Segundo año de Congreso, el regreso de la Patria boba
16 Julio 2023 03:07 am

Segundo año de Congreso, el regreso de la Patria boba

Gustavo Petro junto al secretario del COngreso, Gregorio Eljach y el presidente de la Cámara, David Racero.

Crédito: Colprensa

Este 20 julio el gobierno de Gustavo Petro tiene una cita con la historia. El presidente instalará la segunda legislatura en medio de una agria trifulca por las presidencias de Senado y Cámara.

Por: Alfredo Molano Jimeno

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El próximo jueves 20 de julio será el día en que Gustavo Petro regrese al Capitolio Nacional en calidad de presidente de la república. Será la primera vez que el dirigente de izquierda, que pasó 30 años ocupando una curul, instale el periodo legislativo. Vuelve Petro al Congreso y, paradójicamente, aunque regresa con el cargo más poderoso del Estado lo espera una crisis de gobernabilidad pocas veces vistas en la historia de la república. La coalición de partidos con la que el Gobierno se arropó en las primeras de cambio se ha diluido en un conflicto con los partidos tradicionales y agrios desencuentros con sus aliados naturales. Y a partir de esta semana se inicia el segundo asalto.

La pelea está casada. El primer año legislativo, en el que por tradición el presidente ejerce una fuerte influencia sobre el Congreso, se le fue entre las manos sin poder aprobar las reformas sociales que el jefe de Estado soñó como plataforma de su gobierno. La reforma a la salud fue, para ponerlo en clave de la historia patria, más un florero de Llorente que una hoja de ruta del Ejecutivo. Le costó una crisis ministerial que se tradujo en el rompimiento con el centro político que lo ayudó a llegar al Palacio de Nariño, y el final de la luna de miel con la clase política tradicional, léase partidos Conservador, Liberal, La U y Cambio Radical.  

reforma a la salud

El corto circuito mató la reforma laboral, la de cannabis recreativa, la ley de sometimiento, la ley de humanización carcelaria, y revivió a Germán Vargas y a César Gaviria, que se encontraban recluidos en sus cuarteles de invierno tras la derrota en las presidenciales. En este contexto regresa Petro al Capitolio, donde deberá dar su primer discurso veintejuliero en el Salón Elíptico, instalar la segunda legislatura de su gobierno y retirarse a ver por televisión un nuevo capítulo de la patria boba: la elección de los próximos presidentes de Senado y Cámara de Representantes.

Los acuerdos de mesas directivas que tejió el exsenador Roy Barreras con precisión de relojero dictan que le corresponde a la coalición del verde la Presidencia del Senado y al Partido Liberal la de la Cámara. La tradición parlamentaria hace improbable que los acuerdos se vayan a romper, pues estos están sellados con puntadas internas que garantizan una extensa cadena de compromisos de repartición del poder. “Los acuerdos se cumplen porque hoy no hay quien vuelva a poner de acuerdo a los monos para la foto”, sentenció un curtido político de las entrañas del petrismo. 

“Los acuerdos se cumplen porque hoy no hay quien vuelva a poner de acuerdo a los monos para la foto”, sentenció un curtido político de las entrañas del petrismo. 

Aun así, esto no implica que el Gobierno vaya a lograr sus objetivos. “Los acuerdos se cumplen, pero el Congreso va a elegir como presidentes a las personas más cercanas a la clase política, para que el presidente Petro reciba un mensaje claro: no habrá reformas sin nosotros”, explicó un poderoso cacique liberal. Con un ingrediente adicional: la votación por el presidente del Senado está marcada por la elección del contralor de la república. “Para nosotros los congresistas el cargo más importante en los órganos de control es el del contralor y el próximo presidente del Congreso elegirá ni más ni menos que a la universidad que deberá hacer el examen de los candidatos, es decir, pondrá las reglas del juego por ese cargo. De ahí que nosotros los políticos no nos vamos a lanzar al vacío”, reveló un legislador del Partido Conservador.

 

CapitolioDe esta manera, la elección del presidente del Senado tiene dos claridades: primero, que se van a cumplir los acuerdos de mesas directivas y le corresponde la presidencia a un verde; y segundo, que la elección del próximo contralor es el telón de fondo en el que se desarrollará la batalla por el poder legislativo. Y si este ambiente está enrarecido el de la Coalición de la Esperanza no es mejor. Allí hay tres candidatos para presidir el Congreso. Están: Inti Asprilla, que es el que el Gobierno quisiera ver en el atrio; Angélica Lozano, que ha hecho la fila y tiene un fuerte apoyo dentro de su bancada pero no cuenta con el apoyo de las mayorías en el Senado; y en la polarización aparece la tercería de Iván Name, un político inveterado que siempre ha jugado en favor de la derecha.

En este escenario, los verdes tienen dos caminos: definir su candidato único y obligar a los partidos a elegirlo; o llegar divididos, presentar tres candidatos y enfrentarse a lo que los congresistas decidan. El martes habrá un nuevo intento de la bancada por no dejar al azar la decisión, pero el clima interno hace pensar que no habrá acuerdo y se irán a voto limpio, como se dice en el argot parlamentario. Un escenario en el que sin duda saldrá perjudicado el Gobierno Petro porque los políticos le tienen acumuladas las cuentas pendientes.  

Name

“A Inti los partidos tradicionales y los políticos de oficio no lo queremos. Su beligerancia y su cercanía con el petrismo no nos brindan garantías, por lo que la única manera de elegirlo es que llegue ungido por su partido. A Angélica el Gobierno no la apoya por la pelea que han sostenido Claudia López y Gustavo Petro históricamente, y además, porque ha hecho política sentada en el cadáver de los partidos tradicionales. Para que sea presidenta necesita imponer un certamen de democracia interna para llegar como única candidata. Y en esta polarización, se frota las manos Name, amigo de los congresistas de todos los partidos y un fiel representante de la clase política. Esperamos que en los verdes triunfe el desorden para poderlo elegir presidente”, detalló otro veterano senador.

Angelica

En la Coalición Centro Esperanza las cuentas están así. Son 13 senadores y en el papel Angélica Lozano tienen las mayorías, pero no el apoyo del Gobierno. Apoyo con el que sí cuenta Inti, por lo que para ser elegido su principal apuesta es que el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, le ayude a juntar los votos de la coalición en la plenaria. Pero en este escenario, en el que no haya acuerdo interno, Name, que no tiene sino su voto en su partido, postularía su nombre y les ganaría a Inti y Lozano. “Con Name están Vargas Lleras, Gaviria y la procuradora Margarita Cabello que está sirviendo de jefa de debate del senador costeño. Él es el candidato de la oposición, de la bancada costeña y del voto protesta contra el Gobierno. Es decir, el próximo presidente del Senado”, concluyó una conocedora voz de los vericuetos parlamentarios. 

“Con Name están Vargas Lleras, Gaviria y la procuradora Margarita Cabello que está sirviendo de jefa de debate del senador costeño. Él es el candidato de la oposición, de la bancada costeña y del voto protesta contra el Gobierno. Es decir, el próximo presidente del Senado”.

Y si en el Senado llueve en la Cámara no escampa. El turno es para los liberales que han vivido una disputa intestina por el trapo rojo. El expresidente Gaviria sigue con la personería debajo del brazo, y el Gobierno le ha tratado de mover los cimientos capturando a sectores agotados del monopolio del expresidente. “El viejo estaba tranquilo, latiendo echado pero sin tomar parte en la confrontación, pero la movida del Gobierno para obligar al congreso liberal lo activó y se va a jugar contra el Ejecutivo”, explicó un congresista del liberalismo. Aquí se replica la polarización del Senado y el país. Hay tres candidatos: Andrés Calle, representante sucreño de la entraña del petrismo; Julián Peinado, político oficialista del círculo de Fico y del liberalismo antioqueño; y Carlos Ardila, un representante del Putumayo, emergido en el santismo que mantiene neutralidad en la pelea entre Gaviria y el Gobierno. 

Para profundizar

“El viejo nos ha dicho que resolvamos entre nosotros, pero es claro que en el partido no le van a dar el gusto al Gobierno de elegir a Calle. Lo que obligaría a que los candidatos del liberalismo postulen sus nombres ante la plenaria. En este escenario, Ardila se bajaría de su aspiración para no someterse al desgaste de la pelea; y La U, el uribismo, los conservadores y Cambio Radical eligen a Peinado. Calle está quemado por dentro y por fuera. No lo eligen sus compañeros de partido por miedo a Gaviria; y no lo eligen en Plenaria por rechazo al Gobierno. Así que el pupilo de Eugenio Prieto es el más seguro presidente de la Cámara, salvo que Velasco apacigüe las corrientes internas y logre llevar a Ardila como único candidato liberal”, agregó un representante del liberalismo.

A este escenario de pugnas es al que tendrá que enfrentarse el presidente Petro desde el próximo jueves 20 de julio. Con el agravante de que las reformas sociales que ha propuesto el gobierno del Cambio están en cola de espera para ser discutidas en un Congreso que debatirá a voto limpio, en un escenario de elecciones regionales y sin el control de las mesas directivas. Un panorama muy parecido al que sobrevino a 1810, luego de que se promulgara la independencia y los políticos criollos se enfrascaran en una intensa refriega por el poder pequeño, que le dio paso a la reconquista española.  
  

 

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