
La reforma a la salud vive gracias a una jugadita
El retiro de la sesión de tres congresistas –del Partido Conservador y el Partido de la U– le permitió al Gobierno hacer mayoría y dejar con vida el proyecto.
Por: Redacción Cambio
La reforma a la salud recibió oxígeno gracias a una polémica jugada de varios congresistas de la Comisión Séptima de la Cámara.
La estrategia consistió en el retiro de la sesión de tres congresistas para bajar el quórum y permitir que el Gobierno necesitara menos votos para conformar mayoría. Los primeros en hacerlo fueron los conservadores. El representante Gerardo Yepes Caro anunció que se retiraba del debate porque, a pesar de sus “convicciones”, la decisión de su bancada fue la de no apoyar la reforma. Lo mismo dijo Alexander Quevedo, el otro congresista conservador.
Luego de ello, Camilo Ávila, congresista del Partido de la U, se salió del recinto sin anunciarlo y no estuvo presente en el momento de la votación. Ávila fue uno de los representantes que firmó la ponencia positiva de la reforma a la salud. Al final, el Gobierno necesitó solo 10 votos y no 12, como habría requerido si hubieran estado en el recinto la totalidad de los miembros de la comisión.
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