Ferias de emprendedores: mucho más que ventas

Estas son las valiosas experiencias de éxito de Eva, Vassar, Ama y Claq Pop Up, y cómo han ayudado a potenciar las marcas nacientes.

Emprender es difícil y eso lo entendió un grupo de jóvenes que decidieron hace unos años crear espacios para darles visibilidad y apoyo a los nuevos negocios. Estas ferias son hoy eventos muy reconocidos y esperados por todos. Pero, sobretodo, han traído un gran impacto en la comunidad de emprendedores.

Las ferias son útiles para probar el producto y el mercado cuando el negocio está empezando. A los emprendedores les asegura un flujo de caja y garantiza la retroalimentación con el cliente, algo que no se da en igual medida cuando se vende en línea o por Instagram. “Es muy valioso saber qué colores les gustan, qué artículos prefieren y cómo valoran mi producto. Es información de mercado muy valiosa”, dice la joyera Sofía Llanos, quien ha visto crecer su marca en estas ferias.

Eva: apoyo a las nuevas marcas

Esta diseñadora ha participado en varias oportunidades en Eva, una feria fundada por Ana María Gómez en 2017, y que rompió los esquemas al instalarse en un sitio al aire libre. Eva se realiza en el parque de la 93, en Bogotá, tres veces al año. Al recorrerla, los visitantes viven una experiencia similar a la de estar en la Quinta Avenida de Nueva York, o los Campos Elíseos, en París. 

En estos seis años han realizado 13 ediciones, y en cada una reciben a 415 marcas y a 160.000 compradores. “Nuestra premisa es que el emprendimiento requiere un ambiente de apoyo”, dice Ana María. 

El ticket promedio varía, porque hay chaquetas de $900.000, como tortas de $4.000. Calculan que en cada edición venden cerca de $15.000 millones. “Una marca pueda vender $72 millones en los dos fines de semana, una suma muy grande en solo cuatro días”. 

Para participar, los emprendedores deben tener cierta madurez empresarial: tener cuenta en Instagram y suficiente inventario para cubrir la demanda de los compradores. Aunque la mayoría de emprendedores tiene un público virtual a través de las redes sociales, con Eva encuentran un nuevo canal que funciona muy bien, no solo por las ventas, sino por la experiencia que ellos adquieren en la programación y la logística. “No es solo vender, sino todo lo que sucede alrededor”, dice Ana María. 

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Vassar: un espacio para todos

Los emprendedores no son los únicos beneficiados. Las ferias se han convertido en espacios alternativos a los centros comerciales, que comprador necesita y disfruta. “Es una experiencia tanto para el visitante como para el expositor”, dice Paula Maldonado, una de las fundadoras de Vassar, otra feria de emprendedores al aire libre. “La gente puede quedarse todo el día, comer y caminar”, agrega.

Con esa afluencia, las nuevas marcas obtienen mayor reconocimiento. “Ellos observan que hay incremento de sus seguidores en Instagram. Algunos no compran en la feria, pero recuerdan la chaqueta que les gustó y compran luego”, dice Paula. 

Vassar comenzó el año pasado con Paula y otras cinco emprendedoras, y funciona como una asociación que ya cuenta con 500 miembros. La asociación brinda beneficios adicionales a sus afiliados, gracias a alianzas con entidades públicas y privadas. “En diciembre pasado, algunas compañías donaron un stand para emprendimientos que no tenían el dinero para participar”, dice Paula.

También se aliaron con Innpulsa, la agencia estatal de emprendimiento e innovación, que les ofrece educación financiera, una de las falencias más grandes entre ellos. “Necesitan aprender a no salirse de los márgenes, a hacer el costeo y los presupuestos, y a ver cómo se financian. Con su participación en la feria, ellos deben aterrizar su negocio”, señala Paula. 

En julio pasado Vassar acogió a 333 emprendimientos. El ticket promedio estuvo entre $96.000 y $250.000, y en los seis días que duró el evento algunos negocios lograron hasta $120 millones en ventas. 

Ama: ferias en todo el país

En Eva y Vassar participan emprendedores de todo el país, para quienes el traslado supone un costo adicional. Eso motivó hace dos años a Adriana Manotas a mudarse a Cali para fundar allí la feria Ama. Ella había empezado en estas lides en 2017 con un pequeño evento en la localidad de Usaquén, en Bogotá. Pero pronto entendió que debía incursionar en las regiones.

Hoy hace estos eventos en Bogotá, Cali, Palmira, Buga “y tenemos pensado llevar Ama al Eje Cafetero y a Barranquilla”. A diferencia de otras, Ama se realiza en centros comerciales con dos ediciones mensuales. “Es muy valioso que los emprendedores estén a la par de marcas posicionadas y de alto impacto”, dice Adriana. Eso les permite medir su producto, construir una marca y tener una identidad. Además, los emprendedores ven qué plaza es mejor para su producto. 

Dice que muchas marcas llegan sin logo, sin redes y la feria les ayuda a estar listos. “Hay muchos aprendizajes y uno es saber cómo ser visible. Tener un stand no los hace notorios. Es la forma como exhiben el producto o quién es el vendedor. Todo es un proceso de aprendizaje”, explica.

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Claq Pop Up: la feria como emprendimiento

Para Isabel Calle, montar una feria fue un emprendimiento en sí mismo. “Nos vimos afectadas en nuestros negocios durante 2020. Necesitábamos una ventana para trasladar nuestros emprendimientos de las plataformas virtuales a un escenario físico”, dice Isabel. Ante esto, se unió con otras dos jóvenes de su misma edad –24 años– para crear en Medellín Claq Pop Up.

La primera edición fue en la casa de Isabel, con 12 marcas. Ya han realizado cuatro ferias y la última, en junio, fue en la Zona E y sumó 160 emprendedores y 12.700 visitantes. “La feria les da en tres días la visibilidad que no tienen y la oportunidad de hacer relacionamiento con otras marcas o con visitantes y patrocinadores”.  

Como saben lo duro que es emprender, en esta feria las marcas no tienen que invertir mucho en stands porque el concepto es tenerlos a todos bajo una gran tienda. “Entras y no hay divisiones. Los emprendedores deben hacer todo lo posible porque su producto brille”. 

Para Isabel, las ferias sirven para establecer vínculos con los otros emprendedores. En algunos casos ellos se juntan y hacen estrategias de ventas. Pero hay más beneficios. “Regalamos un stand a quien reporte más ventas, y en la próxima edición haremos una rifa de un curso de verano en el Instituto Maragoni”. 

Su ticket promedio está entre $160.000 y $200.000, y sube en cada edición. Hay marcas de accesorios que venden $60 millones en tres días. Algunas de las que iniciaron en Claq Pop Up han madurado en las cuatro ferias que han realizado. “Ver su crecimiento es muy gratificante”. 

En Colombia, dice, hay muchos emprendedores con talento y la pandemia motivó a otros más a serlo. “La creatividad del colombiano, la factura de sus productos y la innovación de materiales son impresionantes. Estas plataformas les ayudan y por eso se han convertido en una necesidad para ellos”.

Peso a Peso, Paso a Paso es una colaboración periodística entre Cambio y Bancolombia para la educación financiera.