10 Marzo 2022

Mercenarios colombianos en Ucrania: verdades, mentiras y falta de oportunidades

“Los militares que vayan a prestar su servicio como legionarios están sujetos a las órdenes del Ministerio de Defensa de Ucrania, que los desplegará de acuerdo a sus necesidades tácticas; lo uniforman, equipan, y lo único que lo diferencia es el banderín si usted lo quiere portar”, explica el analista militar Erich Saumeth. 

Crédito: Álvaro Tavera - Colprensa

Mientras el cónsul de Ucrania en Bogotá aclaró que no se está llamando a ningún colombiano o ucraniano a luchar contra Rusia, 'Cambio' habló con un militar que se prepara para el viaje.

Por: Javier Patiño C.

El pasado 28 de febrero el exsoldado colombiano Carlos Martínez recibió un chat: “Todos aquellos que quieran unirse a la defensa de la seguridad en Europa y el mundo pueden venir y estar al lado de los ucranianos contra los invasores del siglo XXI”. 

Desde su retiro de las Fuerzas Armadas le han llegado un sinnúmero de mensajes a su teléfono celular y a su correo electrónico con propuestas para trabajar en temas de seguridad en Emiratos Árabes, Europa y Centroamérica, donde sabe que el salario es en dólares y puede ayudar con este ingreso a su familia. El último mensaje le llegó luego de que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski pidiera el apoyo de exmilitares para que se unieran en su lucha contra la invasión rusa.

“El Consulado no ha convocado ni reclutado a colombianos ni ciudadanos de otra índole. El que quiera luchar en Ucrania lo hace por voluntad propia. No hay ninguna directriz”, afirmó Bernardo Ramírez, cónsul honorario de Ucrania.

Sin embargo, el cónsul honorario de Ucrania en Bogotá, Bernardo Ramírez, dijo en Blu Radio que “no hay una convocatoria. Se ha regado un rumor de que hay un reclutamiento, esto es totalmente falso […] El Consulado no ha convocado ni reclutado a colombianos ni ciudadanos de otra índole”. Además, afirmó que el que quiera luchar en Ucrania “lo hace por voluntad propia. No hay ninguna directriz”. 

Existe una página que afirma ser del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania, fightforua.org. En ella se afirma que buscan en especial personas que tengan "experiencia de combate”. Lo primero que se debe hacer es ponerse en contacto con las embajadas de Ucrania, donde deberán tramitar los documentos y la solicitud para vincularse a la legión de defensa territorial.

citacion
Cambio marco el número de contacto y no contestaron 

Según las imágenes que les han llegado por WhatsApp a varios militares retirados, los interesados deberán asumir los costos del viaje hasta Polonia, para ingresar por la frontera a territorio ucraniano. El primer desafío entonces para los exuniformados es lograr costearlo. “Sé que el viaje puede llegar a costar hasta 13 millones de pesos, que son algunos ahorros que tenía, suma que espero me sea retribuida para defender el atropello que están sintiendo por parte de la invasión rusa”, explica Martínez, quien espera firmar un contrato de cerca de 2.500 dólares mensuales tan pronto llegue a Ucrania

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Archivo particular

De acuerdo con El Espectador, alrededor de 50 exuniformados colombianos adelantan los trámites desde Perú, Emiratos Árabes y varios consulados en Europa. Esperan iniciar su misión a finales de marzo y unirse a otros exmilitares latinoamericanos que ya están en territorio ucraniano. 

La falta de oportunidades de los soldados retirados

Martínez comenzó a soñar en portar el uniforme del Ejército Nacional cuando tenía 12 años. Desde su casa en Apartadó, en el Urabá Antioqueño, veía de cerca los ataques de grupos al margen de la ley contra la ciudadanía y se propuso enlistarse para acabar con ese accionar delictivo. 

A los 18 años se acercó a la Cuarta Brigada de Medellín para cumplir su sueño. Entró a las filas como soldado profesional e inició sus labores en el Caquetá como parte de la Fuerza de Tarea Omega, unidad militar creada para combatir al Bloque Oriental de las Farc. Durante esos años el soldado Martínez estuvo siempre en los primeros puestos en las capacitaciones en técnicas de combate, manejo de explosivos y de inteligencia. 

“Fueron varios años en los que sostuve combates con los principales jefes guerrilleros comandados por los alias Mono Jojoy, Joaquín Gómez y Fabián Ramírez” relata el soldado Martínez. “Muchos compañeros murieron, otros cayeron en campos minados, pero la lucha tenía que continuar y experimenté el fragor del conflicto”. 

Volvió a su hogar cuando fue enviado al Nudo del Paramillo a combatir a los grupos ilegales que delinquían en la zona. “Volver a mi tierra y ver con impotencia no solo las masacres sino también el despojo de tierras, fue algo que me marcó, no entendía cómo las ansias de control de la zona llevaron a estos grupos a acabar con personas que ellos mismos conocían” cuenta Martínez. 

“El Gobierno no nos ha reconocido nuestro trabajo. Unos ganan más y otros ganan menos, pero todos deberíamos ganar por igual”. 

Dejó el camuflado diez años después y regresó a su casa con experiencia pero sin herramientas para realizar un trabajo diferente. “Nosotros lo que sabemos es pelear” explica Martínez. “El Gobierno no nos ha reconocido nuestro trabajo. Unos ganan más y otros ganan menos, pero todos deberíamos ganar por igual”. 

Para el analista militar Álvaro Ríos, esa falta de oportunidades para los exuniformados en el país se resume en las pocas opciones que generalmente tienen al terminar su servicio: “Las alternativas de trabajo son en agencia de seguridad, y los que no encuentran posibilidades se unen a grupos al margen de la ley”. Es el caso, agrega, de lo que ocurrió con los 18 exmilitares capturados por la muerte del presidente de Haití. 

Para Jhon Marulanda, presidente de la Asociación Colombiana de Oficial en Retiro (Acore), lo que está ocurriendo pasa porque los militares colombianos tienen un prestigio bien ganado, especialmente en Europa después de la guerra de Corea, después de la presencia en el Sinaí. “Hemos tenido un coronel trabajando en Emiratos, otros exmilitares en Afganistán y en otras partes del mundo, pero siempre con una posición defensiva, pasiva, de control, de supervisión, en ningún momento han sido actividades de combate”, asegura Marulanda.

Esta vez sería diferente. Los exmilitares que lleguen a Ucrania serán parte de la legión extranjera, una medida que 190 naciones ven como legítima, porque fue evidente que Ucrania ha sido sujeta de una agresión por parte de Rusia. “Los militares que vayan a prestar su servicio como legionarios están sujetos a las órdenes del Ministerio de Defensa de Ucrania, que los desplegará de acuerdo a sus necesidades tácticas; lo uniforman, equipan, y lo único que lo diferencia es el banderín si usted lo quiere portar”, explica el analista militar Erich Saumeth. 

militar
Álvaro Tavera-Colprensa

La misión tendría varios desafíos. El primero de ellos, según Saumeth, es el idioma. En un equipo conformado por militares de diferentes partes del mundo el inglés será fundamental ya que pocos hablan ucraniano, lo que al comienzo complica la comunicación y en especial las operaciones. 

El segundo desafío es la posibilidad de que Ucrania se convierta en “el nuevo foco de movimientos extremistas o grupos radicales, donde algunos de sus integrantes se entrenen, amplíen sus redes, para posteriormente hacer acciones desde Europa del Este”, como explica el analista internacional Sergio Guarín. Algo similar a lo ocurrido en 2014 cuando Siria, Irak y Afganistán se convirtieron en naciones que conformaron organizaciones militares contra Rusia.

Sin embargo, el mayor desafío es el hecho de que muy posiblemente el ejército Ruso entienda como “terroristas” a todos los combatientes que no sean militares profesionales ucranianos. Un escenario en el cual, según el historiador Álvaro Sierra, Rusia no tomaría en cuenta lo acordado en la Convención de Ginebra que protege a las personas capturadas durante un conflicto ante ejecuciones, torturas o malos tratos y exige a sus captores ofrecerles un trato digno.