2 Septiembre 2022

Paul McCartney y su incansable búsqueda de la verdad

Un excepcional libro autobiográfico saca a la luz datos reveladores e inéditos sobre la vida del ex-Beatle. Tal vez el libro más importante de la historia del rock… que el lector juzgue.

Paul McCartney 1969
Paul McCartney, en 1969, durante las sesiones de grabación de lo que sería el álbum 'Let it be' y, más recientemente, el documental 'Get back'. Copyright: Paul McCartney. Foto tonada por Linda McCartney. 

Por Jacobo Celnik

En la oferta de los libros de rock (en inglés y español, para demarcar un territorio) encontramos un universo de posibilidades que los pueden encasillar desde magistrales, reveladores y sorpresivos, hasta sosos, sin alma, cargados de ego y datos inútiles. Los hay biográficos, autobiográficos, especializados en un periodo, género, país, álbum o artista; de especialistas que tuvieron contacto directo con la fuente hasta de periodistas que pensaron que eran un alter ego del músico, logrando, a mi modo de ver, un protagonismo innecesario con frases como: “Recuerdo un día cuando xxx me llamó a las tres de la mañana a preguntarme qué opinaba de esta canción. Gracias a mi opinión se incluyó en el disco”. Y luego, años más tarde, xxx salía desmentir tal afirmación del periodista. Entonces el lector, ávido de conocimiento, quedaba entre la espada y la pared sobre la verdad y sus múltiples caras, uno de los grandes escollos que enfrenta la literatura del rock, especialmente cuando la mirada viene de un tercero que analiza, interpreta, estudia, consulta y a partir de su búsqueda plasma una historia.

Desde que Vida de Keith Richards se convirtió en un fenómeno editorial en 2010, alcanzando más de un millón de ejemplares vendidos en Gran Bretaña y Estados Unidos, la literatura sobre el rock empezó a gozar de buena salud, no solo en países de habla inglesa. También aparecieron editoriales especializadas en libros sobre música en México, España y Argentina, y en Colombia los grandes grupos editoriales y los independientes empezaron a explorar con más consistencia y dedicación ese terreno. Con el paso de los años, las secciones de música de las librerías locales se fortalecieron y dejaron de ser un entrepaño en el último recodo de las tiendas. Hoy, todavía la literatura sobre música goza de buena salud.

El éxito del libro de Keith Richards radicaba en la verdad y la sinceridad, en grandes historias memorables reveladas o desmitificadas, en datos nuevos, sorprendentes, inquietantes y más de un apunte mordaz o indelicado sobre los Rolling Stones y su entorno. Dice acertadamente Sandro Romero Rey que no hay placer más grande para los amantes del rock que leer sobre rock y saberlo todo sobre ese género musical. Eso lo entendió Richards con sus memorias y por eso desde lo narrativo logró un libro avanzando para el momento, muy diferente de todo lo que circulaba y que, hasta entonces y a mi modo de ver, fue una de las publicaciones más completas y rigurosas sobre una parte esencial de la historia del rock; y cuando digo parte, me refiero a que abarcaba medio siglo de carrera constante, consistente y trascendental de los Rolling Stones y sus músicos.

Hasta que apareció a finales del año pasado Letras de Paul McCartney y nos dejó sin palabras.

No quiero sobrecargar esta reseña con adjetivos apasionados, sesgados o que parten de la emoción de un seguidor que lleva más de 30 años oyendo rock británico y amando profundamente la vida y obra de The Beatles y McCartney en sus diversas facetas. Sin embargo, hay un antes y un después en la literatura de los Beatles y familia con este majestuoso, costoso (por su volumen y diseño) y extenso libro, que además funciona como la tan esperada autobiografía de McCartney, porque la mejor parte de una historia es la verdad y si viene en primera persona y narrada sin censuras, tapujos o interpretaciones, tanto mejor.

Las canciones, además del respectivo análisis y reconstrucción de su origen, cuentan con soportes gráficos inéditos hasta la fecha gracias a un trabajo dedicado y meticuloso de Linda McCartney, quien documentó y archivó la memoria fotográfica del ex-Beatle con el cuidado de una curadora de museo.


Sobre la vida y obra de Paul McCartney en español hay tres libros que funcionaron muy bien porque estuvieron legitimados por el músico británico, con lo que la aproximación a la verdad, hasta cierto punto, cumplió a cabalidad: Paul McCartney. Hace muchos años de Barry Miles (1999), Paul McCartney. La biografía de Peter Ames Carlin (2011) y Paul McCartney: La Biografía de Philip Norman (2017), de los tres el más controvertido y polémico porque el autor ha sido señalado y estigmatizado por robarse el protagonismo en otras biografías que escribió como las de Lennon y Jagger. Pero esa es una historia para otro tipo de artículo.

Dice McCartney en el prólogo de Letras que el origen del libro se remonta a 2015, cuando su cuñado John Eastman y su editor Bob Weil lo animaron a escribir sobre su vida a través de las letras de sus canciones, proceso que para el músico llegaría a ser “engorroso y no demasiado indulgente”. No era la primera vez en la que Paul contemplaba escribir sus memorias y cada vez que lo intentaba, una gira, un álbum o su familia se lo impedían. Tampoco llevaba un diario de su vida y registros muy detallados de la cotidianidad del artista como si lo han hecho otros músicos que han podido reconstruir sus memorias a partir cientos de cuadernos con recuerdos. Que lo diga Bill Wyman, ex bajista de los Rolling Stones, el gran arqueólogo del rock.

Así que lo único que tenía Paul McCartney eran sus canciones, cientos y cientos de canciones escritas desde 1956, cuando compuso I lost my little girl, en honor a su fallecida madre, hasta las que conformaron el álbum McCartney III (2020). “Con el tiempo llegué a ver cada canción como un nuevo puzle. Ilustraría algo que fuese importante en mi vida en cada momento, aunque los significados no siempre fuesen obvios en la superficie. Los fans y los lectores, e incluso los críticos, que realmente quieran aprender más sobre mi vida, deberían leer mis letras, puesto que pueden revelar más que cualquier libro sobre los Beatles”, señala McCartney.

Londos Town
Paul McCartney, en 1977, durante las sesiones de grabación del álbum 'London town'. Copyright: MPL Communications Ltd. Fotografía de Henry Diltz.


Decidido a entender y explorar su pasado a través de sus canciones, McCartney emprendió el proceso de análisis con la guía de Paul Muldoon, poeta y académico irlandés, quien le dio las claves teóricas y estructurales para comprender las influencias, el origen y lo revelador de cada letra y de cada historia que ha narrado desde su primera composición. “Sabía que Muldoon no era el típico biógrafo que buscaba chismes o secretos, que esperaba saber más sobre la supuesta enemistad entre John o Yoko y yo. Tampoco era un fanático convertido en escritor que quería transformar cada palabra pronunciada en una especie de texto sagrado. Lo que me atrajo intensamente es que Muldoon es poeta. Como yo, ama las palabras y entiende su poética”. Eso último que señala McCartney es uno de los tantos puntos reveladores que tiene este libro, porque nos cambia la perspectiva que teníamos de él y la manera de leer su narrativa.

Las 154 canciones que conforman alfabéticamente los dos volúmenes del libro surgieron de una difícil y muy bien pensada tarea para narrar y reconstruir los más de 66 años que lleva Paul dedicado al arte. Es un libro que se debe leer despacio, con música de fondo y con lupa para que no se escapen detalles fascinantes, porque McCartney va dejando datos novedosos y sorprendentes para entender algunos procesos de composición. Por ejemplo, resuelve algunos enigmas detrás de Tug of war, Eleanor Rigby (de la que se tienen cualquier cantidad de teorías erróneas y finalmente Macca, con la ayuda de Muldoon, nos aclara todo y nos deja sin palabras) y Golden slumbers; también hay revelaciones crepusculares como la relación de Hamlet con Let it be; o explicaciones que pueden sonar descabelladas, y por momentos difíciles de interpretar, como el mensaje cifrado en Golden Earth girl a Yoko Ono, un tema de 1993 del álbum Off the ground, que si bien estaba dedicado a Linda (basta con leer la letra para notarlo inmediatamente) en la explicación del libro, McCartney deja al descubierto el gran cariño y admiración que le tiene a la viuda de Lennon y plantea que también puede ser leída como un homenaje a su amistad.

Mary McCartney
Paul McCartney captado por el lente de su hija Mary McCartney en 2020 en la campiña del condado de Sussex, en Inglaterra. Copyright: Mary McCartney.


Porque esa universalidad y atemporalidad (timelessness, para ser más precisos) de las canciones del poeta o trovador Paul McCartney, y su capacidad de inventiva y de experimentación con el lenguaje, es lo que magnifica su narrativa y la pone en los niveles de las de Dylan y Cohen. Y no exagero. Tiene sentido y eso lo explica Muldoon cuando destaca las habilidades en lengua inglesa de Paul gracias a un profesor del instituto que lo marcó de por vida: “Estoy seguro de que, en otra vida, Paul McCartney hubiese sido maestro de escuela ⸻tal vez catedrático de universidad⸻ y hubiese lucido un birrete tan cómodamente como el peinado Beatle”.

McCartney emprendió el proceso de análisis con la guía de Paul Muldoon, poeta y académico irlandés, quien le dio las claves teóricas y estructurales para comprender las influencias, el origen y lo revelador de cada letra y de cada historia que ha narrado desde su primera composición.


A diferencia de lo que sucede con los viejos álbumes de fotos, con las palabras, tal como lo señala Paul, el proceso es mucho más complicado porque requiere de un ejercicio exigente con la memoria para entender por qué escribió cierta letra, qué pasaba en ese momento para haber narrado alguna situación o los sentimientos que motivaron su escritura. Las canciones, además del respectivo análisis y reconstrucción de su origen, cuentan con soportes gráficos inéditos hasta la fecha gracias a un trabajo dedicado y meticuloso de Linda McCartney, quien documentó y archivó la memoria fotográfica del ex-Beatle con el cuidado de una curadora de museo. De principio a fin, los dos tomos que conforman Letras son además una invitación a redescubrir y escuchar una carrera musical que abarca doce álbumes en estudio con The Beatles, siete con Wings, dieciséis en solitario, tres como The Fireman, cinco obras de música clásica, ocho proyectos complementarios entre bandas sonoras y desconectados, además de un gran número de compilados, sencillos y álbumes en vivo.
Las canciones de McCartney son uno de los grandes tesoros que tiene la cultura popular de los siglos XX y XXI y por eso este libro no solo legitima y dignifica su existencia, de manera constante y muy explícita alienta al lector a jugar un papel activo en la interpretación del mensaje universal de sus letras. Porque sus canciones, nos pertenecen a todos.
Escuche todas las canciones de Letras de Paul McCartney

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