
El maltrato al que estarían sometidos monos de laboratorio en investigación contra la malaria en Cali
Monos búho que son utilizados en Cali como experimento para desarrollar una vacuna contra la malaria viven en su propio excremento y mueren por sus heridas infectadas. El centro de investigación dirigido por reconocidos médicos colombianos es financiado por Estados Unidos.
Una pareja de esposos que residen en Cali, Valle del Cauca, son denunciados por la organización Peta (Personas por el Trato Ético de los Animales) de dirigir las organizaciones encargadas de experimentar con monos búho, también conocidos como monos nocturnos. Según la denuncia, los animales son sometidos a maltrato y prácticas cuestionables que van en contra de los estándares de integridad científica.
Se trata de dos científicos colombianos reconocidos internacionalmente por sus investigaciones contra la malaria: Sócrates Herrera Valencia, médico de la Universidad de Caldas, y la investigadora Myriam Arévalo Ramírez, quienes operan el Centro de Investigación Científica Caucaseco y el Centro de Desarrollo y Vacunas contra la Malaria (MVDC), organizaciones que, según la denuncia, han recibido 22.000 millones de pesos del Estado colombiano y unos 17 millones de dólares del gobierno estadounidense para desarrollar una vacuna contra la malaria, que aún no existe.
Según Peta, los millonarios fondos internacionales no se ven reflejados en la calidad del centro de investigaciones, pues es apenas un lote en el que los monos viven en unas jaulas oxidadas, cubiertas de su propio excremento y techada con unos plásticos sin ventanas.
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