En la tierra del líder en la producción de café

Con 2,5 millones de sacos y una participación del 18 % del mercado nacional, desbancó hace más de una década al Eje Cafetero y Antioquia.

El suave aire que baja de las montañas, junto con su fértil tierra, convirtieron a Pitalito, uno de los 37 municipios del departamento del Huila, en el principal productor de café del país. Y café de excelencia, ya que en varias oportunidades ha ganado el reconocimiento de la “Taza de oro”, por el aroma y calidad de su grano.

En las inmediaciones de este municipio, en un departamento donde convergen las cordilleras Central y Oriental, cientos de familias se dedican al cultivo de uno de los productos estrella de la agroindustria nacional, que ha mantenido en alto el nombre de Colombia en el exterior. 

Una de las cultivadoras es Ana Lucía Urbano, quien lleva cerca de 35 años en esta labor, de los cuales 12 años se ha dedicado a la producción de cafés especiales. “Yo vivo enamorada del café. Gracias a su cultivo he podido sacar adelante a mis seis hijos y a todos les he dado estudio”, dice con orgullo una de las más de 160.000 mujeres cafeteras del país, que fueron destacadas por el gobierno nacional y la Federación Nacional de Cafeteros con una alianza público- privada que lanzó al mercado la línea “Café de Mujeres”. 

Caficultora
Ana Lucía Urbano, caficultora 

El 30 % de los cultivadores de café del país son mujeres, muchas de ellas madres cabeza de familia, lo que demuestra cómo se están abriendo paso en este sector, que se ha convertido en uno de los principales motores económicos y sociales del departamento.

Ana Lucía dice que la producción de cafés especiales los favorece mucho porque reciben un precio superior por la carga porque en el extranjero se valora mucho la calidad. En su finca utiliza las variedades Castillo y Caturra, que rinden muy bien en esa zona. “El café es un cultivo muy bueno, uno nunca se vara porque siempre hay quien lo compre, pero hay que trabajar con mucha dedicación para producir un grano de gran calidad”, afirma. Para ello se necesita que el grano esté maduro, que el despulpado y la fermentación sean los adecuados, así como el proceso de secado. Hay que cuidar todo, hasta el empaque y la entrega. 

Sin embargo, pese a los buenos precios –la carga de café pergamino se paga en cerca de 2,3 millones de pesos y la de café especial, un poco más–, los caficultores se están viendo afectados por los elevados costos de los insumos. Así lo reconoce Jairo Cuéllar, otro productor del Huila, quien lleva 20 años cultivando cafés especiales, con denominación de origen, y que llega a destinos tan lejanos como Japón. Los costos de los insumos representan cerca del 40 % del total de la producción, lo que hace que la rentabilidad no sea tan alta.

Líder cafetero

Huila desplazó desde hace más de diez años a las principales zonas productoras del grano, gracias a la reconversión tecnológica, la renovación de hectáreas resistentes a la roya, la investigación y la adaptación al clima de la región. Actualmente cerca del 80 % de la población rural se dedica a este cultivo. Jorge Enrique Montenegro, director ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, sostiene que el departamento le siguió apostando al cultivo del grano, pese a los problemas que se han presentado en el sector a lo largo de los años, y que se crearon cooperativas y grupos asociativos para lograr una mejor comercialización del producto y una mayor rentabilidad.

Es tal la penetración de este cultivo que 85.000 familias se dedican a su producción en 100.000 fincas a lo largo y ancho de su geografía. El departamento produce cafés especiales y desde 2013 cuenta con denominación de origen, por sus sabores y olores diferenciados de los demás y ha ganado en varias ocasiones el concurso “Taza de la Excelencia”, que se realiza para dar a conocer las diferentes variedades a los tostadores y comercializadores internacionales.

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Además de fomentar la producción, la Federación Nacional de Cafeteros y el Comité de Cafeteros del Huila promueven inversiones en materia social y ambiental para mejorar la vida de los cultivadores, entre los que se encuentran proyectos de infraestructura vial, mejoramiento de acueductos y establecimientos educativos.

Otro de los temas que el departamento quiere impulsar es el turismo, con el desarrollo de posadas cafeteras, al estilo de las fincas del Eje Cafetero, con rutas del café en las que se promuevan la gastronomía, los paisajes y los atractivos de la región. En este aspecto se necesita un trabajo coordinado entre diferentes actores y mejores vías de comunicación, que son uno de los principales obstáculos.

Entre los objetivos a largo plazo están la creación de la Universidad Nacional del Café, que se dedicaría a la formación de jóvenes en temas relacionados con la producción, transformación e industrialización del grano. Este proyecto es de gran trascendencia si se tiene en cuenta que la mano de obra es cada vez más escasa porque los jóvenes prefieren emigrar a las ciudades en lugar de desarrollar labores agrícolas. 

También está en estudio la creación de un parque agroecológico y turístico, que gire alrededor de la cultura cafetera, al estilo del Parque del Café que opera en Quindío.

Es necesario el desarrollo de estos y otros proyectos para darle mayor relevancia al sector y que siga contribuyendo a mejorar la calidad de vida de miles de familias productoras. También se debe trabajar más en la innovación y tecnificación del sector, permitiendo un mayor valor agregado con más trilladoras y tostadoras del grano, lo que fortalecería la industria que gira alrededor de este cultivo.

La serie periodística “La Fuerza de las Regiones” de Cambio Colombia es apoyada por Grupo SURA, que cree que un desarrollo armónico es posible con una gestión integrada y balanceada de los capitales económico, social, humano y natural.