9 Septiembre 2022

Feria del Millón: ¿A cómo la obra?

Entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre la Feria del Millón celebrará los diez años de su nacimiento en dos escenarios muy representativos de Bogotá: la Plaza La Santamaría y el Planetario. Historia de una iniciativa independiente que ha logrado democratizar el arte, contada por uno de sus principales protagonistas.

 

Feria del Millón
En 2021 la Feria del Millón se llevó a cabo en el edificio del hospital San Juan de Dios.

Por Diego Garzón Carrillo, codirector de la Feria del Millón
Que la cultura es lo que menos importa en un país como Colombia. Que aquí nadie apoya el arte. Que el arte es aburrido y solo una inmensa minoría puede comprar obras de calidad. Que hacer gestión cultural es imposible y equivale a pedir limosna. Estos eran algunos de los prejuicios a los que nos enfrentamos hace diez años cuando, junto con Juan Ricardo Rincón, decidimos lanzarnos al vacío: hacer una feria de arte donde todas las obras tuvieran un precio tope de un millón de pesos. “¿Así de barato?”, nos preguntaban. No hicimos un estudio de mercadeo, tampoco un sondeo en el medio artístico. Solamente pensamos en que no había nada que perder y que, en el peor de los casos, él seguiría con sus proyectos de arquitectura y yo con los míos de periodismo.
El nombre sonaba al “banquete del millón”, una comida con la que el Minuto de Dios recogía fondos, y más de un chiste surgió de eso. Tampoco importó la nula experiencia en organización de eventos. Lo que importaba finalmente era que el nombre fuera lo suficientemente claro para que el público supiera a lo que se enfrentaba: el precio era un diferencial contundente respecto a otras ferias que existían en ese entonces –mediados de 2013– y otras que surgieron después, pero que por muchas circunstancias no lograron sostenerse en el tiempo.
Sin ánimo de provocar malestar con las galerías, la idea siempre fue una feria de artistas, un modelo que también generó opiniones en contra: “Cómo así que los artistas son los que venden”, “el artista está para crear y el dealer o el galerista para vender”, entre otras cosas, pero en la Feria del Millón conseguimos derrumbar ese mito: familias, menores de edad, jóvenes, adultos… todo el mundo podía hablar directamente con los creadores de las obras y así comenzó a fluir un diálogo espontáneo, informal, ameno, donde se fue perdiendo el miedo a “preguntar” por el arte.

Feria del Millón
Así como en muchos espacios expositivos se exige silencio y “respeto” a la obra, como si uno entrara a una iglesia, en la feria la conversación entre visitantes y artistas se tradujo en informalidad, aprendizaje, y en un espacio de preguntas de todo tipo y de respuestas sin prejuicios donde “saber de arte” –el eterno prejuicio– nunca ha tenido cabida. Los menores de edad, muchas veces, son quienes escogen las obras que sus padres pagan. Y eso no tiene precio.
“¿Qué me recomienda? ¿Qué compro?”, es la pregunta que más nos hacen a los organizadores y la respuesta que más repetimos es la misma: “lo que más le guste”. Al ser una feria de artistas jóvenes, desconocidos en su gran mayoría, hay que comprar por simple gusto. Por el placer de levantarse y ver en la pared de su cuarto, en la sala, en el comedor, en la oficina –por fin– una obra que le genere algo. ¿Cuántas cosas en las paredes de las casas que no les dicen nada a sus dueños? La feria ha invitado a cuestionarse sobre eso: sobre la satisfacción que puede brindar un dibujo, una fotografía o una pintura, como la puede brindar una canción, un libro o una película. Y, lo mejor, a precios accesibles.
En octubre de 2013, con la complicidad de Ray y Henry Nasser, usamos las instalaciones de Textura, una antigua textilera en Puente Aranda, la zona industrial de Bogotá, y a punta de voz a voz, logramos que esa primera versión fuera un éxito: una bodega en una zona donde no había oferta cultural de ningún tipo, una idea nueva, y el 85 por ciento de las obras vendidas en un día.

Al ser una feria de artistas jóvenes, desconocidos en su gran mayoría, hay que comprar por simple gusto. Por el placer de levantarse y ver en la pared de su cuarto, en la sala, en el comedor, en la oficina –por fin– una obra que le genere algo.


En Textura, que se fue convirtiendo en una locación imponente, estuvimos seis años, siempre con el apoyo de sus propietarios. Después, siguiendo la idea de que la feria planteaba un discurso alternativo, estuvimos en el Hospital San Juan de Dios, el más antiguo de la ciudad, pero paradójicamente, el más desconocido. En pleno centro, con edificios declarados Bien de Interés Cultural y en medio de bosques nativos, la feria jalonó el público a un espacio inesperado. Así fue en 2019 y 2021. En 2020, en plena pandemia, la feria fue virtual y mantuvo la esencia de locaciones inexploradas e hicimos una exposición en el Bronx.

Feria del Millón
La Feria del Millón 2021 también aprovechó los espacios verdes del hospital San Juan de Dios.

Mantener un espacio independiente por diez años no ha sido una tarea fácil, pero la asistencia masiva, el número elevado de ventas y, especialmente, el agradecimiento de los artistas que han podido comprobar que vivir del arte que producen sí es posible, ha sido el mayor aliciente para haber llegado hasta acá.


Pero no solo eso: en estos diez años hemos hecho la Feria del Millón Caribe (cuatro años consecutivos en Barranquilla); Medellín (en noviembre será el tercer año); y Cali. Pero también en 2018 fuimos a México, bajo el nombre de Arte 10, arte hasta los 10.000 pesos; y en mayo pasado hicimos un pop up en Nueva York que se llamó 1k art show, arte alrededor de 1.000 dólares.
Este año -para celebrar los diez que ya llevamos a cuestas- buscamos un lugar muy emblemático y representativo de Bogotá y encontramos dos: la Plaza La Santamaría y el Planetario. “¿Y dónde van a montar si ahí nunca hay exposiciones?”, nos preguntan entre inquietud, emoción e intriga. Aliados con Milagros, una de las agencias de publicidad más importantes del país, nos lanzamos a mostrar otra cara de este espacio tan controvertido desde que se abrió el debate por las corridas de toros. Además de 70 artistas escogidos por un comité de selección de expertos, la feria tendrá un pabellón de 1.000 dólares con obras de artistas que pasaron por acá pero ya venden a precios más altos, un pabellón de caricaturas y, por supuesto, Voltaje, el salón de Arte y Tecnología, que tendrá no solo una exposición de artistas nacionales e internacionales sino también una programación permanente en el Domo, bajo la curaduría de Carmen Gil y Juan Ricardo Rincón.

Voltaje
Imagen captada en la edición 2021 del espacio denominado 'Voltaje'.


Valga decir, aludiendo a una frase de cajón, que “nada de esto sería posible sin nuestros patrocinadores”. El respaldo de la empresa privada y del sector público ha sido invaluable. Mantener un espacio independiente por diez años no ha sido una tarea fácil, pero la asistencia masiva, el número elevado de ventas y, especialmente, el agradecimiento de los artistas que han podido comprobar que vivir del arte que producen sí es posible, ha sido el mayor aliciente para haber llegado hasta acá. Seguiremos adelante, convencidos siempre de que el arte es fundamental para la vida. Y qué mejor que comprobarlo en un lugar como la Plaza La Santamaría, antes escenario de barbarie y muerte. Llegó la hora de dar paso al arte.

Diego Garzón y Juan Ricardo
Diego Garzón y Juan Ricardo Rincón, los creadores de la Feria del Millón.