
Ciencia en un párrafo: conducta humana, virus y diabetes
¿Qué relación existe entre las privaciones en la niñez y la falta de sueño? ¿Cómo ha sido posible descubrir más de 160.000 nuevas especies de virus? ¿Se puede contrarrestar una diabetes leve de tipo 2 si se consumen pocos carbohidratos?
Adversidad, sueño y conducta
La adversidad temprana (experiencias de privación y amenaza a las cuales las personas estuvieron expuestas desde las fases iniciales de su desarrollo) y la pérdida de sueño van de la mano y pueden tener impactos cognitivos y conductuales a largo plazo. A esto se le suma el entorno que también tiene una gran influencia en el desarrollo físico, cognitivo y conductual de un niño en crecimiento.
El doctor Yuichi Makino y su grupo de Harvard University, Tokyo Daigaku, estudiaron el impacto de la adversidad temprana en crías de ratón con atención materna fragmentada, que modelaron limitando los materiales para los nidos y las camas. Esta atención fragmentada elevó los niveles del receptor de dopamina D2R al tiempo que suprimía el receptor D4R en el cerebro de ratones adultos, pero solo en los ratones macho. De acuerdo con un dato obtenido a través de la Inteligencia Artificial de Meta, “la dopamina es una sustancia química o neurotransmisor que ayuda al cerebro a controlar los movimientos y el estado de ánimo. Activar o bloquear estos receptores puede generar alteraciones en la motivación saludable y en la regulación emocional adecuada”. Además, estos ratones macho obtuvieron malos resultados en una tarea simple de atención visual. Otros científicos han desarrollado modelos de ratón para investigar cómo el estrés en los primeros años de vida afecta al cerebro, pero pocos estudios han examinado rigurosamente los mecanismos detrás del déficit de atención después de la adversidad
Los resultados del doctor Makino solo se observaron en ratones macho y fueron interpretados como que la pérdida de sueño es responsable de muchos de los efectos cognitivos y del estrés en los primeros años de vida. Otro resultado relevante fue que solo a los niños los afecta la falta de sueño y les genera los problemas de atención. A todo esto, Makino dice: “Nuestro estudio podría inspirar enfoques terapéuticos para rescatar la atención no solo después del estrés en la vida temprana sino también después de la privación aguda del sueño en general”.
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