convocatoria pública para comprar energía en el mercado regulado, con el objetivo de atender la demanda que maneja dicha compañía durante el periodo comprendido entre el 1 de marzo de 2024 y el 31 de diciembre de 2026. 

Aunque Air-e es una empresa privada, en todos los trámites que adelante para adquirir energía, que es una práctica completamente normal y legal, debe adelantar un concurso abierto ya que presta un servicio público y debe conseguir los mejores precios y condiciones para los usuarios a quienes se les traslada casi el 100 por ciento el valor de lo que la empresa paga por los productos que compra.

En dichos procesos, como en todas las licitaciones, se debe garantizar la competencia y la pluralidad de oferentes. A pesar de ser consciente de esa situación, Air-e habría hecho todo lo contrario. En la convocatoria que publicó estableció requisitos poco atractivos para los posibles vendedores y cerró la puerta a todas las empresas que podrían venderle la energía, ya que exigió en materia de pagarés y pólizas condiciones prácticamente imposibles de cumplir para cualquiera que quisiera entrar al negocio. 

Como era de esperarse en este tipo de casos, la convocatoria solo tuvo un proponente que resultó siendo una compañía del mismo dueño, es decir, del señor Alberto Ríos Velilla. La movida es sencilla: Air-e S.A E.S.P es la distribuidora de energía de ese grupo empresarial y fue la que abrió el concurso para comprar la energía durante los siguientes dos años. La otra firma que terminó siendo la única en presentar su oferta en el mencionado proceso de selección se llama Air-e Generador, que hace parte del mismo conglomerado pero que se dedica a comercializar. Lo más grave del caso es que Air-e Generador ofreció la energía por el doble del precio promedio del mercado, que establece el operador XM, y aún así fue aceptada por la distribuidora Air-e S.A.  

Según los documentos del proceso, “Air-e se vendió a sí misma energía para todo 2024 a 689 pesos por kilovatio hora cuando el precio promedio de los contratos estaba en este momento en 311 pesos por kilovatio hora”. La convocatoria solo tuvo un agente interesado que fue una empresa espejo, las condiciones del producto solo pudieron ser cubiertas por ellos incluyendo la garantía, que nadie iba a aceptar. 

Eso significa, en la práctica, que Air-e, que podrá trasladar todo el valor de esa energía pagado a sus usuarios, recibirá, a través de su comercializadora, una rentabilidad doble por la luz que entregó. Si a esa estrategia se le suma que ahora el Gobierno asumirá las deudas de la opción de energía y se acepta que las pérdidas sean asumidas por los otros actores de la cadena, el negocio para Air-e sería redondo.  

Expertos del sector le explicaron a CAMBIO que “a punta de presiones Air-e quiere volver rentable el negocio. Ellos ganan en el proceso de distribución y comercialización unos márgenes gigantes, logran que les quiten la opción tarifaria que ahora la va a pagar el Gobierno y las pérdidas quieren que sean distribuidas en todo el país. Aunque quieren que las tarifas bajen no están asumiendo ningún costo y en cambio sí están haciendo jugadas para tener ganancias de cualquier modo”.

Es por eso que en la denuncia se pide la evaluación “urgente e inmediata de todos los actos relacionados con la convocatoria pública por medio de la cual la empresa posiblemente convocó falsamente a los agentes del mercado de energía mayorista del país. Ese proceso terminó en la contratación consigo mismo a precios superiores a los del mercado y así, presuntamente, obtener réditos económicos a partir de la venta con sobrecosto de energía, incrementando artificialmente las ya golpeadas tarifas del Caribe colombiano”. 

Los usuarios que estarían pagando más 

Para poder calcular qué tanto afecta a los usuarios el negocio de autocompra de energía por parte de Air-e hay que tener en cuenta la demanda de los tres departamentos que atiende, que es de aproximadamente unas 10.000 gigas cada año. 

En el proceso que abrieron para comprarse a ellos mismos una parte de esa energía pedían los siguientes productos: 895 gigavatios/hora hasta diciembre de 2024, que equivalen al 9 por ciento de la demanda total; 2.651 gigavatios/hora en todo 2025, lo que representa un 25 por ciento de lo que necesitan para distribuir en sus usuarios y, finalmente, 5.723 gigavatios/hora en 2026, es decir, un 50 por ciento de la energía que entregan en la costa. 

productos

Entonces, si Air-e S.A. atiende más o menos el 13 por ciento de todo el mercado nacional que representa aproximadamente a cinco millones de personas, eso significa que en 2024 unas 600.000 personas estarían pagando la energía más cara que la empresa se compró a sí misma, en 2025 la cifra aumentaría a 1,5 millones de usuarios y en 2026 se estaría impactando a 2,5 millones de ciudadanos en La Guajira, Atlántico y Magdalena. 

Sin embargo, es posible que todos los usuarios de Air-e terminen asumiendo ese precio tan alto que la empresa le pagó a su filial, ya que esos valores podrían llegar a ser cobrados en todas las facturas que reparte la compañía. 

Un problema difícil de acabar 

Para nadie es un secreto que la situación por los precios de la electricidad en la costa Caribe colombiana es estructural y el negocio de distribuirla allá no es rentable. Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá y amplio conocedor del tema, le explicó a CAMBIO que la luz es más cara en esa región por dos factores específicos: la densidad de la población y el clima. 

Es justamente por el calor que la gente consume más energía, pero cuando el país pensó en soluciones de vivienda para esa región no tuvo en cuenta la operación y la dificultad que tendría el llevar servicios públicos como el de la electricidad a algunas de las zonas más apartadas. 

Por eso ahora hay una crisis que no parece tener solución. Lo importante, según Ortega, es evitar que el Gobierno intervenga el mercado y decida cómo se forman los precios para hacer que bajen abruptamente. En ese sentido una de las soluciones podría ser la redistribución de las pérdidas que se generan en esas regiones para que sean asumidas por todos los colombianos en sus facturas. 

“Es legitimo pensar en esa redistribución, la costa Caribe es muy grande y el sistema es muy injusto porque la gente que está lejos, que vive en las zonas más apartadas, está clavada por todos los lados. ¿Por qué el costo de esa infraestructura que es cara lo debe pagar solamente la gente en esas regiones?”, manifestó. 

Aunque esa es una de las alternativas que propone Air-e, esa empresa también quiere que las generadoras asuman las pérdidas. El Gobierno, al parecer, estaría alineado con las intenciones de Ríos Velilla ya que en una carta enviada a Acolgen que es el gremio de las generadoras, les pidió venderles a las distribuidoras la energía justo al precio que calculó Air-e y que equivale a la mitad del valor en bolsa, es decir a menos de 200 pesos el kilovatio/hora. 

comunicado

La pregunta que muchos se hacen es ¿por qué Air-e quiere que las generadoras transen con precios tan bajos y en contraste ellos le compran a la comercializadora, que también les pertenece, una energía que dobla el valor del mercado?  

Lo que falta para bajar más las tarifas

Con los recientes anuncios, el Gobierno dio un paso clave en el plan de reducir las tarifas de energía en diversas regiones, en particular la costa Caribe, y ahora deberá ponerlo en marcha. 

Para esto, el Ministerio de Minas y Energía y la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) emitirán una norma que permita diferenciar a los estratos 1, 2 y 3 de los demás usuarios, y así estos puedan tener una menor tarifa. 

A la par, Findeter desembolsará unas líneas de crédito para las empresas comercializadoras de energía, que en últimas se reflejarán de forma progresiva en los cobros a los colombianos. 

En todo caso, las compañías no tendrán que asumir este pago, ya que será el Estado el que lo desembolse mediante el pago de la deuda pública. Como hoy en día la ley no permite hacer este tipo de movidas, los ministerios radicarán ante el Congreso un proyecto que abra la puerta para que sea la nación la responsable de esos nuevos créditos. 

Se prevé que el bolsillo de los usuarios sienta un alivio en las próximas semanas o meses. El cálculo del Gobierno apunta a que esta medida permitirá reducir los valores a pagar entre 4 y 20 por ciento. Los hogares más vulnerables recibirían el mayor alivio.

¿Qué dice Air-e? 

Sobre la denuncia por la presunta actuación irregular de las empresas del señor Alberto Ríos Velilla, CAMBIO consultó con Air-e, que respondió haciendo las siguientes aclaraciones: 

"Air-e adelantó tres convocatorias con las mismas condiciones de garantías, de la convocatoria en cuestión, durante el año 2023. Los generadores de energía no se presentaron dentro de las convocatorias por lo que se declararon desiertas. Es decir, en ningún momento se limitó la competencia. Durante el año 2022 y el año 2023 Air-e ha ofertado vía convocatoria del Sicep la compra de 110.283 GWh de los cuales solo logró comprar el 3 por ciento pues no recibió ofertas. El problema estructural es que no le venden energía a los mercados de población vulnerable".

Así mismo aseguran que es absolutamente falso que esa empresa haya recibido utilidad alguna en la venta de energía de la que habla la denuncia. "Esto es fácilmente demostrable ante la autoridad competente pues se vendió al mismo precio que fue comprado por Air-e a otros agentes para el mercado no regulado 'grandes consumidores'”. 

Sobre el precio de 689 $/kWh que pagaron por la energía explican que no es trasladado en un 100 por ciento al usuario final. Lo que se puede trasladar, según Air-e, es aproximadamente 593 $/kWh. Este valor fue superado en la bolsa de energía en más de 1400 horas en lo corrido del año 2024.

Adicionalmente, dicen que en las dos últimas convocatorias de compra de energía realizadas por las empresas Enel en Bogotá y Essa en Santander, el precio máximo de adjudicación fue de 690 y 699, 8 pesos para el año 2024 por lo que "es absolutamente falso que el precio de adjudicación fue el doble de los demás procesos de compra que se realizaron en estas fechas".

Finalmente aclaran que se requirió como garantía una póliza de seguros que cubriera el 3 por ciento del valor de la oferta, cumpliendo con las normas que no permiten celebrar contratos sin mecanismos de cubrimiento de riesgos. 

Aire
La empresa Air-e asegura que a la fecha no ha sido notificada de una denuncia radicada ante la Superintendencia de Industria y Comercio.

Un excomisionado de la Creg que no quiso revelar su nombre, le dijo a CAMBIO sobre las explicaciones de Air-e: que no se hacen convocatorias para población vulnerable exclusivamente, sino que se hacen para mercado regulado o no regulado y, por ende, la primera afirmación de la empresa no corresponde a la verdad. 

Así mismo explicó que el referente no deberían ser otros compradores porque son licitaciones puntuales, sino el precio medio del mercado que estuvo en los primeros meses de 2024 por debajo de 300 pesos. "Este precio se forma con todas las compras en contratos para mercado regulado".

Lo cierto es que serán las superintendencias las encargadas de definir si hubo o no comportamientos contrarios a las normas que rigen este mercado. Aunque Air-e dice que no ha sido notificada de la denuncia, la misma se interpuso el pasado 17 de mayo de 2024 con copia también a la Procuraduría General de la Nación. 

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