
Putumayo: anatomía de una matanza
Uno de los primeros detalles que emergieron sobre el operativo fue que los militares habían llegado vestidos de negro a la vereda Alto Remanso. El Ejército explicó que el objetivo de esto era hacerse pasar por la guerrilla. Ilustración: Jorge Restrepo.
Once personas murieron en el Putumayo en una acción del Ejército con características de operación militar legal, pero también de falso positivo. Al lado de irregulares armados cayeron civiles inermes, incluido un menor de edad.
Por: Alfredo Molano
El lunes 28 de marzo, a las 6:56 de la tarde, el presidente Iván Duque informó en un escueto trino que un operativo de la fuerza pública había logrado “la neutralización de 11 integrantes de disidencias de las Farc y la captura de cuatro criminales más en Puerto Leguízamo”. A la mañana siguiente, el “exitoso” operativo militar empezó a mostrar trazas oscuras. En redes sociales corrió la información de que todo había ocurrido en la vereda del Alto Remanso, donde se desarrollaba un bazar de tres días al que acudieron comunidades de Ecuador, Perú y Colombia asentadas a las orillas del río Putumayo, a la altura de Puerto Ospina. También se supo que entre los muertos estaban el presidente de la Junta de Acción Comunal, su esposa en embarazo, un gobernador indígena y un menor de edad, entre otros. A estas alturas, la operación militar ya requería una revisión.
Continúa la ofensiva #SinTregua contra estructuras narcoterroristas en todas las regiones del país. En operaciones de nuestra Fuerza Pública, se logró la neutralización de 11 integrantes de disidencias de las Farc y la captura de 4 criminales más en Puerto Leguízamo (Putumayo).
— Iván Duque 🇨🇴 (@IvanDuque) March 28, 2022
Lo primero que saltó a la vista es que había más muertos que armas. Once personas perdieron la vida, cuatro quedaron heridas, pero en el pretendido campo de batalla solo había cinco fusiles y una pistola. Algo no cuadraba –y aún no cuadra– en la aritmética castrense. Como si fuera poco, los militares no estaban uniformados, vestían sudaderas y camisetas negras, muchos de ellos estaban barbados y, según los sobrevivientes, llegaron gritando: “Somos la guerrilla”.
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