6 Marzo 2022

Candidatos LGBT en las regiones: entre el acoso y la fortaleza

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“Tras de fea, gorda y negra es lesbiana”. “Váyase con sus maricas para otro lado, ¿usted cree que a Dios le gusta eso?”. No es fácil ser candidato abiertamente lesbiana, gay, bisexual o trans en las regiones más rurales y conservadoras.

Por: Isabel Caballero Samper

Andrés Cancimance fue candidato a la Gobernación del Putumayo en 2019 y con 30.000 votos obtuvo la segunda votación: un logro monumental para un outsider de la política tradicional del departamento. Cancimance, un académico con doctorado en Antropología de la Universidad Nacional, cuenta que cuando surgió la posibilidad de ser candidato de la Colombia Humana puso como única condición no ocultar su esencia como hombre gay. “Eso generó molestia entre los más radicales, porque la izquierda es muy machista”, cuenta. Actualmente es candidato a la Cámara de Representantes por su departamento y mantiene en primera línea su propuesta programática en la defensa de los derechos LGBT.

Cancimance, un académico con doctorado en Antropología de la Universidad Nacional, cuenta que cuando surgió la posibilidad de ser candidato de la Colombia Humana puso como única condición no ocultar su esencia como hombre gay. “Eso generó molestia entre los más radicales, porque la izquierda es muy machista”, cuenta.

Para estas elecciones, según el proyecto Voto por la Igualdad de la organización por los derechos LGBT Caribe Afirmativo, hay 26 candidatos en estas elecciones con orientaciones sexuales o identidades de género no normativas. Esto significa un aumento importante en comparación con las elecciones de hace cuatro años cuando contaron 14 candidaturas de las cuales solo quedaron elegidos dos candidatos, ambos del partido Alianza Verde: Angélica Lozano en el Senado y Mauricio Toro en la Cámara por Bogotá. 

El Proyecto Voto por la Igualdad no incluye a algunos otros candidatos que a pesar de que sí están por fuera del clóset en sus vidas privadas no quisieron darle relevancia a este hecho en sus campañas y prefirieron quedar por fuera del conteo. Por ejemplo, Juan David Vélez, actual representante por los colombianos en el exterior y candidato del Centro Democrático, es un hombre gay casado en Miami con su compañero hace cinco años, pero ha optado por no poner en relevancia este hecho en su actividad política.

Durante la campaña Susana Boreal ya ha sido atacada por mujer, por joven, por ser música y no política y por eso cuenta que le da un poco de miedo poner en primer plano de su campaña su sexualidad. “Por el machismo como se ve a las mujeres se puede sexualizar. Sí, ya he sufrido eso por ser mujer, no me imagino reconociéndome bisexual”.

Una de las candidatas que vio esta como una oportunidad de poner el tema sobre la mesa fue Susana Gómez, candidata a la Cámara por la lista del Pacto Histórico en Antioquia, más conocida como Susana Boreal. “No quisiera apropiarme de ninguna lucha de personas que llevan muchísimos años, pero sí acompañar porque yo también estoy ahí”, dice Boreal que se define como mujer bisexual y que durante la campaña ya ha sido atacada por mujer, por joven, por ser música y no política y por eso cuenta que le da un poco de miedo poner en primer plano de su campaña su sexualidad. “Por el machismo como se ve a las mujeres se puede sexualizar. Sí, ya he sufrido eso por ser mujer no me imagino reconociéndome bisexual”. 

Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo, cuenta que desde 1989 se vieron las primeras candidaturas de personas abiertamente LGBT. Entre estas resalta a Érika del Río, una mujer trans que fue candidata al Concejo de Popayán. A Érika la obligaron no solo a poner su nombre legal en el tarjetón, pues en esa época aún no existía la posibilidad para las personas trans de cambiar su nombre legal por el nombre con el que se identifican, sino que además le exigieron que en la foto del tarjetón apareciera vestida como hombre.

En otras ocasiones, algunos candidatos LGBT han participado en política y han salido elegidos pero aunque no necesariamente estuvieran dentro del clóset no le daban relevancia a su sexualidad o su identidad de género. Ese es el caso de Gustavo Álvarez Gardeazábal, que fue el primer alcalde de elección popular de Tuluá en 1988 y en 1997 gobernador del Valle del Cauca, pero que sin negar su sexualidad nunca la puso en sus campañas.

Con ocho candidatos, Bogotá es de lejos la región con más aspirantes abiertamente diversos en su sexualidad o su expresión de género. Después le siguen el Valle del Cauca con cinco candidatos, Antioquia con tres, Risaralda y Bolívar con dos y seis departamentos más con uno cada uno. La única región del país en donde no hubo ningún candidato es, para sorpresa de nadie, los Llanos Orientales, hogar de esperpentos como el Movimiento Machista Colombiano y su máxima condecoración, el cojón de oro. En cambio, sí llama la atención el bajo número de candidaturas LGBT de la costa Caribe, que a pesar de ser bastante machista en algunos aspectos es también sede de ciudades muy cosmopolitas. De esta región no hay ningún candidato a la Cámara, a las circunscripciones regionales y hay algunos candidatos al Senado, pero ninguno con muy altas probabilidades de llegar.

Lina María Palacio es candidata a la Cámara por Antioquia de la lista Centro Esperanza. “Me han dicho que por 'arepera' estoy dañándole la mente a los niños. A uno le da susto, en pleno siglo XXI y la gente todavía con esas bobadas”. En las zonas más rurales el acoso ha sido peor, en San Antonio de Pereira, un pueblo del oriente antioqueño, una señora le gritó en la mitad de la calle “deberíamos erradicar esa enfermedad de una vez” y que “hasta sida tendrá”. Pero Lina también habló de una mujer con su hija que se le acercó a darles las gracias por estar comprometida con los derechos de las personas LGBT. “Hay muchos que nos denigran, pero también hay muchos que sí necesitan esas leyes que los cobijan y protegen”, dice. 

Lina María Palacio es candidata a la Cámara por Antioquia de la lista Centro Esperanza. “Me han dicho que por 'arepera' estoy dañándole la mente a los niños. A uno le da susto, en pleno siglo XXI y la gente todavía con esas bobadas”.

Cancimance, el candidato del Putumayo, dice que ha sufrido ataques de odio, pero que su experiencia como activista le da fortaleza. Para el Día del Orgullo LGBT siendo diputado de la Asamblea Departamental (cargo al que llegó gracias al Estatuto de Oposición por haber sacado la segunda votación por la Gobernación) se puso unos tacones rojos y se paró en una rotonda al frente del edificio de la Gobernación en el centro de Mocoa: “Para reivindicar que existimos”, dijo.
 

El candidato Andrés Cancimance sostiene un letrero que dice 'Luchamos bajo el mismo arcoiris'
El candidato Andrés Cancimance con jeans, camiseta blanca y tacones rojos
Performance del candidato Andrés Cancimance en Mocoa, Putumayo. Crédito: Andrés Cancimance