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Tecnología

Bacterias resistentes a los antibióticos, una amenaza oculta en la globalización alimentaria

En los mariscos hay genes de bacterias resistentes a los antibióticos. Al consumir esos mariscos, esos genes pueden entrar en nuestras células y así generar resistencia a algún antibiótico que más tarde nos podría salvar la vida.

Por: María Fernanda Gutiérrez

El plato que se tiene enfrente es un testimonio vibrante de cómo los avances tecnológicos, la facilidad de los viajes y la disminución de las barreras fronterizas han transformado radicalmente la alimentación. Hoy, es perfectamente posible que en una sola comida converjan elementos procedentes de los rincones más distantes del planeta. Bajo este contexto de globalización, la bondad de los alimentos que ingerimos es variada. Depende de la calidad de su procesamiento y su cuidado y de la calidad y sensibilidad de los procesos de control, llevando a que en muchos casos los alimentos de nuestro plato no tengan la calidad deseada.

Un ejemplo alarmante de esta deficiencia es la posible presencia de bacterias o genes resistentes a antibióticos en los mariscos que consumimos. Se debe recordar que las infecciones resistentes a los antimicrobianos matan a cientos de miles de personas en todo el mundo cada año, y la resistencia a los antimicrobianos es una amenaza creciente para la salud pública. Esta resistencia se transmite de bacteria a bacteria a través de un segmento de ADN, propio de estos microorganismos procariotas, llamado plásmido. Este plásmido es una de las maneras en que las bacterias realizan la recombinación genética, un mecanismo crucial para la diversidad microbiana.

La colistina es un potente antibiótico que se utiliza en humanos únicamente para tratar infecciones bacterianas peligrosas y potencialmente mortales que han desarrollado resistencia a otros medicamentos. Es costosa, tóxica y, además, no es infalible. Lamentablemente, en algunos países del mundo se utiliza este antibiótico en animales para promover el crecimiento. La resistencia a la colistina se está extendiendo a nivel mundial, lo que reduce aún más las opciones de tratamiento y aumenta el riesgo para las personas infectadas. La Organización Mundial de la Salud clasifica la colistina como un antibiótico de importancia crítica de alta prioridad, lo que significa que es una opción esencial para el tratamiento de infecciones humanas graves.

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